Como dar placer a una mujer

 
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Título:    Como dar placer a una mujer


Generalmente, el hombre no comprende la necesidad que tiene una mujer de relajarse y de abordar la relación sexual lentamente. Él, acostumbra a empezar ya preparado y le cuesta entender que ella para disfrutar de la relación tiene que estar relajada, ya que él acostumbra a tener un orgasmo con tal de relajarse. La relajación y la estimulación cariñosa son las bases para la excitación de una mujer. El ritmo del proceso es una de las diferencias sexuales más grandes entre los hombres y las mujeres. Un hombre está formado biológicamente para estar completamente excitado en muy poco tiempo, mientras que la mujer biológicamente está formada para ser excitada lenta y gradualmente.

Para saber como le gusta el sexo a una mujer hace falta saber como disfruta en una conversación. A menudo, las mujeres, para sentirse más cerca de alguien empezamos a hablar durante un rato y gradualmente van mostrando lo que quieren decir. En el ámbito sexual es muy parecido. Hasta que su deseo y su excitación se intensifiquen, una mujer disfruta cuando se siente acariciada de una manera sutil, no directa. Por ejemplo, antes de mover los dedos o la palma de la mamo para acariciar sus pechos, un hombre los tiene que rodear un rato y ir acercándose poco a poco. Cuando esté a punto de acariciarlos, tiene que desviarse a cualquier otro lugar y empezar de nuevo el sitio.

En vez de ser estimulada directamente en sus zonas erógenas más sensitivas, como les gusta a los hombres, una mujer prefiere que el acercamiento sea gradual. Por ejemplo, cuando llegue al sujetador, en vez de simplemente sacárselo, a veces el hombre tendría que recorrer con el dedo, bordear la copa, dejar que el pecho quede expuesto y luego volverlo a cubrir. La sutilidad de una caricia significa iniciarla, suspenderla y volverla a iniciar. La repetición de este proceso tan simple genera deseo en la mujer. Este deseo potenciado provoca un mayor placer a los dos. Una vez se da cuenta de lo que realmente la excita, empieza a sentir el poder de refrenar su propia pasión para volverla loca de placer.

A través de un lento recorrido de su cuerpo con los dedos y con besos, un hombre despertará sus zonas más erógenas, las que estará esperando que le acaricien. Cuando preguntas a las mujeres qué es lo que más desean es un amante de lenta mano. Un hombre tiene que acordarse de que para incrementar el placer de una mujer necesita evitar la estimulación directa, si el hombre se toma su tiempo, no será solamente ella la que se sentirá más feliz, sino que él mismo experimentará un placer mayor.

Un hábil amante masculino estimula en primer lugar las áreas menos erógenas y sensitivas. Puede empezar para acariciar su pelo, besar sus labios sin la introducción de la lengua, rodearla con sus brazos, acariciar sus piernas, pero no la cara interior de las caderas, acariciar su espalda y sus nalgas. Después podría refregar su cuerpo contra ella, a arriba y a bajo y empujar con su pelvis en un movimiento circular.

Moviéndose gradualmente alrededor de su cuerpo o manteniendo una presión rítmica sobre cierta área próxima a una zona erógena, él despierta sus áreas más sensitivas y hace que ella desee que sean acariciadas. Luego, de una manera indirecta, él puede aproximarse a sus áreas más sensitivas para iniciar una estimulación repetitiva. Una mujer se excita cuando sabe que su pareja puede satisfacerla. Esta confianza le asegura que él sabe que tiene que hacer, que puede ser flexible si alguna cosa no funciona.

No solamente los hombres y las mujeres son diferentes, sino que cada mujer es diferente. Con tal de que un hombre comprenda verdaderamente lo que la mujer necesita, un dialogo con ella puede ser el inicio de una relación totalmente diferente. Si un hombre sabe que es lo que aquella mujer necesita en aquel momento puede relajarse. Un conocimiento de sus preferencias le proporciona la confianza suficiente en sí mismo como para disfrutar de una experiencia sexual nueva en cada ocasión. Cuando alguna cosa no funcione por algún motivo, él sabe que puede volver atrás y volver a lo que a ella le gusta. Este tipo de confianza ayuda a un hombre a relajarse en el sexo y, de hecho, le ayuda también a ser más creativo y espontáneo.

Durante el coito, puede ser que ella emita gemidos o sonidos de placer y satisfacción. Pero esto no significa que esté recibiendo la estimulación que necesita. Muy a menudo el placer que ella siente es su respuesta emocional al placer de él. La mujer se siente muy bien al conectar emocionalmente con él y provocarle tal placer, incrementando su propio deseo; pero la satisfacción emocional no estimula su sexualidad. La mujer necesita caricias y tiempo, si se trata de disfrutar de una relación sexual gratificante.

Cuando una mujer consigue el tiempo que necesita, se siente segura de que conseguirá la satisfacción que busca. Cuando un hombre comprende que no se trata de que haga, sino de cuanto tarda en hacerlo, ha comprendido la diferencia fundamental y su seguridad se refuerza notablemente. A veces una mujer desea realmente un orgasmo y su cuerpo está estimulado y dispuesto; pero en otras ocasiones ella preferirá sentirse envuelta por sus brazos y estar muy cerca de él.




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