Es casi seguro que durante toda su historia, la humanidad nunca se había visto avocada a una época de tantos y tan permanentes cambios como la que vivimos hoy. El progreso tecnológico, la globalización de las relaciones económicas y la difusión de los medios de comunicación han dado lugar a lo que ahora conocemos como la sociedad de la información; sociedad caracterizada precisamente por hacer del conocimiento el recurso primigenio que genera el movimiento dinámico de la misma, y donde la innovación y desarrollo de las nuevas tecnologías han llegado para cambiar el mundo en el cual nacimos para siempre.
Dentro de este marco, el trabajo humano no ha sido ajeno a las inmensas transformaciones de estos tiempos; el mismo ha sufrido una total variación en su cosmovisión debido al reemplazo del modo de producción industrial y centralista por la virtualización y descentralización de las organizaciones. En este entorno, apareció en los Estados de mayor desarrollo económico y tecnológico el teletrabajo, pensado por sus gestores como una nueva forma de trabajar sin tener que ir al puesto habitual de trabajo, y como una novedosa manera de mantener a las empresas funcionando coherentemente pese a la ausencia de sus empleados en los espacios físicos tradicionales.
El teletrabajo es una nueva forma de organización de la actividad laboral de las empresas, en virtud de la cual, los trabajadores de conocimientos principalmente y excepcionalmente algunos del sector de los servicios, laboran fuera de la sede física de la organización empresarial a la que pertenecen, utilizando las tecnologías de la información como herramienta básica de trabajo y como elemento de contacto con su empleador, el cual será siempre el beneficiario de los frutos del trabajo desarrollado por estos.
El teletrabajo se puede desarrollar principalmente en la casa del teletrabajador; en un telecentro, es decir, un centro de teleservicios al cual los empleados acuden y encuentran los instrumentos necesarios para ejecutar su actividad, pudiendo de estar forma laborar en un lugar más próximo a su residencia; y de guisa móvil, o sea cuando este no tiene un lugar fijo de trabajo como los corresponsales de noticias; sin embargo existen otras modalidades como el teletrabajo en oficinas satélites, en oficinas turísticas, en telecabañas etc., las que por razones de espacio no explicaré.
Socialmente, lo más importante es que esta nueva forma de trabajar contribuye a que la unidad familiar vuelva ha ser una regla, gracias a que no es menester que los padres emigren todos los días hacia los puestos de trabajo tradicionales, dando a los mismos la oportunidad de compartir más tiempo con sus hijos, lo cual tiene una gran relevancia si se piensa en que esta ventaja del teletrabajo permite un mayor control sobre los menores, evitando que durante la ausencia de los padres los mismos tomen opciones de vida socialmente desviadas.
Desde el punto de vista jurídico, es menester acotar que no existe hasta el momento una normatividad que regule la materia, por lo que no existe consenso entorno a su naturaleza jurídico contractual; un sector de la doctrina lo considera un contrato de derecho privado (civil o mercantil) ya que en su "forma ideal" el teletrabajo lo desarrolla el teletrabajador laborando en casa o en un centro de computo, sin cumplir horario o recibir órdenes en sentido jerárquico de sus superiores; otro grupo de autores considera que este contrato puede ser tanto de naturaleza civil como laboral, dependiendo de si existe subordinación o no en los términos tradicionales; y una tercera postura sostiene que se trata de un contrato de trabajo en el cual el elemento de la subordinación o dependencia se reinventa adoptando los contextos propios de la sociedad de la información, esta última tesis ganas muchos adeptos hoy día, principalmente por quienes consideran que este contrato se puede tipificar dentro del contrato de trabajo a
domicilio, de allí que afirmen que esta nueva modalidad de trabajo es solo una forma evolucionada del contrato de trabajo antes citado*.
Por otra parte, podemos afirmar que uno de los nuevos retos de nuestra universidad es sin duda su expansión a lo largo y ancho de nuestro departamento; la creación de programas de educación superior a distancia en algunos municipios del mismo, supone la necesidad de brindar a aquellos alumnos una educación de calidad y una formación integral para un buen desempeño en su vida laboral.
Hoy en día, las clases que se dictan a los estudiantes de tales programas, son tutoradas por dos tipos de profesores, aquellos que residen en los lugares donde existen los programas a distancia, y aquellos que se desplazan desde nuestra capital hasta dichos municipios: lo cual demanda cuantiosas inversiones de parte de nuestra alma máter en desplazamientos, alojamiento de los docentes, alimentación, pago de viáticos, etcétera. La implementación en nuestra universidad de una política de teletrabajo, acabaría con la necesidad de hacer los viajes que frecuentemente deben realizar nuestros maestros a tales lugares gracias al uso de las telecomunicaciones.
Teniendo en cuenta este marco, proponemos una forma de implementar el teletrabajo en nuestra universidad, consistente en dotar a nuestra universidad con los equipos de telecomunicaciones necesarios para que los educadores puedan dictar las clases a los alumnos de los programas a distancia sin necesidad de salir de Quibdó. De esta manera, si bien nuestra universidad tendría que hacer una importante inversión inicial en equipos como computadores, cámaras Web, micrófonos, y otros elementos tecnológicos indispensables para la conexión virtual entre ambos puntos, es decir, para adquirir los elementos para la constitución de un verdadero telecentro Utechino, tendría a mediano plazo una ganancia representada en los ahorros que implicaría el no tener que desplazar a los profesores desde Quibdó hasta tales puntos de nuestro departamento.
De otra parte, los alumnos de dichos sitios ganarían al no tener que espera hasta los fines de semana para recibir las clases de estos docentes, sino que en cambio, las podrían recibir a diario o con mayor regularidad y en tiempo real, gracias a que los docentes utilizarían las mismas jornadas de trabajo que tienen actualmente en la sede de Quibdó para desarrollar su labor educativa con los estudiantes de los programas a distancia.
Para los alumnos de dichos programas, representaría la posibilidad de tener a su servicio lo mejor del material docente disponible en nuestra universidad, e inclusive en otros centros universitarios con los que se llegaren a realizar convenios, ya que dicha política de teletrabajo, brindaría la posibilidad de que los docentes más representativos de nuestra institución que actualmente no pueden ofrecer lo mejor de sí a tales estudiantes, bien porque no están dispuestos a someterse al régimen de viajes los fines de semana, soportando caminos de herradura y exponiéndose a los peligros de existentes en las carreteras, o porque debido a su edad dichos esfuerzos ya no resultan atractivos, pudieran dar lo mejor de sus conocimientos a tales alumnos.
Además, una experiencia así, tendría una ventaja enorme desde el punto de vista del mantenimiento de la unidad familiar, ya que los docentes no tendrían que sacrificar los fines de semana que actualmente no dedican a su familia por el menester de los traslados a los otros municipios, en cambio, sería posible aprovechar tales fines de semana para dedicar tiempo al desarrollo humano de los hijos, y para integrarse con la comunidad en la que habitan.
Quizás uno de los inconvenientes para llevar a la práctica esta idea sea el deficiente servicio de telecomunicaciones existente en el departamento, sin embargo, dicho inconveniente puede ser resuelto con la contratación de una empresa especializada en la realización de teleconferencias, la que instalaría el soporte técnico en la sede central, y que a su vez poseería su centro receptor en la municipalidad seleccionada para la experiencia de teletrabajo.
De esta guisa, podemos afirmar que la implementación de una experiencia de teletrabajo en nuestra universidad traería grandes beneficios para los estudiantes de los programas a distancia, y para nuestra universidad, debido a que además de las ventajas antes dichas, pondría a nuestra universidad a la altura de las universidades que ya se hayan entronizadas en la llamada sociedad de la información.
ALEXIS FARUTH PERA SÁNCHEZ
C. C.11.812.241 de Quibdó.
Egresado de la Facultad de Derecho de La U.T.CH.
Alexisfa5@hotmail.com Cel. 3002674434.