Ir a Sappiens Social >

Ir a Sappiens Community in English >
 
Inicio | Qué es Sappiens | Contactanos | Hazte SappiensArea Privada Sappiens  |  Publica en Sappiens

Estás aquí: Sappiens > Teatro > Artículos Perfil de miembro: Visitante


Búsqueda personalizada


Teatro Artículos | Websites | Libros | Glosario | Cursos

El teatro-narración





El hombre contaba los sucesos sin dejar de mirar directamente a los ojos de aquel otro hombre que le escuchaba con atención. Se puso de pie para mostrar el tamaño de aquel animal, sin dejar de hablar. Ahora dibujaba con sus manos la espesura del bosque. Respiraba con marcada agitación. De pronto, un silencio. La mirada clavada en el espectador. El hombre abrió sus labios para mostrar los dientes apretados, el gesto se hizo feroz, las palabras pausadas, rudas, intensas, los ojos chispeantes. Entonces dio un salto brusco, poniendo las manos como garras, hacia su sorprendido compañero, haciéndolo brincar sobre su asiento para luego echarse ambos a reír inconteniblemente. ¿No está en las palabras del narrador, en sus gestos y ademanes, el origen de la escena teatral?

Peter Brook nos narra su experiencia al respecto:

"En una buhardilla de Hamburgo asistí a una versión de Crimen y Castigo de cuatro horas de duración, y esa velada ha sido una de mis experiencias teatrales más sorprendentes. Por pura necesidad, todos los problemas de estilo teatral se habían esfumado: nos hallábamos ante la auténtica y principal fuerza, ante la esencia de un arte que surge del narrador que, tras abarcar con la mirada a su auditorio, comienza a hablar. Las salas de teatro de todas las ciudades alemanas estaban destruidas, pero allí, en esa buhardilla, cuando un actor sentado en una silla tan próxima que casi tocaba nuestras rodillas comenzó a decir 'Corría el año 18... Un joven estudiante llamado Roman Rodianovitch Raskolnikov...', todos nos sentimos atrapados por el teatro vivo."(1)


¿Qué es lo que el director inglés, hijo de padres rusos, encontró en aquella buhardilla alemana? ¿Por qué esa velada de cuatro horas se convirtió en una de sus experiencias teatrales más sorprendentes? Brook mismo responde: "nos hallábamos ante la auténtica y principal fuerza, ante la esencia de un arte que surge del narrador". Lo que no pudo la razón ni el arte lo hizo la guerra: colocó al hombre frente a la necesidad y a la obligación de tomar solamente lo esencial, y así, de pronto, "todos nos sentimos atrapados por el teatro vivo".

La imagen de un hombre que cuenta una historia es tan antigua como la humanidad, y en esa imagen está la esencia y el origen del teatro. En el paleolítico esta imagen se hizo danza. En Grecia, coro. En la Commedia dell'Arte, personajes. En Lope de Vega, prodigalidad. En Shakespeare, pasión. Y Brecht hizo de la narración el punto de partida de su teatro épico.

Si el teatro tiene su origen en el narrador de historias, entonces está más cerca de la gente de lo que imaginamos. Continuamente relatamos hechos, contamos chistes o inventamos "cuentos", pues bien, esa es la materia prima del teatro. Y, ¿quién no ha hecho un gesto, un ademán, un movimiento, al momento de contar algo?, pues eso, también es materia prima del teatro. Aún más, sucede que cuando vemos una película basada en una novela que hemos leído, sentimos, por lo común, cierto desencanto, no sólo porque la novela suele ser mucho más rica, sino también por la llamada puesta en escena. Todo lector de novelas realiza con mayor o menor intensidad una puesta en escena imaginaria mientras va recorriendo el texto, es decir, imagina escenas, personajes, actuaciones, lugares, y es esta puesta en escena la que se opone a la puesta en escena de la película; encontramos luego, que el protagonista no es como lo habíamos imaginado, o el vestuario, o la escenografía.

Si somos capaces de imaginar escenas ya tenemos la materia prima para hacer una obra teatral. No queda duda que el teatro está más cerca de la gente de lo que imaginamos. Y así podemos percibir que en la vida cotidiana somos actores, directores, espectadores y críticos de nuestras propias historias, subiendo a diversos escenarios para protagonizar nuestras propias escenas, al punto que llegamos a reconocer un "teatro de la vida". El teatro está muy cerca de la vida, tan cerca que incluso se les llega a confundir. ¿Qué tienen en común?, pues que en la vida como en el teatro la experiencia es escénica y presencial (2). Y, ¿en qué se diferencian?, esencialmente en que la vida es la misma realidad, mientras que el teatro es una forma de verla, aceptarla y valorarla.

Si el teatro surge del arte del narrador. Si la narración es una de las formas de comunicación más cotidiana, vivida y popular que existe. Entonces, retornar conciente y activamente a la raíz del teatro será reencontrarnos con los días de oro del teatro griego y con lo mejor de todos los que le siguieron. No sólo es narración, es cierto, es teatro que vuelve a surgir de ella. Y cuando haya vuelto, volverá sencilla y nuevamente a ser teatro: la historia de unos, revivida para otros.

Las reglas de juego

Primera:

El teatro es un juego:

El juego es a la vida lo que la hipótesis es a la ciencia. Si la hipótesis es un medio para adquirir conocimiento, el juego es un medio para adquirir competencia. Jugamos durante toda la vida, aunque a veces no somos concientes de ello, en parte porque sus formas evolucionan en cada etapa de nuestro desarrollo. Los infantes se plantean la hipótesis de que haciendo ruidos con la boca llegarán a comunicarse como los grandes, y a eso juegan.

Los niños se plantean la hipótesis de que imitando las actividades de los adultos llegarán a realizarlas como ellos, y a eso juegan. Los adolescentes se plantean la hipótesis de que copiando las formas de sus héroes llegarán a alcanzar algo del éxito de ellos, y a eso juegan. Los jóvenes se plantean la hipótesis de que lo más importante es uno mismo y que uno pueda llegar a ser lo que quiere, y a eso juegan. Los adultos se plantean la hipótesis de que la seriedad es lo que da valor a las cosas así que no importa lo que se haga si se hace con seriedad, y a eso juegan. Los ancianos se plantean la hipótesis de que habiendo vivido tanto ya lo saben todo, y a eso juegan. Finalmente, la gente se plantea la hipótesis de que viendo y escuchando historias pueden adquirir algo para algo, y a eso vienen al teatro.

Segunda:

El teatro es un acuerdo voluntario:

El acuerdo voluntario de los teatristas para contar entre todos una misma historia. El acuerdo voluntario entre los espectadores de asistir a la hora y al lugar acordados. El acuerdo voluntario entre teatristas y espectadores por el que los primeros prometen a los segundos un juego grato y comprensible. El acuerdo voluntario entre teatristas y espectadores por el que los segundos prometen atenderlos y recompensarlos.

Tercera:

El teatro es libre expresión:

Libertad de los teatristas para escoger la historia y representarla. Libertad de los espectadores para interpretarla y valorarla. Esta libertad, basada en el acuerdo voluntario de realizar un juego, es la que permite alcanzar el gran objetivo del teatro: el encuentro. "Encuentro como la comunicación de personas entre sí en una situación que es significativa para ambas" (3). Encuentro que Jacob Moreno describe poéticamente:

"Un encuentro de dos: ojo a ojo, cara a cara.

Y cuando estés cerca arrancaré tus ojos

y los colocaré en el lugar de los míos,

y tú arrancarás mis ojos

y los colocarás en el lugar de los tuyos,

entonces te miraré con tus ojos

y tú me mirarás con los míos" (4)


La libertad es el espíritu del auténtico teatro y el teatro del encuentro se hace parte del movimiento que realiza lo humano.

La institución

El teatro es una de las instituciones de la sociedad que se encarga de narrar historias, a fin de que las personas puedan "descubrir algo para algo". Esta aparente indefinición es precisamente lo que caracteriza al teatro como un instrumento, y esta cualidad es la que determina su vigencia en base a su utilidad práctica. Recordemos que un instrumento es algo que sirve para algo.

El valor de las historias está en sus predicados. Por ejemplo: identificamos a un malvado por lo que hace en una historia, y si aun en un principio nos pareció bueno, ante sus acciones nuestra opinión irá variando hasta concluir finalmente que no sólo estamos ante un malvado, sino que estamos ante un hipócrita malvado. Otro ejemplo. Si nos cuentan la historia de dos jóvenes, hombre y mujer, que se aman a pesar del odio entre sus familias y que envueltos por infortunados sucesos terminan quitándose la vida, diremos que nos han contado la trágica historia de Romeo y Julieta. Pero, ¿quién diría que Romeo y Julieta es la historia de dos asaltantes de bancos que viven escapando de la justicia y que acaban sus días abaleados por la policía? El valor de las historias está en sus hechos, y con ellos se identifica el que las escucha o presencia. Creer que una historia puede ser "mi historia" es lo que genera la fascinación ante una escena y lo que determina su valor.

Es responsabilidad del teatro, entonces, descubrir, rescatar y presentar historias de valor universal. Nos referimos, al hablar de valor universal, a cosas como el oro que siendo de alguna forma valioso para todos, sirve de distinta manera a cada uno de nosotros. Entender y valorar las historias de esta manera y al teatro en esa función nos conducirá silenciosamente al lugar donde yacen escondidos los secretos de Sófocles, Lope, Shakespeare, Moliere...

La escena ausente

En el teatro, lo que une al espectador con la obra teatral es un proceso de comunicación. Siempre que se demanda la presencia de un espectador se desvela una intención comunicativa. Pero hablar de ella —la comunicación— en términos de un proceso unidireccional emisor-receptor, aunque consideremos la posibilidad de la retroalimentación, es pecar por reduccionismo.

La comunicación, más que un flujo de información entre dos máquinas, es un proceso interactivo mediante el cual los sujetos en comunicación generan un texto(5) para un discurso(6) a partir de unconjunto de convenciones(7). La comunicación es un encuentro para la significación. Esta definición ubica a la comunicación en el ámbito de las actividades humanas, implica una intención comunicativa de parte de los participantes, otorga el mismo valor a las partes que se comunican y hace evidente el carácter altamente creativo de este fenómeno.

Si la función del espectador es mirar para descifrar, si la función de la obra teatral es expresar, ¿por qué no decir, metafóricamente, que el espectador es el significado y la obra teatral la expresión del proceso comunicativo teatral? Uno implica al otro y la ausencia de uno imposibilita al otro. Pero sucede que los teatristas han querido subyugar al espectador negándole el derecho y la libertad de interpretar y valorar, ¡ay del que ose reírse de su tragedia aunque esté plagada de lapsus cómicos!, será tildado de ignorante e insensible. Maltratado de esta manera, el espectador se ha retirado del juego. Si el teatrista tiene el derecho de manipular la expresión, el espectador tiene el derecho de interpretar esa expresión y determinar su significado. El teatro como "zeáome"(QEAOMAI) es mirar, ¿puede tener sentido un espectáculo sin espectador? Nunca debiéramos olvidar que la razón de la existencia del espectáculo teatral ha sido, es y será siempre ese hombre que mira.

Hemos dicho que el teatro "propone el encuentro con su discurso a través de secuencias narrativas de carácter escénico", lo que equivale a decir que el teatro transmite mensajes por medio de las historias que nos cuenta. Estos mensajes pueden ser valiosos o desdeñables, pero siempre están. Todo discurso es un significado. Que ese significado sea el que han querido darle los encargados del espectáculo es un asunto que concierne a su calidad como comunicadores, pero el significado siempre está y de una forma concreta. Así podemos ver que detrás de una historia siempre hay un discurso.

Esto genera una interrogante: ¿para qué escenificar una historia si se puede exponer su mensaje directamente mediante una disertación? Por un lado, esta pregunta nos obliga a reconocer que una enorme y lamentable cantidad de espectáculos teatrales hubieran quedado mejor expresados como conferencias; pero, por otro lado, ¿qué hace que un investigador judicial recurra a la reconstrucción de un crimen como método para llegar a la verdad? Indudablemente se trata de ciertas realidades que no se revelan sino en presencia de sus propios acontecimientos. Narrar una historia escenificándola puede ser un camino único hacia contenidos imposibles de transmitir de otra manera.

¿Cómo surgen las historias que se comunican en el teatro? Jerzy Grotowski afirma que "el meollo del teatro es el encuentro" (8). La génesis del acto teatral está en el encuentro de un hombre con una escena que le conmueve. La verdad del teatro no está en la escena presente ante el espectador, sino en la relación que ésta mantiene con la escena original, que es la que se intenta recrear.

El público lo sabe, no ha venido a presenciar un acontecimiento real, sólo pide verosimilitud (9): de la escena con la historia que se narra, de la historia que se narra con la vida. Es la contradictoria presencia de aquella escena ausente la que trae la magia de la vida al escenario, y un escenario vivo es capaz de involucrar a su espectador; he ahí el arduo trabajo del teatro. Sólo cuando el hombre es sensible a la vida, y a la suya propia, alcanza la facultad de encontrar escenas conmocionantes. Entonces, más que hurgar es abrir los ojos para percibir las ocultas relaciones entre unos y otros elementos del universo. La escena puede hallarse en cualquier lugar y en cualquier momento. Si vamos hacia ella por esta vía, cuando venga hacia nosotros nos inundará de convicción. Y esta convicción se constituirá en la sólida roca sobre la que estará edificado el acto teatral.

Por mucho tiempo y aún ahora se exige al actor "creer en el personaje" al punto que pueda "ser el personaje", bajo el supuesto de que así se dará vida a la escena, pero el actor nunca llegará a ser el personaje, y él lo sabe, porque nunca podemos ser otro y porque para la realización del acto teatral no puede en ningún momento dejar de ser actor. La fuerza para representar un personaje siempre será directamente proporcional a la intensidad de la relación entre el actor y la escena ausente. Nadie podrá representar una historia que desconozca. Conocer una historia es llegar hasta sus más íntimas intenciones y desde allí interpretar cada acto. Para esto hay que tener vocación, conciencia y amor inagotables para ir libres al encuentro de lo que creemos. Vocación que se hace ciencia, entrando por los laberintos del pensamiento hasta capturar lo que puede ser verdadero. Vocación perseverante que se pule con técnica hasta lograr el virtuosismo de un arte de cuerpo entero.

El teatro como espectáculo tiene la responsabilidad de alcanzar un nivel de arte que contenga la hermosura de lo que ya es y la nobleza de lo que anhelamos. Tal vez entonces comprendamos que la seriedad del teatro no está en el silencio sino en la profesionalidad de quienes lo realizan. Tal vez por fin aceptemos que el teatro es entretenimiento, y que un teatro que comienza por entretener es un teatro que puede llegar a convencer.

En el acto teatral la verdadera escena está ausente y el actor será el único capaz de representarla hasta conmovernos, haciéndonos reír, haciéndonos llorar, haciéndonos sufrir, haciéndonos soñar. Sólo el actor con su trabajo, con su expresión, con su arte, puede ejecutar el rol de vidente ante un mundo expectante.

Notas:

  1. El espacio vacío, pp 106-107. Ver bibliografía.


  2. Escénica en tanto que la atención se pone sobre un espacio tridimensional, presencial en tanto que alude al presente y a la presencia directa y sin intermediación.


  3. Metodología de la investigación, Armando Asti Vera, p.84. Ver bibliografía.


  4. Idem ant., p.53. Jacob Moreno, médico psiquiatra de origen rumano, fundador de la sociometría y creador del psicodrama y sociodrama como técnicas terapéuticas y de investigación.


  5. El texto es el conjunto de signos que constituye una unidad de comunicación. El texto corresponde a la dimensión material y perceptible de la comunicación realizada, que al quedar registrada da lugar a la aparición de un documento.


  6. El discurso es el mensaje (considerando siempre que un texto puede ser sujeto de diversas "lecturas", "comprensiones", "interpretaciones" y por lo tanto, generar "n" mensajes) contenido en un texto. El discurso corresponde a la dimensión semántica de la comunicación actualizada.


  7. El código es el conjunto de símbolos y gramáticas (reglas) con las que se produce-lee un texto. El código corresponde a la dimensión pragmática de la competencia del sujeto comunicador (saber comunicar), la dimensión de la comunicación virtualizada.


  8. Hacia un teatro pobre, Jerzy Grotowski, p.51. Ver bibliografía.


  9. La verosimilitud no debe confundirse con realismo o naturalismo, debe entenderse como la cualidad que permite creer posible, dentro de la lógica de un relato, aquello que se narra.

---
'Desde la Buhardilla: una propuesta para el espectáculo teatral'
Nelly Malásquez y Pablo Cárdenas
buhardill@gmx.net
orbita.starmedia.com/~buhardilla/


Autor:    Nelly Malásquez y Pablo Cárdenas | Area:    Teatro
Título:    El teatro-narración | Fecha de publicación:    23/08/2001 18:13:26
Etiquetas:    Propuestas para el espectáculo teatral

Comentar el Artículo

¿Encuentras este artículo interesante?
Envíalo a SappiensSocial | Compartir en Facebook | Menéalo | reddit!

Otros Artículos de Nelly Malásquez y Pablo Cárdenas
Otro Artículos de Teatro
Otros Artículos de Propuestas para el espectáculo teatral

Google
 
Web Sappiens.com

¿Necesitas un Banner o Free Banners para tu sitio web o campaña publicitaria? Aquí tienes las nuevas plantillas de Adverstore

Subscríbete a la Newsletter Sappiens!

Únete a nuestro nuevo grupo en Facebook!

Otros Artículos de Nelly Malásquez y Pablo Cárdenas
Teatro
Propuestas para el espectáculo teatral

Cursos de
Teatro
Propuestas para el espectáculo teatral

 
Inicio | Qué es Sappiens | Contactanos | Hazte SappiensArea Privada Sappiens  |  Publica en Sappiens
 
© 1999 - 2008. Sappiens.com. La Comunidad del Conocimiento