Qué tipo de mujer atrae al hombre
Curiosamente ha caído en mis manos este artículo, después de haberlo tenido en el estante de casa. Estoy leyendo y releyendo además la vida de Casanova, ya en la cama, un rato antes de que el cansancio me lleve a los brazos de Orfeo.
La casualidad de poder ver qué es lo que hace atractivo a un seductor puede ser algo muy seductor para cualquier investigador de la conducta humana. Sin dejarme por la pasión que provocará a lectores y lectoras tanto el uno como el otro, prefiero dar pequeños trazos que sirvan de aliciente para que se lean o replanteen datos que puedan servir de ayuda al resto de los mortales.
El artículo que me sorprendió pero que me dejó con ganas de conocer al verdadero Freud, y no al que se esconde tras la pluma, supone un acercamiento a la sexualidad no tan normal pero que siendo diferente puede darse en personas normales y excepcionales.
Nos habla de varios tipos de mujer. Durante la carrera he tenido la oportunidad de conocer a profesores que tras un lenguaje gongorino, nos hablaban de los mitos dejando entrever la escuela de los cuentos, que han arropado nuestras horas infantiles en el cálido arrullo de mamá. Mucho de cuento quizá tenga que ver la mitología que envuelve a héroes y villanos que admitimos como hechos ciertos y científicos.
Mezclando el mito de Freud y las críticas al joven Giacomo, quizá nos encontremos entre dos impostores que bajo unas cuartillas, miles, nos dejen entrever sólo de forma sintética lo que la imaginación, la observación y el estudio ha podido calar en ellos, pero que una vida no ha podido ser suficiente, cosa que les hace genios. Impostores y truhanes porque han cautivado nuestro corazón pero bajo un pseudónimo o disfraz, para alejar de sus vidas a la horda de fans o seguidores. Probablemente Casanova no existió como tal, y sólo sea un producto de la imaginación, un insigne zaragozano que vive en varios países y que conquista en breve tiempo el corazón de jovencitas y mujeres. La vista a veces me juega la mala pasada de enseñarme aspectos, en los que no me he fijado. Quizá el señor Rafael Casanova, ilustre político, es una persona que ha recorrido mundo y quiera simular bajo un alias o pseudónimo un origen incierto y una vida inquietante jugando con sus conocimientos, haciendo pasar al lector por diferentes escenas o hijos de su creatividad. Quizá sea sólo mecanismo sincrético de mi forma de leer, mezclando como hacemos en los estudios infantiles y como hacemos en los estudios adultos. No lo sé. Animo al lector que haga recurso a sus posibilidades y acuda a una librería o a una biblioteca y lea, para que pueda juzgar por si mismo.
He tenido la suerte de coincidir con un vecindario bastante tranquilo, en las que las aventuras de Casanova creo parecerían más que un producto de la imaginación, salvo en algunos momentos en los que el cuerpo da rienda suelta a las fantasías y al sonido de los muelles del colchón, hasta tal punto que la nevera ha decidido rebelarse. Hay neveras para todo, y la mía se abre ante las pasiones del cuarto de al lado, quizá como reacción lógica y sísmica a ejercicios gimnásticos, que a juegos de ver qué se esconde tras de un sitio o qué zona puede ser más sensible al tacto. Habrán trascendido de nivel, qué se yo.
Volviendo al maestro de la psicología, a uno de tantos, pero que se le considera el Leonardo entre los profesionales y estudiantes, creo que significativo recordar que de hecho los editores han usado en un esfuerzo de dar equivalencia el maquillaje como sello de identidad en la foto de la contraportada. Se nos representa en la negritud de un dibujo de carboncillo, a través de una fotografía carente de color, bajo la mirada de un dios que nos observa de forma calmada y hasta paternal sobre un pedestal.
En este artículo nos habla de que a ciertos hombres, de número incierto, les atrae la mujer que lejos de parecer casta, prudente, educada y fina, se acerca más a la visión de una coqueta, (mujer de variedades, prostituta o persona atrevida y nada timorata ni en el gesto ni en su forma de acercarse al género opuesto). Si lo consideramos fríamente, muchos de los hombres y mujeres al ver a un cantante, deportista, o modelo sentimos una admiración que algunas personas ajenas a nuestra forma de ver pueden considerar como fervor o pasión arrolladora, aún y todo teniendo a la pareja o pretendiente a un paso. En muchos conciertos he podido observar cómo la excitación, les lleva a intentar compensar a la pareja, por esos actos de aparente infidelidad o preocupación por las apariencias, me refiero a las parejas de espectadores y sobre todo a ellas, que tras escuchar ciertas canciones y cantar, gritar o pedir que las suban sobre los hombros desean dar un ánimo a una pareja que está bastante parada o simplemente cansada por ser algo que le supera o le deja medio adormilado. En el fútbol, en cambio como no he tenido el placer tiendo a sospechar que esa compensación queda más en manos de compañeros a través de abrazos y canciones varias.
El hombre prefiere no a la soltera, según Freud, que se encuentra libre de ataduras, si no a la que está embarcada en otras historias como le pasa al señor Giacobo. Todos hemos oído hablar el miedo al compromiso o lo caro que sale el arrepentirse después.
Las fantasías eróticas que se dejan traslucir tras leer una novela de tipo erótico, a muchas personas que tienen cierto contacto con la seducción o juego, les provoca reacciones de lo más diversas, hasta como la que se indica puede parecer pueril por lo ingenuas y la descripción tan escueta tanto de la doña a pretender como a la del escenario en cuestión Estoy leyendo una versión reducida, y tengo entendido que hay versiones más completas, pero es interesante tener la oportunidad de imaginar el que lo desee o pasar por alto detalles que en caso de reflejarse, harían que la obra fuera casi un compendio de universidad de un estudiante mediocre.
Un lector devorador, puede en poco rato pasar por varias escenas amorosas con toda la naturalidad de que hace gala el donjuán al narrarlas. En cambio las personas reprimidas pueden sentirse molestas por lo increíbles o por las sensaciones que perciben en su cuerpo. Recuerdo años atrás, más de veinte como hablando de estas sensaciones la otra persona se sentía casi violentada por la simpatía que provoca que una persona allegada pueda reflejar lo que lee en los libros con toda naturalidad frente a otra que su gusto estaba más en otros temas, percibía como molesto. Las personas más visuales supongo y de imaginación fértil pueden querer incluso representarlas en determinados momentos de su vida, como hacen los niños que juegan en un patio a ser príncipes o malvados de un cuento. Habrá etapas en su vida que dichas novelas, conocidas vulgarmente como ?novelistas rosas? puedan resultar irrisorias y hasta de mal gusto.
Volviendo a Freud, el hecho de que indique que las mujeres que tienen aspecto de mujeres liberales hoy nos parece de sentido común, la gente en todos los estamentos por usar una figura algo anticuada se casa y aprende a hacer el casamiento si hablamos entre mujeres. El hombre aprende a vivir y a conquistar, hasta que llega un punto en que decide poner un ancla a su vida. A veces el ancla es mera fachada, en otras tras un breve fracaso surge un nuevo puerto al que arribar. Tanto ellos como ellas, además de que determinadas profesiones son más proclives por hasta exigencias del director.
Animo a comprar la obra, pero también a pensar fríamente, me refiero a las personas que son ignorantes en ese sentido a plantearse qué pasos deben dar para casarse. Trámites, gastos, obligaciones y tener la certeza de que la otra persona no va a emprender el vuelo hasta en la misma ceremonia o días antes. El famoso día X, suele ser temido mucho más que la prueba que exigen los amigos para demostrar las dotes de hombre varonil y cargado de testosterona o verificar que la dama no posee los óvulos no tan duros como piedras de pedernal o es sólo tacto de puro hielo.
Algo que se ha ensayado, y me salgo de lo expuesto, resulta mucho más complejo aunque las frases que deban decir sean breves.
Uno de los mitos que aparece frecuentemente es la necesidad de ser útil . El tipo de persona escogida en las personas neúroticas según nos refleja Freud es el de una damisela en apuros. El hombre hace alarde de su hombría cual caballero galante mostrándose como salvador de viudas, solteras y mujeres con problemas. No me ciño a las palabras textuales, afortunadamente para Freud porque creo más interesante dejarse llevar por él. Al fin y al cabo, como mujer que soy no he conocido ninguna que no tenga problemas y hombres que no se dejen llevar por sus circunstancias más desfavorables ha habido pocos. Alguna vez he pensado que el hombre lejos de querer ser protagonista de un soliloquio buscaba a una mujer con recursos, no meramente monetarios. Freud, nos habla de un tipo concreto de hombres que aparece en todas las clases sociales y que no parece estar por lo que se ve con una carga genética específica. Quizá sí. Me refiero al Quijote en busca de su Dulcinea, por su puesto presa de tribulaciones como el ser cautiva de algún enemigo terrible.
En este artículo puede parecernos algo escueto, no por ello deja de ser una perla de sabiduría porque pocos jóvenes y mayores no hemos crecido al amparo de cuentos o mitos en los que la fuerza masculina, da muestras de una superioridad clara y evidente que conquista a todo tipo de mujeres. El hombre ha de salvar a la damisela, y luchar por ella en muchas ocasiones.
Freud me deja el interrogante de cuál será el atractivo para una mujer neúrotica, su hombre ideal. Entre nosotros, he oído que muchos jóvenes buscan una mujer de posición, o hija de, preferiblemente hija de abogado, rubia, alta y de ojos verdes. Lo recuerdo desde hace años, cuando le hacía ver al joven que el amor se demuestra no jugando a dar celos si no siendo concreto en la meta y dejando de perder el tiempo en alternar buscando que otros le resuelvan el problema. Me refiero a una época en la que la psicología no había entrado con fuerza en mi vida, y que me parecía aberrante tener que ser acompañada por una persona que simplemente seguía los pasos de otra mujer a cierta distancia, teniéndome como una muñeca de plástico al lado en el mejor de los casos. Le insté a que fuera valiente y se enfrentara a la verdad, avanzara unos pasos. No sé como acabó la historia.
Todas sabemos que hay mujeres guapas,feas, hijas de, y personas que no se sabe ni quien es el padre o la madre, o que destacan poco, se casan también. A las personas que han oído frecuentemente este latiguillo o excusas, animo a que miren por la calle y se fijen en la cantidad de personas casadas que van juntas, las hay de todas clases y las apariencias engañan. Uno pudo sentirse atraído por una pretendiente, pero hacerse forjado una propia carrera y desistir en el intento o enamorarse de otra persona. A una mujer le pasa lo mismo, puede decidir casi siempre.
La gente que hemos convivido con otros hermanos, tenemos la experiencia de que el diálogo influye mucho. He tenido mucha suerte. Los juguetes y la lucha por ellos, puede no estar tan unida a un sexo específico. En mi caso y supongo como muchas personas, nos encantaba correr tras una pelota, jugar con el coche como hacen miles de mujeres adultas por no decir millones, y eso de tener una muñeca era bonito, o tener muchas. Los padres son los que a veces marcan las reglas de un juego, o los propios amigos que comentan lo que les pasa en casa si hacen eso o lo otro. El esfuerzo que hizo hace muchos años la empresa juguetera por lograr un equilibrio e integrar a niños y niñas, es muy loable (los clips de Famobil) por poner un ejemplo, quizá el número escaso provocara que muchas niñas que tuvieran hermanas no participaran de juegos como invasiones a un mismo nivel que los hombres.
Los madelman, airganboys y demás eran más bien especímenes algo raros para las mujeres, y supongo que muchos deportistas de gimnasio pensarán porque las mujeres están menos sensibilizadas por ese detalle. Hablo exagerando, pero muchas mujeres no sienten que el esfuerzo muscular sea un signo de inteligencia, y el estilo efebo atrae más, es decir los modelos de Miguel Angel, son más bien demasiado ostentosos para ellas. Tampoco existe la contrapartida mujer californiana y quizá por ello, el modelo vigente es más bien parecido a las muñecas infantiles dotadas de pechos generosos, cintura de avispa y cadera relativamente estrecha y piernas de efebo. No hay ni madelwoman, airgangirl, ni nada semejante. Recuerdo cierta época infantil y la agudeza de algunos antiguos amigos.
Por esto pienso que a lo mejor mis años de gimnasio han sido curiosos, la gran parte de mis entrenamientos y buscado por la comodidad de tener aparatos disponibles, han sido aislados o cuanto menos cercanos a un grupo de hombres usando un acento fingido de mujer. Ironías del destino.
Todos echamos en falta el esfuerzo del ilustre autor, pero son encomiables las notas acertadas sobre la necesidad de sentirse una persona importante para dar el salto y dedicarse a la caza, o mejor disfrute de la compañía de la persona amada, son harto conocidas en Dumas, Verne y en un sin fin de autores que han sido leídos siendo ídolos de masas y que han tenido una vida dedicada a la publicación de historias de forma más o menos continuada.
En el contacto con el otro sexo a veces pierde la distancia que debe hacerse gala, desde un principio para no dar al traste con una vida o con varias provocando daños. Es mejor tener la posibilidad de encauzar una fantasía, que lanzarse a la acción en ciertos casos para poder jugar a aprender o para poder poner fin a algo que no ha tenido lugar. Mis colegas de psicología entenderán esta afirmación, la infidelidad es a veces obrar demasiado pronto, para llegar demasiado tarde.
Animo a aprender de la lectura y dejarse llevar por la reflexión.
Mª Vega Funes Martínez