Ir a Sappiens Social >

Ir a Sappiens Community in English >
 
Inicio | Qué es Sappiens | Contactanos | Hazte SappiensArea Privada Sappiens  |  Publica en Sappiens

Estás aquí: Sappiens > Recursos Humanos > Artículos Perfil de miembro: Visitante


Búsqueda personalizada


Recursos Humanos Artículos | Websites | Libros | Glosario | Cursos

Superando el modelo de competencias

Integrando el modelo psicoanalítico podemos apreciar que además de la voluntad hay otra serie de factores que ayudan a la motivación y al aprendizaje. Incluyo el deber y la necesidad, ademas de que dejo la puerta abierta a otros factores que son interesantes en el aprendizaje como son el azar, la imitación o simplemente hasta el aburrimiento. En realidad es muy importante buscar un modelo que supere el actúal en el que se da todo peso en la motivación y en las posibilidades perpentuando un discurso vacío o muy sesgado.La teoría psicoanalítica, no descubro nada nuevo ya nos aporta otras razones junto a modelos que han profundizado y que a veces confluyen por hablar de algo común como es el aprendizaje.



Revisión del Modelo de Competencia: Saber, querer, y poder.

Uno de los modelos más vigentes en el campo de la formación es el modelo de competencias. Competencia en un plano real y llevado al campo de la acción formativa concretamente en el mundo laboral, es el objetivo a lograr por el docente y los individuos que configuran el grupo que reciben la acción formativa. Competencia como meta quiere decir que esperamos que esas personas desarrollen un conjunto determinado de destrezas, habilidades, conocimientos, conductas y aquello que permite que el trabajo sea de calidad, es decir eficiente y eficaz.

La competencia se estructura en base a tres componentes fundamentales: el saber actuar, el querer actuar y el poder actuar (Le Boterf, 1996). Este es el eje del modelo de competencias tradicional.

En el lenguaje de la calle, la competencia significa autoridad, jurisdicción, suficiencia. Su contrario supone ineptitud, inhabilidad, incapacidad, desmaña. Si usamos un modelo dinámico podemos entender que hay circunstancias del ambiente que hacen que una persona pierda su competencia y que hablamos de un estado. Es algo mejorable hasta un cierto nivel, la competencia necesita un ejercicio y una reactualización. El modelo de competencias asimila ese proceso y recoge el término de formación continua. El aprendizaje no es el fin, es el medio para obtener. Una persona puede desaprender y a veces es fundamental para adquirir una nueva competencia. Imaginemos un empleado que cambia de empresa. Es importante que desaprenda modelos previos incompatibles con la nueva cultura.

El modelo de competencia establece que el hombre desarrolla su competencia siempre que concurran estos tres factores ya que sólo entonces se favorece el cambio necesario para que la persona se adapte al entorno cambiante con nuevas alternativas de acción.

El modelo tradicional es un modelo muy optimista y bien acogido por el mundo formativo porque adquiere una dimensión muy importante el aspecto volitivo. El nuevo planteamiento en cambio es crítico con el protagonismo del deseo del individuo. Se ha llegado a él por una reformulación de teorías que aluden a circunstancias especiales que hacen que el organismo realice conductas alternativas careciendo en todo o en buena parte de los aspectos señalados. A veces no se desea el cambio pero se acepta por otros factores propios del individuo o externos a él. (Puede sentirse más satisfecho del trabajo (mejora de la autoestima) o lograr por poner un ejemplo un ascenso).

En esta revisión el modelo es reformulado con otras dimensiones para adquirir la competencia: la necesidad, la obligación y el puro azar. No hay duda de que un organismo pueda ser competente por muchos otros factores. Un organismo actuará en bastantes ocasiones limitado en conocimiento, deseo o posibilidad si la necesidad, como bien dice el dicho, le obliga, por poner un ejemplo. La teoría clásica del modelo de competencias no recoge tampoco el aprendizaje que se produce por simple azar, tanto si las circunstancias le son proclives como si no. No se duda que el definir el camino hacia la competencia es arduo y las teorías que nos acercan a unas herramientas o formas de interpretación estarán vigentes hasta que llegan otras más potentes las destronen.

Supongamos que uno piensa que desea una señal que le de suerte para enfrentarse a los exámenes y pasa por casualidades de la vida una hermosa mariposa blanca. No hay causalidad, pero imaginemos que el individuo aprueba y además se acuerda de ella. Probablemente el individuo si es inseguro pueda llegar a establecer la causalidad, rememora la imagen de la mariposa y le da un valor de talismán. Es el pensamiento mágico que nos explica las supersticiones. La competencia no tiene nada que ver con la mariposa a priori, pero el sujeto confiere a este estímulo una propiedad mágica y se convierte en un posible predictor de fracaso a éxito. De poco vale el querer, saber y el poder si el sujeto se aferra a la nueva teoría de la magia de las mariposas en los exámenes, por poner un ejemplo y se niega a ir a un examen si no tiene una cerca.

Por otro lado partiendo de conocimientos de las teorías de aprendizaje podemos indicar como una persona o animal no sólo puede dar respuestas al azar o creativas cuando los recursos con los que cuenta no son los suficientes. Estas competencias se reforzaran si los resultados son productivos para el sujeto en alguna forma. Imaginemos que un chico escapa de una guerra a un país extraño: No sabe, no desea y no puede hablar un nuevo idioma a priori, la necesidad y el deber le impondrá adaptarse a esa nueva necesidad.

El aprendizaje se realizará al principio sin tener mecanismos que posibiliten su competencia, pero los adquirirá por compensación. A corto plazo le costará pero probablemente menos que a otro. En el ejemplo el joven tendrá más facilidad que una persona de más edad a priori. Hay una serie de circunstancias que el modelo de competencias deja de lado: Aspectos biológicos y ambientales, aspectos tan tenidos en cuenta en todas las formulaciones teóricas precedentes de aprendizaje. Este factor en terapia se le denomina resilencia, la capacidad de aguante del ser humano y de transformación.

Esta palabra es interesante en el terreno del crecimiento de la persona para afrontar una crisis y puede serlo para análisis de qué es lo que hace que algunos patitos feos se transformen en hermosos cisnes. La carencia se transforma en algo que puede ser una potencialidad, hay algo de eso que se llama espíritu de superación y maduración frente a las circunstancias desfavorables. Un punto débil se transforma en un punto débil.

Imaginemos el mayor de varios hermanos que se han quedado huérfanos, es muy probable que asuma el papel de cabeza de familia en una situación de desarraigo social. No necesariamente el coste es positivo pero puede llegar a serlo.

Tampoco el modelo tradicional analiza el poder del aprendizaje vicario en el desarrollo de las competencias de forma abierta, pero no obstante y de forma afortunada, la mayoría de los programas que se basan en el modelo lo recogen a un nivel aplicado. Se trabaja en grupo, porque hay muchos procesos de aprendizaje que se ven potenciados por factores de interacción: competencia, presencia de pares que desempeñan función de intermediarios con el docente, modelos cercanos, sentimiento de pertenencia de equipo,?las tres claves son variables de un proceso muy interesante porque la comunicación deja de ser un aspecto meramente individual. El aprendizaje trasciende a muchos niveles. El papel del compañero puede ser una buena compensación para personas desmotivadas. Cuantas personas no sabían qué carrera hacer y por el influjo de unos colegas adquirieron una vocación determinada.

Tampoco el tener unos colegas con intereses semejantes va a ser óbice para que uno desarrolle un buen aprendizaje y logre la competencia. Es un camino a recorrer en el que hay muchos factores. El peso específico dependerá del entorno y por supuesto del individuo.

El modelo clásico de competencias recoge:

A. El saber: Dicho término alude al conjunto de conceptos, ideas y conocimientos que la persona adquiere. El modelo de competencias es muy interesante porque indica en su formulación práctica que hay que tener en cuenta las diferencias educativas que configuran las acciones que desarrollemos para que un grupo de personas adquieran dichas competencias. Una definición más corriente alude a que una persona conoce, entiende, sabe, domina y que es erudita en definitiva. El modelo clásico confiere más valor a las actuaciones que al saber pasivo de la definición popular. La persona incompetente a nivel impopular es la que no sabe, desconoce, ignora, se equivoca o se desentiende. El modelo dinámico nos abre la puerta del relativismo. Muchos aprendizajes como procesos no se mueven en términos tan absolutos. El estrés podría indicar cómo a pesar de saber hay factores internos y/o externos que anulan la competencia.

El docente tendrá en cuenta diferentes variables a la hora de programar las acciones formativas. Hay diferencia en las experiencias adquiridas de cada uno de los individuos a través de las instancias socializadoras tanto primarias, secundarias y a través de los medios informales. En la realidad práctica el instructor deberá tener en cuenta los conocimientos que tenga su grupo de alumnos en el proceso de aprendizaje por ejemplo de una ocupación profesional. Se programan conocimientos pero también tareas a desarrollar, inclusive la formación de otras personas.

La teoría clásica habla de saber como conjunto de conocimientos necesarios, saber hacer como destrezas qué debe desarrollar y saber estar en un puesto de trabajo o en la situación.

También es bueno retomar los condicionantes biológicos. No es lo mismo aprender a tocar el piano a los tres años que a los setenta y cuatro.

La teoría clásica recoge el aprendizaje por ensayo y error. Muchas personas adquieren una competencia a través de la emisión de conductas que serán modificadas en función del refuerzo posterior que se obtenga: positivo o negativo. Imaginemos que recibimos mucho refuerzo positivo, teóricamente tendremos más confianza y ganas de realizar la conducta. El refuerzo negativo, la omisión de premios o el castigo teóricamente eliminarán las conductas. Siempre hay organismos testarudos, o aprendizajes muy duros que serán excepción de la formulación clásica de la teoría del aprendizaje, o fenómenos también analizados como la saciación del estímulo que refuerza la conducta aprendida.

B. El Querer Actuar: Hablamos de la volición. Este factor puede chocar aparentemente con el nuevo eje: Deber. Coloquialmente hablando muchas personas podrían pensar en que son antagonistas. Recordemos como muchos de nuestros deberes tanto en su realización como en su terminación nos reportan una satisfacción o satisfacciones. A veces a corto plazo se aprecian dichas ventajas, otras veces se logran sólo a largo plazo. No son dos extremos, no son dos conceptos excluyentes. Podemos comer sin placer, pero también comer con placer. Si conjugamos ambos la ecuación parecería más saludable, no obstante la relación no es tan clara. Todos sabemos que en determinados momentos es necesario comer muy por encima del placer que podamos obtener y qué no es tan malo hacer algún pecadillo gastronómicamente hablando.

Un ejemplo para observar de forma relativa es apreciar el trabajo realizado por un deportista de élite. A corto plazo muchas de las acciones realizadas son sacrificios, a veces muy duros para la salud o por el coste social que le implican. Imaginemos que un chico debe elegir entre salir con los amigos e ir a una discoteca, o descansar para el entrenamiento un domingo. ¿Qué es lo que realmente querría hacer? Puede que una de las dos opciones, puede que las dos, o finalmente ninguna.

Muchos genios se han caracterizado por un nivel de motivación muy alto propio o porque han recibido una educación muy sacrificada y una fuerte imposición paterna. Es decir la motivación ha sido interna o han obtenido alguna ventaja positiva por aprender externa: premios o ausencia de castigos.

El querer es algo relativo: Hay ritmos biológicos, nuevas circunstancias y nuevas alternativas. El querer requiere ser alimentado con nuevos alicientes y beneficios. El placer puede ser positivo, sí, pero hasta que punto es suficiente o necesario. El querer como única guía, sin método, sin constancia y sin ejercicio no deja de ser un capricho o pasatiempo o de una pasión alocada.

En este modelo la importancia que cobra la motivación es muy importante. Se suele recurrir al modelo de Maslow. Quizá si lo analizamos detenidamente se pueda apreciar que el sentimiento volitivo es algo dinámico, con baches, subidas, bajadas,?pero que la constancia para lograr una meta es una buena herramienta. En cierta medida motivación va unida a necesidades cubiertas. Puede ser interesante separar ambos conceptos. No toda necesidad cubierta provoca placer, puede que elimine un displacer y dejar al sujeto en un estado neutro.

Si un empresario observa que el entorno está cambiando y sus empleados no quieren participar en cursos de formación o que aceptan por mero compromiso probablemente deberá negociar algún tipo de beneficio (motivación externa) o trazar una imagen muy clara de la empresa, su misión y la importancia de obtener un trabajo en equipo de todos los empleados integrantes de la plantilla supeditados a la acción formativa, motivándolos al propio autodesarrollo o algo más prosaico pero no menos interesante como la mejora de carrera.

Es interesante recordar que una excesiva motivación puede generar inseguridad, paralización y abandono. El aspecto volitivo no debería ser tan sacralizado, porque de hecho muchas de algunas de nuestras frustraciones se dan porque no obtenemos lo deseado u otras tantas porque no se aprecia el valor de lo conseguido. El objeto ya no es la meta, es sólo una consecuencia del placer obtenido en el proceso. A veces hay que aprender a querer menos o elegir el objeto de forma más satisfactoria. Cuantas personas empezaron una titulación sin motivación y sintieron luego el gusanillo, y otras tantas abandonaron la carrera de sus sueños porque no respondía a las expectativas iniciales.

Retomando viejos modelos, el buen placer requiere inteligencia. La inteligencia emocional es algo importante, y debe ser tenida en cuenta. Querer requiere ceñirse a unas circunstancias y obtener beneficio de las acciones obteniendo algún refuerzo del orden que sea. Supongamos que una empresa hace comidas en fantásticos restaurantes para empleados y clientes, si no saca una rentabilidad el resultado puede crear un ambiente muy contraproducente y llevar la empresa a quiebra.

Afortunadamente los teóricos de la gestión de los recursos humanos no dejan de estudiar nuevas formas de lograr que los clientes internos o empleados adquieran más competencia desde los estudios de Elton Mayo.
Ese objetivo debe guardar unos criterios éticos adecuados a las demandas sociales y de relación con los otros. Se requiere madurez y la madurez te proporciona un querer productivo. Se logra que el individuo se adapte a unas circunstancias o que las transforme a mejor si hay dicha posibilidad. Las acciones formativas para lograr que personas adquieran nuevas competencias requieren estar implicadas en un proyecto viable que permita el progreso laboral y social de las empresas y la sociedad. No se trata de hacer pasar el rato en actividades lúdicas exclusivamente.
Nuestra sociedad ha progresado y pide niveles de calidad de vida mejor. Hay un nuevo orden productivo, de ordenación y gestión,?pero hay un problema con determinados puestos de trabajo. Esos puestos de trabajo que generalmente son la supervivencia de emigrantes, y que afortunadamente nos permiten seguir progresando. Ellos rara vez se preguntan si quieren, lo hacen estando escasos de formación y medios. Mientras nos quejamos de que nuestros jóvenes tienen bajo nivel de frustración, fracasan en los estudios, y son cada vez más inmaduros.
Por supuesto que hacer algo que nos gusta nos protege algo del estrés, del burn out, de accidentes?pero ¿quién está al cien por cien contento con cada tarea de las que tiene que desarrollar al día?. Hay personas, ciertamente. En la persona inmadura o vulnerable cada dificultad es un trauma y opta por dejar de trabajo, la persona responsable no necesita preguntarse en cada momento si le gusta, si encontrará algo mejor. Actuará para adaptarse o luchará por cambiar lo que le molesta o si la situación es tal finalmente buscará una salida no traumática.
Si queremos acércanos al valor del concepto popular deberemos atender a sinónimos como amar, desear, anhelar, apreciar. La carencia sería odiar, detestar, abominar, despreciar y aborrecer. No olvidemos que ambos sentimientos pueden coexistir en la misma persona. Hay personas que se adaptan mal a las vacaciones, otras desarrollan una depresión postvacacional y hay gente que no se encuentra bien en ninguna de las situaciones como tendencia general.
La persona madura logrará satisfacción de la ejecución de las obligaciones porque en ello va más que el placer inmediato, va una recompensa como es la del sentimiento del deber cumplido, la identificación con una misión, el deseo de progresar en lo laboral, pertenencia a un grupo, identificación con unos roles, la remuneración como medio para un estatus?Eso le servirá de colchón en momentos de crisis. La diferencia será que la crisis será un reto para la mejora y no una posibilidad de perder una posición cómoda. El espíritu de sacrificio concepto aparentemente obsoleto podría ser entendido como una inversión de futuro para lograr un beneficio con el nuevo factor.
C: El Poder Actuar: El individuo dispone de los medios y el entorno necesario para poder realizar la acción. Se entiende que la persona domina, tiene potestad, jurisdicción en su trabajo. Por el contrario si careciera de poder sería débil, inepto, incapaz, impotente, tendría flaqueza.
Si el sujeto se encontrara con el sentimiento de incompetencia sería interesante analizar en qué nivel se encuentra desajustado. Si es algo real, o es más una lectura pesimista que hace de la situación. Si se trata de unas conductas específicas, conocimientos o problemas de percibir erróneos o ineficaces.
El modelado puede ser interesante, el aprendizaje por etapas?hay que conseguir estadios intermedios. Para poder andar en bicicleta, hemos de poder andar.
El medio debe ser el adecuado para que alguien pueda desarrollar respuesta pertinente. Las cosas suceden porque deben suceder. La definición de inteligencia de Piaget queda relativizada también: La inteligencia es la capacidad de adaptarse al medio. La nueva propuesta es: La inteligencia es la capacidad de adaptarse al medio o a las circunstancias recurriendo a modificarlos si fuera preciso o interesante. (Vega, 2005) En vez de ser un sujeto pasivo del cambio, el nuevo modelo de competencias alude a un compromiso de protagonismo para mejorar la situación actual, es decir, para favorecer el progreso.
Esta perspectiva posibilita que el concepto poder sea también un factor dinámico. Hoy puede que no podamos realizar una acción completa, pero si podemos introducir pequeñas modificaciones que alteren las circunstancias actuales y catalizar el cambio. Muchas de las investigaciones a nivel internacional se basan en el trabajo con equipos. Cada nación aporta el valor añadido que favorece el progreso conjunto. El coste se divide: Coste económico, tecnológico, personal, social,?tras ello la concepción que subyace es que el resultado es posible gracias a la elaboración y puesta en práctica de un proyecto muy complicado, donde la comunicación es una herramienta, que provoca junto a otros factores un efecto sinérgico.
Muchas de las posibilidades se logran gracias a alianzas, a trabajos en que se asumen riesgos y a fuertes inversiones. Hoy tenemos claros ejemplos en el campo de la medicina, telecomunicaciones. Comenzaron bastantes proyectos como sueños imposibles en mentes de personas idealistas y ya hoy son realidades que continúan perfeccionándose, algunas. Recordemos la tecnología de los teléfonos móviles, cómo en apenas una década han variado y se han convertido de un lujo a una necesidad social, además de un producto muy práctico que nos aporta muchos posibles
El nuevo modelo incluye el deber, la necesidad y el azar.
D: Deber: Indica la obligación. Es una palabra que tiene mala prensa, parece antigua y que choca con nuestros derechos. Lejos de ello, el cumplimiento de un deber razonable permite que adquiramos una serie de beneficios o derechos. Tras el deber de no matar se esconde el derecho a la vida. Existe la falacia de la libertad de pensamiento y acción a cualquier precio. Si esto fuera real damos por valido que uno se puede saltar las leyes de la democracia, que puede matar sólo porque lo desea o llevado de algún tipo de ideal. El cualquier medio sería adecuado para lograr nuestro fin.

Deber sería cumplir obligaciones, imponer, impulsar. Teóricamente sus antónimos son permitir, consentir, autorizar, facultar. Una visión dinámica nos lleva a relativizar la visión polarizada. La visión del nuevo modelo no es autoritaria pero tampoco es permisiva. Para cosechar hay que sembrar y en la medida que queremos recoger estamos obligados a actuar.

La democracia incluye derechos pero se basa en deberes, peldaños a una libertad muy específica. La libertad se debería basar en el respeto del derecho del prójimo con el objetivo de tener una sociedad en paz. Es una libertad negociada. Tristemente los ejemplos de conductas intolerantes, irrespetuosas, injustas se dan en cualquier clase social, en cualquier profesión, son reales y observables. Muchos países condenan la muerte en sus legislaciones pero autorizan la pena de muerte. Hay quien es competente para matar y quien no. Muchos políticos actúan denostando al adversario más que realizando proyectos que favorezcan una sociedad mejor.

El deber permite entender como la conducta mobbing es reprobable y limita que una persona válida con conocimientos, actitudes y destrezas pueda perder el papel porque un compañero del nivel que vulnere sus derechos. Retoma esta visión aspectos muy importantes desarrollados en la sociología y la psicología.
E: Necesitar: Este concepto indica que el sujeto que realiza la acción lo hace porque requiere, precisa o demanda. Muchas veces trabajar se hace por cubrir necesidades pecuniarias, además si se cubren necesidades sociales el sujeto está de enhorabuena, si logra sentirse a gusto porque es competente esta persona es como si le hubiera tocado la lotería. Las condiciones laborales han mejorado para muchos, no para todos y deberán seguir en un progreso positivo. La teoría de Maslow puede servir de apoyo y de acicate.
La falta de necesidad es denominada sobrar, exceder, rebosar, holgar. Un sujeto puede carecer de conocimiento, de posibilidades, de motivación?pero con el aprendizaje y un sentimiento de superación desarrollar la competencia. Un sujeto puede tener cubierto lo económico pero serle útil para sentirse bien en una faceta diferente, o permitirle acceder a otro nivel económico, conocer gente interesante,?se cubren otras necesidades.
Necesitar es hablar de carencias, deber es cumplir una obligación.
F: Azar: A veces uno puede acertar en la conducta por una inexplicable casualidad. En la vida corriente hablamos de la suerte del principiante. En la teoría clásica del aprendizaje se comenta que muchas conductas surgen de forma espontánea, son adaptativas o las consecuencias derivadas son interesantes, lo que hace que la conducta se consolide y llegue a ser un hábito. Se habla del aprendizaje de ensayo y error. Otras veces se hablan de aprendizajes en los que cierto estímulo cobra un significado cuando se relaciona con otros: con un estado del individuo, del medio? En cierta medida el condicionamiento clásico es un producto del azar: El sujeto da una conducta esperada después de que un estímulo neutro adquiera un valor al ir asociado en tiempo y espacio con otro que da una respuesta por sus características intrínsecas.
A veces hay sucesos inexplicables que hacen que una persona sea competente. Imaginemos un chico con baja autoestima que conoce fortuitamente a un culturista que hace de modelo para ese joven. Este chico mejora su competencia por el deporte, sin la presencia de esta persona a lo mejor debería recurrir en la ayuda de un psicólogo.
Hay una anécdota muy interesante sobre la piedra preciosa ópalo. Esta piedra se considera de la mala suerte. Una explicación sencilla sería la de la asociación con algún evento negativo de alguna gema importante. Hay un aspecto físico que le confiere su belleza, la opalescencia que se basa en la alta hidratación de dicha piedra. El tratamiento que ha de realizar un joyero debe ser caracterizado por su meticulosidad porque la piedra es muy frágil, eso sí, hay ejemplares que engastados alcanzan precios superiores al diamante por su rara belleza. Con la superación de barreras como la baja motivación y nuevos planteamientos alternativos podemos conseguir progresos en el terreno del aprendizaje.

Mª Vega Funes Martínez

Autor:    Mª Vega Funes Martínez | Area:    Recursos Humanos
Título:    Superando el modelo de competencias | Fecha de publicación:    29/04/2007 17:04:26
Etiquetas:    modelo de competencias

Comentar el Artículo

¿Encuentras este artículo interesante?
Envíalo a SappiensSocial | Compartir en Facebook | Menéalo | reddit!

Otros Artículos de Mª Vega Funes Martínez
Otro Artículos de Recursos Humanos
Otros Artículos de modelo de competencias

Google
 
Web Sappiens.com

¿Necesitas un Banner o Free Banners para tu sitio web o campaña publicitaria? Aquí tienes las nuevas plantillas de Adverstore

Subscríbete a la Newsletter Sappiens!

Únete a nuestro nuevo grupo en Facebook!

Otros Artículos de Mª Vega Funes Martínez
Recursos Humanos
modelo de competencias

Cursos de
Recursos Humanos
modelo de competencias

 
Inicio | Qué es Sappiens | Contactanos | Hazte SappiensArea Privada Sappiens  |  Publica en Sappiens
 
© 1999 - 2008. Sappiens.com. La Comunidad del Conocimiento