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Stanford, un experimento que no deja indiferente

En la Universidad enseñan muchas cosas. Relato cierta experiencia desde un punto de vista subjetivo, sobre la clase en que conocí el experimento de Stanford sobre ámbito carceliario y el rol playing.



Hace muchos años que estudiamos en la Facultad sobre la agresividad de forma sencilla. Hay muchos experimentos interesantes y vimos algunos, a nivel ético es fácil entender al expresar la opinión que se pueden herir susceptibilidades, tanto de los que participaron como de los que nos forman.

Hablamos de ética, y nuestro sistema de estudios está influido por resúmenes de autores clásicos o notas, sobre experimentos además de clasificaciones. Hay temas diversos.

Me refiero a observar un experimento no es equivalente a ponerse en el pellejo de personas que van a hacer el papel de presos y de policías, o actuar como mero observador, si hubiéramos visto una película o diapositivas.

La pena de muerte es una diferencia aparente en nuestro sistema con el sistema americano. Hablo de aparente, porque todos los presentes que asistíamos habíamos oído de lo que al otro lado del Atlántico pasaba y lo que teníamos era una visión más o menos positiva de lo que es la policía. Nuestro grupo era castellano parlante, y el profesor también impartía las clases en el propio idioma. Hay mucho mito para el que no ha viajado, para una persona que ha vivido desde los diez hasta los veintiséis años y visitando los fines de semana durante varios años decir que sólo me han preguntado en euskara en una sala de fiestas creo que tranquiliza, aunque la propaganda nos venda lo contrario. Comento que es idioma más difícil con el que he tropezado por un tema meramente gramático, demasiada filología y poco vocabulario.

Volviendo a la pena de muerte muchos saben, me refiero a la persona que ve la televisión o estudia algo que lleva varias décadas erradicada. Está derogada excepto en casos de guerra o legítima defensa a nivel normativo y con la aprobación de la Monarquía y el Gobierno.

Hacer la guerra, es decir desplazarse a una, es un trabajo especial que requiere una normativa diferente (ir como soldado, o cubrir noticias, personas agregadas de embajada, personal sanitario... hay un debate interesante es otra cuestión). Lógicamente si hubiera invasiones es posible que hubiera cambios y demás, pero la pena de muerte sin unas condiciones es crimen.

A priori, la mayoría pasamos a la crítica más que a la acción y la conclusión más normal es que estos estudiantes del país están locos, o a mí no me pasaría nunca. Eso de ser un policía y tratar a una persona como si fuera un animal u obedecer como un preso común a un policía que encima es un compañero, resulta disonante. Es interesante que la gente puede optar por la critica, cruzar los brazos, hacer de agente de cambio, o simplemente criticar. Alguno puede optar por luchar evitando muertes en otros países o dejarse llevar por la moda, o incluso emigrar sin tener las ideas claras. No se optó por dar una sensibilización sobre Ongs, instituciones,...sólo nos pedían estudiar como única exigencia del centro.

La mayoría de las personas que estábamos, éramos alumnas eran mujeres. Creo que es interesante comentarlo, y quedaba un sector pequeño de gente que tiene más facilidades para ser objetor de conciencia o prestar el servicio militar en otras entidades. Esto si me preocupa y comento porqué. De haber sensibilizado a la población que estábamos en el sentido crítico es posible que la gente se moviera más y trabajar más contenta.

Tuve la sensación de miedo, quizá el hecho de haber tenido unas huelgas años antes y el hecho de que la mayoría volvía a casa sin decir nada. Lo constaté cuando oí comentarios en referencia a ciertos privilegios en el servicio militar (alguna años estaba preocupada porque su novio se iba al ejército y ella estaba muy mal). Algunas personas lo habían previsto, el hecho de tener pareja compañero daba privilegios (mandar apuntes o darle clases de apoyo). Algunos lo realizarían después.

En la explicación del experimento no observé que nadie nos evaluara. Tengo la costumbre de no apuntar al pie de la letra porque hay profesores que no acaban una línea coherente o simplemente se sienten molestos creyendo que no vas a comprar el manual. El riesgo es que piensan que quieres ligar y si se mira a otro lado, se pierde cierta empatía pero se consigue una atención más auditiva.

La posible identificación con uno de los bandos era bastante improbable, ahora desde que estoy en el Levante no he caído las diferencias que puede haber, por ejemplo en el tema de las fiestas, pero sigue siendo otra cuestión. La gente allí no tenía la necesidad de pensar que podían caer presos por cuestión de ideología, yo misma por ejemplo. El grupo de euskara iba a otras horas y se supone que el tema nacionalista es algo más que materia lingüística pero sin esa unión es más bien crear errores y confusiones en algo que mueve a la gente para la separación. Un castellano difícilmente puede entender una conversación salvo alguna palabra y la palabra más evidente es una preposición. Algo así como si le digo que usted diga bb y usted piensa que hablo de un niño. Eta es y, creo que tiene algunas décadas de vigencia ya este movimiento nacionalista, algunos hablan de siglos. La historia en cada punto del país es diferente supongo por lo que pude notar en Barcelona, Toledo y Cáceres donde me he criado. En Toledo noté muchas cosas, como el ser de otro lugar era importante.

Me refiero a que el honor de portar armas, vestir uniforme, recibir órdenes y cumplirlas supone una situación de imaginación en un porcentaje de gente para el que no estamos preparadas. Muchas supongo en el colegio llevaríamos una bata y uniforme, pero es extraño que una persona pueda pensar en el ámbito profesional con la carrera vistiendo uniforme. En algunos sitios se lleva para evitar parecer personas curiosas en centros médicos u hospitales, o para poder tener cierta libertada y no ser confundida. La gente estaba más bien disgustada con el desprestigio que se siente, porque gente de la profesión juegue con lo sagrado. (La vida humana, el castigo y creerse un juego de rol). Es decir, después de unas huelgas supongo nos haría replantear que se acepta y la poca lógica imperante. Lo normal es desconvocarlas llamando a los cuerpos de seguridad y pedir carnets de estudiantes o listas para evitar el acceso a curiosos o personas que evitaban que se desempeñaran las clases normales. Nunca he hablado con nadie, pero recuerdo que lo comenté un día al bajar del centro con una compañera y entonces amiga.

Ese día se hablaba principalmente del poder de la ropa, sus propiedades mágicas, la capacidad para teatralizar y dar apariencia de algo que era un experimento, y que algunos llegaban a creerse. Me refiero que colegas se pegaban unos con otros por el hecho de dar realismo a un experimento según nos comentaron, lógicamente recuerda a la Edad Media con los torneos. Una compañera me dijo que sólo había una plaza libre y que el resto nos íbamos a la calle, no quise creerla. En nuestro centro si hicieron prácticas y a falta de clientes se simuló que había pacientes como se hizo en algún curso fuera de horario, en los que algunos colegas pretendían que diéramos verosimilitud a un cuadro no establecido de antemano. Algo extraño incluso entre artistas, suele haber guíones pero como ejercicio es una forma de entender que hay personas que necesitan prepararse las conversaciones o quitarse miedos.

Si una persona no tiene pareja y recibe información de cómo arreglarlas normalmente no se identifica con el tema, puede verlo útil o no, depende de la persona y del momento se supone. Puede barruntar que las utilizará si se le presenta el caso. A veces la competencia es dura.

Todos sabemos que el servicio militar no tiene nada que ver con la cárcel, pero muchos manifiestas que se sienten mal y doy constancia de que se produjo este desplazamiento en algún momento. La asimilación de ciertas películas (no había visto dicha película, la del experimento), les llevaba a enlazar el servicio militar, siguiendo el refrán del hábito hace al monje.

Una ama de casa, un marido, la panadera o el director aparentemente no son personas agresivas si la lectura se hace de forma simplista, no llevan uniforme. Luego se habló de otros factores interesantes, y es bueno parar a pensar si uno le da lo mismo pedir la hora, que le ayuden a cruzar la carretera o le sujeten la compra si la otra persona es un hombre o una mujer de paisano o policía.

Hay muchas variables que se tuvieron en cuenta para explicar la agresividad, no se vieron muchas, pero puedo recordar algunas significativas como aparte como los metros cuadrados, los recursos, el nivel de estrés acumulado, la carga genética y todos podemos dar respuestas de nuestra cosecha por experiencias y lo que hayamos leído.

En caso de terapia ver la capacidad de ayuda puede ser interesante. Supongo que una persona tiende a ponerse más en el lado de la persona que ejerce el poder o de la víctima por ciertos intereses, estados anímicos pero al día siguiente puede cambiar. Otros tendrán relaciones o intereses concretos. No es igual ser hijo de policía, de un abogado, cocinero o profesor. Si uno tiene relación con algún jóven detenido por ser vecino del barrio por miedo puede hasta disimular o ese día sentir que fácilmente puede estar en peligro. El fenómeno de la Eta es una realidad, y en toda causa hay personas para defender al procesado (y hay motivos diversos como son los errores, arrepentimiento, problemas mentales, desajustes sociales, falta de pruebas,...).

La mayor parte de los jóvenes o niños creen que la pistola no es un arma disuasoria, si no algo que hay que saber usar y utilizar hasta sacarle una amortización a ciertas edades. Luego se aprende que los muertos ya no vuelven, algunos no entienden el concepto de persona, muerte y enfermedad porque no han recibido formación y se supone que menos aún una atención positiva y social.

Todos recordaremos bromas de amistades que son inocentadas pero que a la vez pueden poner en riesgo la vida. A ciertas edades se sabe lo que es la muerte, pero no se piensa en determinados momentos lo fácil que uno puede caer. Hay accidentes o y la intención cuenta.

Este detalle, el del miedo al uniforme (médicos, especialmente dentistas, profesores,....) puede tener cierto interés. Es necesario tener más atención y dejar que la gente se acerque de forma amistosa.

El público era femenino en su mayoría y podría tener una motivación menos marcada por seguir las películas de acción, terror, competiciones donde el deporte es algo arriesgado (boxeo, defensa personal, montañismo, buceo,...), o por la improbable situación de desplazamiento, a países por temas de defensa. Nos podemos poner el pellejo en querer demostrar que somos más o menos valientes y pecar de incautos, me refiero a que la formación es intelectual y que las salidas son muy variadas, tantas como puestos de trabajo aunque la vocación o el deseo nos lleve a algunos a un camino concreto o específico.

Algunas personas seguro que habrán hecho las maletas para hacer no sólo viajes de placer, si no colaboraciones o trabajos de cooperación, pero a priori el resultado que puede ver era otro. Intuyo porque no tuvimos tiempo de realizar coloquios que puede ser de básicos para deshacer mitos, acercar posturas o plantear experiencias que hicieran a la Universidad, conocida por otro tipo de historias si cabe menos agresivas o de colaboración. Nunca entenderé porque sólo se hablaba de Erasmus (países cercanos). Este hecho predispone a que la gente sólo se siente a pensar y la influencia sea mínima a nivel externo. Es una herida con la que tendré que capear toda la vida.

No se comentó la posibilidad de hacer jornadas de puertas abiertas en los centros o presentar instituciones que desmitificaran la coerción como única arma de defensa. Era un experimento más. Se pueden fabricar débiles para que se tenga miedo, pero a la vez se fabrican débiles en otras cuestiones y el fuerte cree que lo único interesante es su capacidad de demostrar sus habilidades. En este sentido mi idea de la criminología me lleva a enlazar lo críticos que fuimos con los estudiantes o lo muy diplomáticos con el profesorado que en aquellas fechas no apareció salvo un matrimonio y un par de profesores. No obstante mi experiencia fue muy interesante.

Nunca sabremos si la replicación del experimento con mujeres hubiera resultado una manera de conectar países, o establecer que lo que se aportaba dependía de mentalidades, y que nuestro país se veía otras soluciones. Posiblemente dados los años pasados será algo que no merecerá la pena. A lo mejo sale algún grupo idealista que decida colaborar en diferentes estados para erradicar la pena de muerte o facilitar que las familias puedan rehacer su vida en caso de fracaso. No obstante el que un tema como la observación de la agresividad sea ajeno, puede llevar a una serie de conclusiones que indicaré. Son variables que supongo importantes.

Hemos estudiado muchas cosas, como experimentación con animales que no hemos tenido el placer de replicar y supongo que nos alejamos de ciertos conocimientos aunque adquiramos habilidades de otro tipo, o tengamos en nuestra forma de ver que somos menos agresivos. El poder visitar otros centros no acaba en los cursos de primaria o secundaria. Se debe tener posibilidades de visita a entidades con las que trabajar.

Echo de menos poder observar con tranquilidad a profesionales, comentando otras cuestiones que permitan eliminar ese muro que nos separaba simplemente a nivel de cierta similitud. Hay que hacerlo fuera de horas y la gente está ocupada, o las visitas son postpuestas por ciertos intereses o problemas. Siempre es interesante que hay profesores o entidades que apoyen en la inserción de alumnos y otras personas en áreas sociales. Hablar y criticar como he hecho aparentemente sin aportar, es fácil.

Me refiero a que en momentos de cansancio, la presión política puede hacer que pasemos al lado de un profesional policía poniendo las caras más absurdas (miedo a que nos confundan, a que conozcan el experimento y crean que les pretendemos ridiculizar, o que al experimento no puede ser realizado por psicólogos). Esa historia puede ser algo más blanda que el ver un asesinato con los propios ojos, pero predispone. Influye la hora, el contenido de la materia y otros temas.

Alguno podrá intuir que fue una persona con formación en ambas materias el genio que organizó dicho experimento (no sólo un mero psicólogo, en mis tiempos se puso de moda el hacer referencia a Criminología y el matrimonio al que aludo trabajaba en ambos centros). Esto exonera mucho, hay personas que tienen una formación y el tema da miedo.

Quizá la cuestión es más sencilla, nos falta conocer hazañas que han hecho nuestros propios colegas y que sirvan de modelo en caso de futuro, no aparentes gamberradas. No es lo mismo saber que uno desciende de un asesino que de una persona destacada en las letras, arte o la ciencia.

Lo comento porque hablando por teléfono con cierto sentido del humor se me ocurrió decir que en el gimnasio, los aparatos de gimnasia me parecían volver a la época de las mazmorras. La alusión divertida, en mi entorno no pasó desapercibida. Lo que podría ser un delirio, (una chica vasca ve objetos de tortura en un gimnasio, no se da fe de que haya objetos de tortura...explicado linealmente es caer en el absurdo). En un idioma hay tonos, volúmenes y expresiones que dan fe de que la persona está cansada físicamente y es fácil enlazar la frase ?Me he pegado una paliza en el gimnasio? o ?Les veo pegarse unas palizas a los hombres que van allí y parecen supermanes? y para abreviar no es necesario a ciertas edades decir que hay hombres que parecen tarzanes o una ya se va haciendo mayorcita. No me apetece recordar lo que pasó.

Simplemente era sentido del humor que no tenía relación con dicho episodio, pero que entraba dentro de lo que se supone la materia de estudio. Hace años hice un trabajo sobre un psicópata homosexual, que se dedicaba a matar a jóvenes después de torturarlos. El hombre mantenía relaciones sexuales, no iba con amistades de su sexo para ligar aunque en un texto no se tengan más datos. La vida es así, y hay gente que es muy lineal (asocia, compara y no hay manera de sacarla de ese estrecho túnel). Si te comes un plato de salmón o lo que sea, y no has comido en todo el día, lo pasan mal aunque hayan comido hace un rato porque creen que el salmón es algo suyo, o no se merece.

La gente con la que hice el trabajo apareció poco después, en la zona. Recuerdo que el libro era mío y estuvimos hablando que el deporte es una válvula de escape, aunque a veces se consuman drogas y fármacos. Un libro con fuerte contenido psicoanalítico. La realidad es que el deporte supone concentración, esfuerzo, disciplina y la persona acude voluntaria; bastante poco que ver con la idea que podemos tener sobre la Inquisición. El ejemplo es evidente, no hay torturas salvo lesiones y poco más, además de que muchos van a hacer su rutina o amistades si cabe el caso.

Hace años hubo una exposición de elementos de tortura, que nada tiene que ver con lo que se aplica en estos momentos. Decidí mantener mi nombre y mi apellido, preparaba unas oposiciones de tema de cárceles. Nos llegan imágenes dramáticas, donde lo que parece más bien es la locura o el cambio de papeles y es fácil entender que haya gente que tenga miedo. Lo decían para el caso de clientes que fueran obsesivos, pero siempre he pensado que poca gracia le ha de hacer a la familia pensar que uno quiere competir con héroes de la literatura, las artes y demás, un proceso megalomaniaco, en potencia salvo que en la familia todos tengan el mismo nombre o sea muy frecuente.

Recuerdo que cierto profesor en el último curso nos mandó una prueba. Pretendía medir la capacidad de relacionarnos con la gente, eso nos dijo. Lo que hicimos era resolver ejercicios psicotécnicos. El ejercicio suponía ver las relaciones entre figuras más o menos geométricas y escoger el mejor que supusiera la relación entre ellas. Nadie abrió la boca y nos pusimos a escribir de forma rápida. La explicación que se daba es que si lo hacíamos bien, por nuestra cuenta se supone, y acertábamos teníamos visión de campo independiente y si no acertábamos éramos dependientes. Una prueba de capacidad abstracta servía para ver si éramos personas autónomas o nos dejábamos llevar por los demás. Algo parecido a Zajonc, se supone. Zajonc comenta que un grupo es aleccionado para decir falso a lo que es verdadero y la gente independiente no tiene problema para definirse. Es valiente, digamos y el cobarde, hipócrita, si hay amigos o demás, por ejemplo siguen la corriente.

La velocidad entre los compañeros era un signo de éxito. Recuerdo que entregué la prueba antes asombrada y la gente se me quedó mirando con mala cara, varios compañeros que acostumbraban a medir sus éxitos, con respecto a mis resultados. Al no tener tiempo para andar con juegos, yo había optado por no fijarme en el resto.

Con otra edad, supongo que lo que se esperaba era que los alumnos nos levantáramos y gritáramos que es eso de confundir una cualidad característica del dibujo espacial, la lógica y las matemáticas y saber mantener la capacidad de mantener nuestra opinión independientemente de lo que nos dijeran. Si la prueba era para detectar líderes, posiblemente un buen líder pasaría por dar finalizada la prueba y comentar al profesor su falta de escrúpulos con buenas palabras si tenía el día bueno o por lo menos cierta educación. La otra cuestión era acatar y ser más rápido, dirán tan bien más de sumisos el querer destacar por ser más rápido en áreas, que no son precisamente las que se pretenden enseñar a los alumnos de ciencias sociales. Por otro lado hay mucha gente que hace porque nunca se sabe, las miradas iniciales presuponían que las premisas no eran muy adecuadas, cosa que pasa en experimentación. (El efecto placebo es un fenómeno asimilable a esta categoría).

La gente no nos damos cuenta de que pasamos pruebas. No he tenido oportunidad más que de decir en casa que destacar mis resultados. Algunos pensarán que se debe a un estilo de pasillo y de apoyo con determinados profesores, lejos de ser verdad más bien es algo distinto. En aquella época mi interés era estudiar más asignaturas, pero en casa no se pudo y veía utilidad a todo lo que no fuera tan necesario. Teóricamente lo que explica que pudiera hacer rápida la prueba y sin fallos, es lo que algunos humanistas hablan de motivación, pero esto es harina de otro costal.

La cuestión que me planteo es que mi universidad era un centro diferente al inicial, y teníamos cierto cansancio porque el otro estaba muy mal ubicado. La mitad de los compañeros había desaparecido por el camino y muchos apenas habíamos podido quedar a tomar una bebida, cenar o hacer trabajos los fines de semana. Hay excepciones supongo. Hubo viajes de estudios.

De la observación de experimentos de este estilo se puede sacar muchas conclusiones. Una es la forma de entender a los cuerpos de seguridad. En una zona politizada por algún extraño motivo, leer un experimento que es conocido en el resto parece que en nuestro caso podía tener un efecto especial.

Imaginemos que se buscaran formas de prevenirlas o de detección como se habló de estudios realizados con niños y problemas en acampadas. Un buen profesor si tiene tiempo puede extenderse con ejercicios para lograr la cohesión en caso de crisis, guerra,...la imaginación es libre y no supone tener que plagiar. Un profesor o los propios alumnos. Una buena autorización puede servir no para demostrar que somos mejores o peores si no la capacidad de ayudarnos en casos de crisis, en caso de problemas, o como forma de ir a las cárceles de verdad. He visto algunos programas por encima, y quizá el hecho de haber coincidido con varias variables a priori no coincidentes, me hace ver fantasmas en donde no los hay. No me refiero a entidades de otro mundo, si no a intuir que el tema me resulta algo no aprensible de forma normal. La diferencia nos puede unir, de hecho hay muchos Estados en donde la pena está derogada.

En el ejemplo de la capacidad de dependencia de campo he de concluir otra cosa, para que la gente no intuya como se decía que nos iban ?a pillar?. Muchas de las pruebas que se pasan se intentan desdramatizar explicando de forma diferente, incluso para que el individuo las resuelva de forma adecuada. Supongamos que hay gente obsesiva, y su obsesión es que la geometría es una materia complicada y cambiando la premisa la persona resulta ser efectiva. Siempre se habla de que lo que se hace más fácilmente es lo que te gusta más, no es exacto pero ayuda en muchos casos. En otros un interés como el de terminar la carrera, no presentar problemas, ir a cenar dentro de dos horas, o ayudar a un profesor a acabar la tesis puede hacer que una persona sin hacer trampas destaque. Ha eliminado la ansiedad. A lo mejor, el señor profesor quería romper el mito de que los que estudian para una materia no son necesariamente buenos en otras, mito que tiene mucho de peso. Un psicólogo puede querer seleccionar a arquitectos, ingenieros, matemáticos y necesitar jóvenes que resuelvan las preguntas, o no se sientan menospreciados. En realidad esta hipótesis es estúpida, porque él no va para el puesto seleccionado.

En el caso anterior, si uno al salir de clase topa con personal del cuerpo de seguridad, que vela porque no haya problemas de seguridad, puede tener cierto sabor agridulce. Se explican experimentos que están en la biblioteca, que hay un reducido recreo y no se sabe si realmente son estudiantes (algo que choca con algo que tanto nos atrae), o son policías que aprenden a ser malos para crear el miedo necesario, o la promoción de ese año es precisamente de temer. Tampoco tiene mucho sentido pegarse sin motivo, si no el simular o prepararse para competiciones deportivas porque de ahí a llegar a tener duelos, peleas entre compañeros hay un paso que no conviene saltar. El experimento es curioso.

He de admitir como me pasó estando con amigas, que la gente reacciona muchas veces en función de la reacción que tienen en los demás. Hay profesionales muy valientes, objetivos y los hay serios. Se nos ha vendido la imagen del policía que ayudaba a cruzar a la señora la calle que andaba con dificultad, acompañaba a los niños al colegio o ayudaba en caso de atascos más que del observador que investiga si puede pasar algo, llevaba a casa los objetos perdidos o daba cuenta de que habían aparecido, o evitaba que el pequeño de la casa bebiera a escondidas de los padres dando aviso. En la televisión y las películas se habla de una profesión de acción y riesgo. Tengo entendido que los conceptos orden, apoyo social, educación en valores eran temas comunes que hacían desistir a gente de la forma más humana. El castigo era resultado de ya una provocación excesiva y un enfrentamiento que pasaba de tener un sentido.

Supongo que las profesiones evolucionan y estoy convencida que dejarse llevar por el miedo al uniforme es hacer un flaco favor a la persona, al profesional y hasta los encargados de hacer el traje y el diseño. Todos cometemos errores y es una profesión a la que se le da todo menos un respeto en ciertos lugares o personas. (Hay adjetivos para todo). Creo que los que viven en cuarteles deben saber que es un hecho que también pasa en cualquier profesión y al médico como ejemplo, siendo una de las más respetadas, al abogado,...hay chistes, prejuicios e ignorancia. Es una profesión con mucho sentido y que cuenta con una historia importante. Muchos hijos ocultan este hecho por miedo a ser considerados extraños, o por mera seguridad.

Nunca he entendido porque genera incertidumbre en los demás, y desconfianza. La competición es pareja en otras profesiones y hay mucho riesgo en obreros de la construcción, en conductores de autobuses, o empresarios. A veces percibo miedo en la encuestas o estudios sociológicos, psicológicos o sociales simplemente. En muchas otras profesiones pasa lo contrario, los hijos no dejan de recordarte que sus padres son abogados, mecánicos, electricistas o bomberos. Supongo que el tener cerca armas puede hacer a las familias tener miedos que se trasmiten a los niños. En todas las profesiones hay miedo a ser linchado o tener problemas, o que las herramientas caigan en malas manos, o con malas intenciones se pueden hacer estragos.

Quiero desmitificar ese halo de diferencia. La agresividad puede ser necesaria en determinados casos. Lejos de pensar en la necesidad de travestirse como pasa en series la profesión es algo más serio y no tiene nada que ver por estar del lado del hampa, del delincuente o ser su contrario en medios y formas. Es otra realidad. No son los buenos ni los malos, trabajan por evitar el mal al ciudadano y a la sociedad. La persona es algo más que bueno o mala y merece la oportunidad de cambiar o mejorar. Si se que el malo tiene un déficit de cierta proteína o una mala dieta y come cambia de carácter ya es un paso interesante. No es alguien que merece morir, como da a entender el experimento.

La diferencia es que muchos han tenido la posibilidad de estudiar y desarrollarse preparándose unas oposiciones, estudiando y trabajando y conocen otras técnicas disuasorias entre las que se encuentran la cohesión de grupo, la palabra o el concepto de ciertos valores que dan fortaleza y seguridad, aparte del esfuerzo físico que supone estar preparados para poder salir a la calle, coger un vehículo y poder poner en marcha una operación basada en una política de prevención, o aplicación de las leyes. La violencia gratuíta, está de más y lejos de ayudarles empaña la labor de la profesión.

Como psicóloga si me lío a golpes o pego a un cliente de la edad que sea, realizo conductas agresivas. Me pueden denunciar y con razón. Por eso, ciertas frases que se oyen deben ser rechazas, nunca he entendido porque está profesión recibe tantas críticas. En ese sentido entiendo a las familias, pocas manifestaciones van en contra de profesiones como se hace en determinadas zonas, son consignas que condeno. Los policías y políticos (algunos).

No se corean afortunadamente malditos abogados, médicos, basureros, taxistas o fueran los jornaleros. A veces se hablan de ciertas etnias, razas o de prostitutas (nada de chulos por supuesto), pero el que paga el pato es la policía o los dirigentes (oposición). En caso de delito, están los tribunales y otros foros. Nunca he admitido que se insulte a un policía, por el hecho de serlo como puedo dar fe que se hace, ni un ladrón debe ser linchado por ser delincuente. Por lo mismo, que también condeno la crítica que se hace a determinadas regiones de un país o estado, por el mero hecho de ser de tal sitio. Son delitos y los delitos deben tener otros sistemas de cuestionamiento.

Agradezco muchas cosas, entre ellas que respeten a la población que pasea por determinadas zonas ajenas a la provocación en las calles, la amabilidad con que muchas veces me han permitido comentar mis problemas, las soluciones que me han planteado y como no que las calles no se parezcan en nada a la idea que tengo de otras épocas donde el uso de la espada, el puñal o la navaja y trabuco era lo más corriente. Me preocupa pensar, que hubiera pasado si hubieran tenido estos medios esos chicos como nos relatan los profesores.


Mª Vega Funes Martínez

Autor:    Mª Vega Funes Martínez | Area:    Psicología
Título:    Stanford, un experimento que no deja indiferente | Fecha de publicación:    14/06/2007 17:49:53
Etiquetas:    Estudiando la agresividad

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