Volumen Primero. Estudio en Escarlata. Capítulo 3. El misterio del Jardín de Lauriston
He comentado que Sir Arthur Conan aporta a través de sus personajes una forma de trabajar que puede sugerir ideas a psicólogos que deseen trabajar en las diferentes áreas. El tercer capítulo aporta algunas ideas de esas que se intuyen pero que no aparecen en los manuales.
En al anterior capítulo Holmes bromeaba sobre su mala memoria y barajaba la cualidad de saber olvidar cosas que no merecen la pena. Todo el que ha leído algo de Freud puede apreciar el interés común en casos judiciales, clínicos o en la vida cotidiana. Le he recomendado el uso de grabadoras y vídeos, pero le anticipo que ha de contar con la colaboración para evitar aparecer en los periódicos como un mal profesional que se burla de las confidencias que permiten el honor del cliente. El que abusa de este privilegio y lo vende a periódicos hace un gran daño a la profesión, además de poner en peligro al cliente. Pensemos que muchos acuden a los despachos en estado de debilidad mental y/o física.
He hablado de la importancia del olvido. Casi todos lo hombres han sentido atracción por los objetos bellos y las mujeres hermosas, aunque luego hayan valorado cuestiones como la inteligencia, prestigio u otras cuestiones para escoger una compañera que no tenga la belleza como principal cualidad. Aún en el caso de que haya amado a esa belleza, el poder presumir de haberse olvidado le dará la gran ventaja de seguir adelante e incluso ser amigo de ella sin tener que mirar atrás con nostalgia o herirse más. Todo fotógrafo de moda ha tenido que gastar carretes y seleccionar lo principal. Escoger todo es llevar al lector al aburrimiento y a descubrir pecados o defectos que empeñan la imagen.
Le propongo una técnica extraída de esta lectura, la instantánea mental o si quiere pensar que la cámara no funciona. No hay nada más que fijarse en una instantánea y educar al ojo cuando acuda a un sitio por primera vez o entre por su despacho una persona. Fíjese si le cuesta como lo hace un pintor, el conjunto (el lugar, sus características espaciales o distribución, las cualidades del color (si hay pintura o telas, cortinas, el techo y el suelo), los muebles empezando por el estilo,...), la sensación que le trasmite y cómo no, si todo está en orden además de detalles. La técnica es muy sencilla, simplemente es ser un buen observador que pueda apreciar el todo y las partes como cuando Watson y Holmes estudian la aparición de un cadáver. Está educando su memoria visual.
Le he hablado de tomar una instantánea porque al principio le costará un poco. Luego puede hacerlo tan rápidamente como quiera y puede jugar a borrar con una brocha a deformar la imagen haciéndola desaparecer como sí jugara con el ordenador. Lo he realizado muchas veces, antes de que surgieran estos. Luego descubrí un juego que parece una pizarra usaba la técnica. Quizá por eso el personaje Holmes me resulta tan simpático, aparentemente parece quererlo controlar todo. Puede aplicarlo a recordar caras y cuando se aburra a modificarlas. Llegará un momento en que no sabrá o no querrá saber más. Piense en la cantidad de personas que no va a ver más. Hay detalles que son importantes, otros los encontrará innecesarios.
Hace años leí que una persona que recibe demasiada información inútil acaba medio loca o puede acabar medio loca. Posiblemente no sea cierto, pero tenga cierto criterio para juzgar que es útil y qué no lo es.
Hay otro punto que me parece esencial. En la carrera se dará cuenta que no enseñan cómo hacer cartas. Sabe que al salir pocos son los que pueden disponer de secretario y siempre es el jefe o jefa la que dicta las cartas. Se dicta cuando ya se han escrito muchas o se tiene una cierta coherencia mental para que la persona que recoge las palabras no tenga que corregir. Le animo a que recoja modelos y analice la estructura, además de tener cuidado con el estilo y con la forma en que se dirige a la otra persona.
La lectura de este capítulo tiene otro aspecto que me mueve a la reflexión, la colaboración o apoyo con otros profesionales. En el libro la relación no se caracteriza por ser precisamente distendida. No obstante se produce el inicio de una relación de compañeros entre Holmes y Watson además de compartir campo y trabajo con profesionales de la policía que acuden para resolver un caso. Los policías se presentan como personas normales, con nombres y apellidos, dirección a pesar de que exista una cierta rivalidad que empaña la relación.
En la descripción del ambiente podrá observar detalles que no pasan desapercibidos para un perito caligráfico o para un profesional que sepa moverse en apoyo de otros colegas. También podrá descubrir que los fantásticos Holmes y Watson a pesar de ser personajes de ficción presentan las emociones y sentimientos de ser humanos, ante el horror que supone observar cadáveres y lugares desolados.
Mª Vega Funes Martínez