Un día Vicki decidió explicar lo que le sucedió siendo muy niña. Nunca es fácil desvelar secretos tan oscuros, pero se llenó de valor y dijo que de pequeña fue víctima de abusos sexuales. Como era de esperar se produjo una conmoción familiar, pues el agresor formaba parte de ella. Lo cierto es que ya lo contó de niña, y aunque la creyeron, la verdad es que no le sirvió de mucho. Le dijeron que aquello no debería saberlo nadie. Eso es cuanto hicieron sus padres. Y siguió siendo abusada.
Mucho después, ya de adulta y sabido por el resto de los familiares, Vicki trató de hallar ayuda especializada, pues su situación, después de revelarlo, no era precisamente la mejor. Pero resulta que a principios de los 90 en España no había nadie que se ocupara de tan escabroso asunto. Los abusos sexuales a la infancia, sobre todo cuando se producen dentro del entorno familiar, lo cual sucede en más de la mitad de los casos, se convierten para las víctimas en un problema de consecuencias mucho más graves de lo que se suele pensar.
La incomodidad con que la sociedad observa estos hechos nos ha llevado a todas las víctimas a ser ignorados. Hemos sido una legión de individuos con todo tipo de problemas silenciados y olvidados. Se ha tomado una actitud absurda a la hora de abordar este asunto; es como si al no hablar del problema, éste dejara de existir. Y la verdad es que en parte casi lo consiguen; muchos casi dejamos de existir. Y no me refiero al suicidio, que también forma parte de la sintomatología de los abusos, sino a la vida limitada, vacía, cobarde y autodestructiva que hemos llevado.
Hace unos pocos años que se está intentando derribar los muros del silencio. Se están dando los primeros pasos y este escrito no es más que otro pequeño paso en la dirección correcta; aquella que nos conduce por la senda de la información y nos permite comprender y afrontar realidades en vez de huir de ellas.
Vicki no encontró ninguna asociación, por lo que se decidió a crearla ella misma. Fueron años difíciles, años de puertas que siempre se cerraban, años de lágrimas e impotencia, pero Vicki perseveró y contó con la ayuda de unas cuantas personas que creyeron en aquel proyecto desde el principio. Finalmente el proyecto cristalizó en el año 1997. Gracias al esfuerzo de algunos pioneros encabezados por Vicki muchas personas pudieron encontrar respuestas y pudieron, sobre todo, encontrarse a sí mismas. Yo he sido uno de los afortunados. He tenido la oportunidad de dar un giro trascendental a mi vida.
Las consecuencias del abuso sexual a menores tienen consecuencias a corto y a largo plazo. El segundo caso, que es el que ahora mismo nos interesa, se caracteriza por una baja autoestima, una clara incapacidad de tomar decisiones o emprender iniciativas propias, conductas compulsivas y autodestructivas, bulimia, ludopatía, tendencias suicidas o a autolesionarse, drogadicción, prostitución, alcoholismo y otros.
Hay muchos datos que se desconocen en relación con los abusos. Entre los más habituales está volver la vista a otro lado creyendo que se trata de un problema menor. Sin embargo no es así, pues una de cada cinco personas ha sufrido algún tipo de abuso sexual antes de cumplir los 17 años.
También se suele pensar que este tipo de abuso sólo se les inflige a las niñas, lo cual también es falso. Si bien es cierto que las niñas están algo más afectadas, las diferencias no son tan grandes como se podría pensar. Según algunas estadísticas nos encontramos con un 23 % de niñas frente a un 17 % de niños. Otra de las creencias populares es aquella que dice que los abusos sólo se dan en familias conflictivas, de escasos recursos y desestructuradas. La realidad nos habla de que los abusos se producen en cualquier nivel social, sólo que unos pueden ocultarlo mejor y otros están más expuestos a ser descubiertos por los servicios sociales o por otros medios.
Después de tres largos años, después de aparecer en prensa, radio y TV, después de tantas y tantas cosas, puedo asegurar que mi evolución ha sido constante y positiva. Recibí mucho de muchas personas y considero que el mejor homenaje que puede hacerse es devolverlo a aquellos que ahora lo necesitan.
Fue esa necesidad la que me impulsó a buscar la forma de ayudar a las personas que llamaban desde todos los puntos de España. Eso sucedió de un modo especial el día en que apareció en la prensa un reportaje en el que unos cuantos dimos nuestro testimonio y nuestra imagen.
La asociación para la prevención y de ayuda a las personas que han padecido abusos está ubicada en Barcelona y es de las pocas, sino la única, con estas características. Por lo menos lo era hace bien poco. Los recursos de que dispone también son limitados por lo que su campo de acción y actuación se ve lamentablemente reducido.
La precariedad es la que nos motivó a buscar alternativas imaginativas. Y de ahí surgió la idea de crear un foro donde pudieran intervenir las personas que han padecido este trauma en su infancia. A día de hoy puedo decir que el foro lleva más de medio año funcionando y que todos lo consideran un verdadero éxito. Esa es la razón por la que de común acuerdo hemos decidido iniciar un camino en el que expandirnos por todos los medios a nuestro alcance. Sin embargo, debido a la privacidad que caracteriza nuestro espacio virtual, consideramos que no es oportuno dejar la dirección del foro, sino nuestros correos personales, siendo éste el modo de contactar y de acceder a éste.
En esta nueva etapa de apertura hemos considerado, debido a su relación con los abusos, abordar asuntos como la bulimia, la ludopatía y las autolesiones. Cada uno de estos apartados tienen su propia sección y no es necesariamente preciso haber padecido abusos sexuales para acceder a ellas.
Joan Montané Lozoya
yohannan_ml@yahoo.es