Ir a Sappiens Social >

Ir a Sappiens Community in English >
 
Inicio | Qué es Sappiens | Contactanos | Hazte SappiensArea Privada Sappiens  |  Publica en Sappiens

Estás aquí: Sappiens > Psicología > Artículos Perfil de miembro: Visitante


Búsqueda personalizada


Psicología Artículos | Websites | Libros | Glosario | Cursos

Rodolfo y los vampiros meones

Rodolfo se ha levantado tarde. El espejo le indica que ha sido víctima de una mordedura de vampiro meón, un vampiro que no ha llegado a crecer y que tiene la particularidad de que no puede controlar sus ganas de orinar.



Rodolfo y el vampiro meón

Rodolfo se ha levantado tarde. Las nueve de la mañana y el desayuno le espera en la cocina. La noche anterior preparó una bolsa de galletas y mermeladas. El café con leche y unas pastillas de chocolate le ayudarán a remontar la mañana. Tiene un sueño del que no consigue escapar. Quiere volver a la cama pero el reloj le advierte que el tiempo pasa y le espera un día de trabajo duro.

A la hora de ducharse descubre al mirarse al espejo una extraña herida en el cuello. Un poco de sangre y lo que es peor, el bigote mira hacia el suelo en vez de elevarse respingón. Rodolfo ve mal y siente un extraño vértigo que le hace agarrarse a la pared. Una imagen en el espejo le recuerda un extraño animal peludo de ojos azules saltones. Es un animal muy feo, casi parece una bestia salvaje.

Al salir en el periódico puede ver un extraño titular. Los vampiros meones se instalan entre nosotros. La noticia redactada de forma pesimista da cuenta de que son animales peligrosos posiblemente infectados con un mordisco en el cuello. Son menos peligrosos que los tradicionales y la consecuencia de las mordeduras es la necesidad perentoria de ir al baño. Los animales que han acudido a urgencias relatan pesadillas terribles en las que un animal le decía a otro que lo hacía para parecer guapo.

Muchos no quieren ir al trabajo o a clase y las farmacias y droguerías no dan abasto con los pañales. Individuos de todas las edades lucen desde hoy paquete.

Rodolfo al leer la noticia se ha meado encima. Colorado ha ido a casa a cambiarse. Un gato adulto pasa mucha vergüenza con esas cosas. Una vez limpio y duchado ha corrido a la tienda. No quedaban pañales para niño y ha tenido que comprar los de adulto de cierta edad. La monita que le atendía le ha dicho que no entendía como medio barrio había pasado por la tienda. Sólo le quedaba algunos paquetes.

Rodolfo a la hora de la comida seguía pensando en cómo atrapar a los vampiros meones temiendo que estos contagiaran al resto y media humanidad tuviera el problema de la incontinencia. La visita al farmacéutico le dio la respuesta, los efectos apenas duraba dos días.

El remedio consistía en comer unas pastillas de gominota verde y la infección desaparecía. El origen se atribuía a un vampiro que se había fugado del castillo de Transilvania sin haber crecido lo suficiente, y siendo vegetariano de pequeño. La lectura de un libro le había convencido de la necesidad de ser más normal, pero desde entonces acusaba el mal de mearse en cualquier lugar. Muchos lo habían intentado cazar pero sólo les quedaba el rastro en el suelo, un charquito verdoso que daba asco.

El vampiro debía estar cerca de casa. El dolor del cuello y las marcas daban cuenta de que no debía medir más de quince centímetros. Rodolfo pensó en qué podría atraer a un pequeño animal de esas condiciones.

Pensó en la vecina. Su perro parecía el protagonista de su sueño. Quizá el insufrible Sin Tzu había sido infectado por el vampiro meón. Darle unas galletas le podría hacer mantener un breve diálogo. El animal es muy interesado y es del tipo que no regala, nada por nada. Las preguntas apenas duraron dos minutos, el animal se abalanzó sobre la caja de galletas y le dejó con las ganas de saber más. No había duda de que estaba infectado como él. Las gominolas hicieron efecto y el día siguiente trascurrió con normalidad.

El pequeño vampiro había desaparecido de la actualidad. El estudio en la biblioteca le animó a trabajar sobre algo que les gusta mucho. Una fiesta invitando a cóctel y barra libre de helado de menta y fresa le permitiría detectar al pequeño animal. Una vieja receta de la zona de Transilvania era tan efectiva como la mejor de las balas de plata. No hay un solo vampiro que al olor del helado no quiera aparecer. Invitó a algunos amigos y lanzó papeles con la esperanza de que se presentara gente.

Las pesquisas dieron buenos frutos. Más de doscientos animales llenaron el piso, de todo tamaño y color. En el momento que sacara el helado del frigorífico estudiaría las reacciones. El pequeño vampiro iba con capa y no fue difícil detectarlo. Le invito a un sabroso helado que tenía una gominola verde. La gominola le dejó dormido sobre la mesa. La detención fue rápida y el médico acudió a la llamada del inspector que lo mantenía en una celda. El pequeño no había crecido apenas y sólo podía repetir que quería más helado. Tanto lo repitió que le llevaron dos cajas. El médico habló con Rodolfo de una posible solución, quizá el vampiro meón dejara de ser meón y vampiro. Una medicina a base de regalices y comida normal le haría crecer y convertirse en un animal más adaptado a la sociedad. No sabía cuál. Un mes después pudieron ver que el vampiro se había convertido en un respetable buitre aleonado.


Mª Vega Funes Martínez

Autor:    Mª Vega Funes Martínez | Area:    Psicología
Título:    Rodolfo y los vampiros meones | Fecha de publicación:    10/12/2007 10:49:06
Etiquetas:    Cuentos

Comentar el Artículo

¿Encuentras este artículo interesante?
Envíalo a SappiensSocial | Compartir en Facebook | Menéalo | reddit!

Otros Artículos de Mª Vega Funes Martínez
Otro Artículos de Psicología
Otros Artículos de Cuentos

Google
 
Web Sappiens.com

¿Necesitas un Banner o Free Banners para tu sitio web o campaña publicitaria? Aquí tienes las nuevas plantillas de Adverstore

Subscríbete a la Newsletter Sappiens!

Únete a nuestro nuevo grupo en Facebook!

Otros Artículos de Mª Vega Funes Martínez
Psicología
Cuentos

Cursos de
Psicología
Cuentos

 
Inicio | Qué es Sappiens | Contactanos | Hazte SappiensArea Privada Sappiens  |  Publica en Sappiens
 
© 1999 - 2008. Sappiens.com. La Comunidad del Conocimiento