Que hermoso habernos hallado, no en vano la sorpresa de llamarnos y permitirnos entrar en la alcoba de la mismidad interior y consumir de lo mismo hasta hallarnos en plenitud de vida que parece un sueño siendo que lo sentimos con los ojos abiertos como un río que nos penetra y nos consume sin dejar gozosamente de consumirnos.
Yo no soy, somos en la medida en que estamos y nos sentimos, herencia plena del fuego.
La luna de tus noches es la misma que yo encendí a la prima noche y ahora brilla sin consumirse y se refleja en mi y en ti y se abre para iluminar todo lo que nos rodea.
Tu luna es mi luna.
No te preocupes por tus preguntas ni por el deseo de mis respuestas, preocúpate si no estamos y si el fuego se apaga.
Mientras el fuego te irradie y te penetre hasta sentirla aun después de tanto desearla es la gran señal de que estamos allí, vivos y respirándonos en la vida y en los sueños.
Me siento pleno al encontrarte.
Como si deseara que llegaras de nuevo y penetraras en mi luz y en mi cuerpo.
Te espero de nuevo, llega cuantas veces quieras.
Tu plenitud es la mía.
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XI Congreso Colombiano de Sexología y Educación Sexual
Cartagena, octubre del 11 al 14 del 2001
"Erotismo, ternura, amor y sexualidad"