Tras algún tiempo en la Red queda claro que su sustancia reside en los contenidos que la sostienen y la traspasan. Estos contenidos no surgen del intercambio azaroso de bytes sino de los tránsitos neuronales más o menos ordenados de muchos 'plumillas' de la tecla.
El periodismo como profesión incrementa sus ya numerosas facetas de actividad, incrementando los soportes en los que se desarrolla, así como los medios o herramientas de trabajo. En este sentido resulta interesante la reflexión que desarrolla el periodista Quim Gil en torno a las transformaciones potenciales/reales entre el periodismo clásico y el periodismo digital y en red (1).
En este espacio, obviamente, me centraré en relatar los desarrollos del periodismo alrededor del teletrabajo y sus primeras consecuencias. Este artículo por naturaleza le hubiese correspondido escribirlo a mi compañera Karma Peiró (de profesión periodista), pero me voy a otorgar el papel de observador externo que entiendo ha de aportar otros elementos distintos del autoanálisis [en todo caso, le dejaremos espacio al pie de este texto para la réplica ;-)].
En un primer intento de visualización y en el seno de los medios periodísticos tradicionales, tenemos un bifurcación clara entre el periodista que forma los "cuerpos" básicos de redacción presencial y los que conforman la órbita de corresponsales y artículistas que aportan su trabajo sin presencia física. Ese dualismo se estira como un chicle a través del teletrabajo. Se estira y se hace más asimétrico, pues esa órbita de profesionales entra en una lógica más abierta y compleja de trabajo: tiene nuevas herramientas, otros campos posibles de trabajo y una situación laboral más dinámica y resbaladiza.
Los primeros siguen en el eje del trabajo presencial y las prácticas de teletrabajo suelen significar trabajo para casa. Los segundos, en su orbita no presencial (ni física ni contractualmente), ven como se abre a sus pies o la oportunidad del nuevo mundo periodístico de los 'cibermedios', o el agujero negro de un inmenso esfuerzo de actualización en conocimientos tecnológicos para adaptarse a una realidad veloz y voraz.
Y es que el periodismo satélite tradicional enlaza de forma directa con el nuevo periodismo digital. El periodismo en Internet ya nace de la mano del teletrabajo en una inmensa proporción, con lo que esa dualidad presencial-virtual en el puesto de trabajo queda más difuminada. De todas formas los centros neurálgicos siguen siendo presenciales (y seguirán).
Uno de los mayores retos que supone el teletrabajo a través de Internet para el periodism es su auto-visualización como colectivo. Aunque hay algunos 'cibermedios' periodísticos que han jugado su baza de aparición en la lógica de concentración de los medios clásicos (2), la tendencia es la de aprovechar las facilidades para segmentar colectivos a través de Internet y generar nuevos medios sumamente especializados.
De esta forma, a lo largo del tiempo se han ido multiplicando el número de publicaciones exclusivamente electrónicas que o competían con las clásicas en su ramo, o directamente abrían nuevos espacios de trabajo informativo.
Puede resultar muy ilustrativo una visita a cualquier directorio de revistas en Internet (3) para observar cómo hay una gran proliferación de publicaciones exclusivamente virtuales que compiten en calidad de contenidos con las de aparición en papel, ya que las primeras entran de pleno a ofrecer contenidos multimedia. Aunque también hay que puntualizar que numerosas de estas publicaciones tienen un caracter pseudoamateur que a menudo se concreta en una vida sumamente corta de la iniciativa. Así en el directorio anteriormente citado y a pesar de la actividad de actualización del directorio mencionado, que puede ser Yahoo! o cualquier otro, aparecen numerosas publicaciones que echaron el cierre a poco más del año de actividad.
Esta diversificación de medios constituye un referente importante para los periodistas especializados y un nuevo entorno para desarrollar una experiencia profesional para los trabajadores de este sector. La problemática se basa en una transición hacía una visión de generadores de contenidos con aires periodísticos que se traslada a casi todas las órbitas del conocimiento. Esa explosión hace que los límites de esta profesión se desarrollen tanto que casi desaparezcan.
En este orden de cosas también resulta evidente que los límites geográficos pierden importancia y son los límites culturales los que delimitan el mercado potencial de trabajo.
Como paradigma del periodista teletrabajador, podemos pensar en una persona especializada en áreas concretas del conocimiento, que elabora noticias o reportajes sobre ese tipo de temas, que trabaja como free-lance, autónomo, a media jornada o para varios medios al mismo tiempo, y que usa intensivamente las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs). De ellas se nutre para obtener la información de su trabajo (a través de la consulta de páginas web, listas de correo, mensajes personales, foros de debate, etc.). A este profesional, que vive en el medio urbano, le gustaría irse a una casa en el campo, la montaña o la playa, pero por muchos motivos -que analizaré en otro artículo- se hace realmente complejo. Y, lo mejor, suele tener un proyecto propio (en marcha o en el cajón) de un 'cibermedio'.
Quizás puede resultar un tanto simplificador, pero a todas luces hay rasgos comunes a este perfil que sin duda se dan ya o se irán extendiendo en esa profesión magmática y polimórfica del periodista (teletrabajador).
En un artículo anterior analicé la profesión de traductor como una de las más adaptables a la reorganización que supone el teletrabajo. En este caso, no se trata tanto de adaptación como de revolución en varios ejes:
- organizativo: se transforman los procesos, se agiliza la transferencia y el acceso a la información así como a los interlocutores.
- laboral: aparecen nuevos potenciales de actividad y se va "licuando" aún más un mundo laboral que ya de por sí era muy móvil.
- corporativo: se difuminan los límites de la profesión.
- tecnológico: hay que ser un poco informático, hay que ser un poco documentalista, hay que tener habilidades de edición, etc.
Son cuestiones que aparentemente no afectan en igual medida a los periodistas "presenciales".
En todo caso la evolución de esta profesión de la mano del teletrabajo está en un proceso acelerado que no sabemos muy bien en que culminará. Aquí iremos contando lo que observemos.
Salud
Emilio Sáez Soro
soro@fis.uji.es
Departamento de Filosofía y Sociología.
UJI Campus Borriol (Castellón)
DeTeletrabajo.com
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Notas y enlaces:
Organización de periodistas en Internet
www.periodistas.org
(1) Periodismo convencional y periodismo en red. Quim Gil
infonomia.com/tematiques/index.asp?idm=1&drev=13&num=3
(2) Diario eletrónico Estrella Digital
www.estrelladigital.com
(3) Directorio de revistas en Yahoo!
es.dir.yahoo.com/Medios_de_comunicacion/Revistas