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Implicaciones emocionales de la Internet en el individuo de la sociedad post industrial





El chat, que delicioso invento,
el encanto de lo sublime,
el misterio del anonimato,
la lejanía de los cuerpos
y el refugio de los cómplices desconocidos.

Anónimo. Fuente Internet

1. Introducción

Sin lugar a dudas, el próximo siglo estará dominado por una tecnología de insuperables posibilidades para un ser humano, que inmerso en un entorno globalizado y altamente comunicado, paradójicamente se perfila cada vez más aislado, sumido en tremenda crisis de valores y en un consumismo a ultranza, me refiero a la Internet.

Porque a través de la Internet las personas trabajan o buscan trabajo, compran, venden, estudian, se comunican, se informan, apoyan y/o se adhieren a una causa, asisten a eventos, visitan museos, viajan a través del espacio sideral, se prostituyen, cometen ilícitos y aunque parezca increíble ¡hasta se enamoran!.

Al adentrarse en planos totalmente inéditos, más allá de la lógica de la razón, los individuos están registrando notables cambios en su comportamiento; ya no se sienten tan seguros de su capacidad para descifrar el ordenamiento de su entorno, porque las cosas ya no son tan claras como solían ser; pongamos un ejemplo: antes toda la gente con la que uno trataba poseía un rostro, las posesiones a nuestro alrededor tenían un dueño plenamente identificable y se sabía con certeza que establecer una relación requería de trato y convivencia. En ese mundo resultaba relativamente fácil saber cómo actuar, cómo interpretar, cómo apreciar, a quién recurrir y de qué forma enfrentar las vicisitudes de la vida cotidiana.

Hoy en día, la Internet ha trastocado el mundo de lo tangible, llevando a las personas a elegir de entre las alternativas más extravagantes. Así ahora, es posible decidir entre salir a divertirse o deambular en el fantástico universo del ciberespacio, comprar en Macy´s, el Corte Inglés o Galerías Lafayette sin viajar a Estados Unidos o Europa, cumplir con las responsabilidades de uno o varios empleos desde la seguridad del hogar, asistir a un enlace matrimonial (ciberboda) al otro extremo del planeta sin necesidad de gastar en un pasaje de avión, charlar con un artista o personaje de moda accesando un canal público de conversación y aunque parezca increíble, establecer profundos lazos afectivos con personas a las que jamás se ha visto.

Por sus atributos casi míticos: ubicuidad, inmediatez e instantaneidad, la Internet ha sido divinizada y el ciberespacio interpretado como un nuevo continente virtual en el que se concentra energía psíquica proveniente de todo el planeta, porque el transito de personas en la red, equivale a la actividad desplegada en cualquier ciudad del mundo en dónde las personas van a trabajar, asisten a la escuela, compran boletos, pagan sus cuentas en el banco y se reúnen en lugares públicos para socializar, todo en tiempo real y con la posibilidad de realizar simultáneamente varias de estas actividades solo minimizando y maximizando ventanas.

De ahí, que los cibernautas más que navegantes asiduos, se vean a sí mismos una especie de ciberciudadanos de extraordinarias capacidades regidos por reglas de conducta y con derechos y obligaciones acordes al territorio virtual por el que transitan.

Sin embargo, no todo es color de rosa, desgraciadamente la problemática urbana de las grandes ciudades también está presente en el mundo de la Web y se manifiesta en el congestionamiento de servidores y cuellos de botella que dificultan la navegación, en la proliferación de virus que se expanden y aniquilan como SIDA, ("un virus de computadora resulta extraordinariamente semejante a uno biológico, que es una pequeña sección de códigos genéticos que utiliza el mecanismo de replicación del organismo anfitrión para producir copias de si mismo, las que después se diseminan en otros organismos anfitriones a través de otro medio"1 ) en la promiscuidad, la pornografía y la prostitución distribuidas sin la menor restricción y sobretodo en los engaños dolosos y la delincuencia organizada, que bajo el manto protector del anonimato virtual, adquieren dimensiones insospechadas.

La magnitud del problema puede entenderse claramente a través de las palabras de Janet Reno, Procuradora General de Justicia de los Estados Unidos:

"El ataque puede venir de cualquier parte del mundo, puedes sentarte en una cocina en San Petersburgo Rusia, y robar dinero de un banco de Nueva York" 2

Es imposible que tan estrecha convivencia con la tecnología no repercuta en la psiquis y en consecuencia en el comportamiento del individuo; porque con ocho horas ante la pantalla del ordenador, mas tres o cuatro frente al televisor o quizá frente al computador del hogar al que se conecta por razones de ocio, empezar a suplantar a las personas por los signos (de la misma forma en que la flor de plástico suplanta a la flor natural) es cuestión de tiempo; eventualmente las experiencias virtuales cobran mayor relevancia que una realidad, que quizá no sea tan estimulantes, dadas las condiciones actuales de la sociedad y del planeta.

Tal vez resulte arriesgado vaticinar el triunfo inminente de la cultura electrónica, pero tampoco es posible concebirlo como un acontecimiento remoto o improbable. El que un individuo sienta mayor placer y seguridad acompañado por una computadora (o mejor dicho por una presencia virtual) que departiendo con otro ser humano no es una fantasía, ¡está sucediendo!. Además, en forma lenta pero inexorable, el signo/imagen material tiende a ser remplazado por la imagen virtual. Ya no son pocas las personas que han tomado la costumbre de leer en la pantalla luminosa en detrimento del libro impreso o que han substituido su tradicional álbum de fotografías por un Photo Album virtual, obsequio de Acrobat Adobe, con la ventaja de que las imágenes digitalizadas pueden ser enviadas por e-mail y no ocupan espacio físico de almacenaje, ni se deterioran con el tiempo. Una pregunta al aire: ¿qué hará por ejemplo Kodak?.


2. ¿La red de redes o la red emocional?

"Internet, la red de redes, fue creada en 1969 por el Pentágono con el nombre de Arpanet (Advanced Research Projects Agency + Net) , durante la fase más crítica de la guerra de Vietnam, como una red de comunicación multidireccional entre ordenadores, para proteger el sistema científico militar de un eventual sabotaje o de un ataque nuclear, conectando los ordenadores del Pentágono a los de laboratorios y universidades que trabajaban en proyectos de interés castrense". 3

Por derivarse del pensamiento militar, es inevitable que el diseño de Internet no este asociado a la ideología de la Invasión y de la ocupación total del espacio de la comunicación. Umberto Ecco y otros estudiosos han comparado la estructura de Internet con la estructura botánica del rizoma que es un tallo subterráneo de múltiples raíces finas, que están todas interconectadas entre sí, o sea que no tiene centro, sino que se extiende a lo largo de una serie de nodos.

Otra manera práctica de concebir a Internet, es imaginarlo como un enorme centro de convenciones, con diversos stands (sitios web) dedicados a diferentes intereses sociales, empresariales, servicios y todo tipo de actividades imaginables.

Se calcula que existen aproximadamente unos cuatro millones de sistemas conectados actualmente a Internet, facilitando acceso a unos 50 millones de usuarios en todo el mundo. Estas cifras indican, que en el siglo XXI los usuarios de Internet podrían alcanzar en número a los que actualmente ven la televisión.

Pese a que el nacimiento de la Red data de finales de los años sesenta, el año decisivo de su entronización como mega medio universal fue 1998, cuando en su publicación electrónica llamada "Drudge Report" 4 , el periodista Matt Drudge, el 17 de enero de ese año, difundió la relación entre el Presidente de los Estados Unidos Bill Clinton y Mónica Lewinski. Tanto el New York Times como el Washington Post tenían conocimiento de la relación sostenida dentro de las paredes de la Casa Blanca, pero habían decidido no publicarla por cuestiones de buen gusto, sin embargo después de la nota de Drudge ya no pudieron ignorarla y un tema de escaso interés político en poco tiempo se convirtió en una bola de nieve.

Con 340,000 visitas simultáneas por minuto, este penoso caso que nunca debió de ver la luz pública, colocó a Internet de la noche a la mañana, a la cabeza de los mega medios de comunicación. No se necesita ser muy perspicaz para entender, que fue precisamente la implicación emocional del asunto lo que atrajo la atención de millones de seres humanos a lo largo y ancho del planeta y por ende lo que dio el espaldarazo final y definitivo para colocar a la Red en la situación privilegiada en que hoy se encuentra.


3. La adicción patológica al ordenador

"De todos los defectos humanos, la obsesión es el más peligroso... y el más estúpido."
Woody Allen, Poderosa Afrodita

En Estados Unidos se le llama computerism y aunque a muchos parezca increíble, la adicción patológica al ordenador es un grave problema que está dejando al descubierto la cara más negativa de Internet.

Sé a dado en calificar de obsesión al computerism, sin embargo también hay quien lo considera una adicción. Como es difícil establecer la diferencia entre una y otra, bástenos saber que cuando se habla de obsesión generalmente se hace para referirse a una conducta desordenada dominada por cierta idea fija, y que a pesar de tratarse de una patología de un orden más mental que físico, puede ser tan de perniciosa como el consumo consuetudinario de una droga.

Esta nueva enfermedad o patología, se expande a tal velocidad que profesionales y centros de investigación no han podido permanecer indiferentes a los miles de casos detectados. Así, Mark Griffiths, psicólogo de la Universidad de Nottingham y la Doctora Esther Gwinnell psiquiatra y Directora Médica del proyecto Network en el Hospital Emanuel en Pórtland Oregon, se han dedicado a estudiar a fondo la obsesión que muchos individuos han desarrollado por la Red y sus implicaciones emocionales. Más aún, la Doctora Gwinnel publicó el año pasado uno de los pocos libros serios que existen sobre el tema, enfatizando los peligros de establecer relaciones afectivas con desconocidos a través de Internet.5

En su libro "Seduction on line", la Doctora Gwinnel, ofrece un cuestionario diseñado para aquellas personas que sospechan puedan padecer esta patología, aclarando que, "si te puedes aplicar más de cuatro de las afirmaciones de esta lista, existen muchas posibilidades de que padezcas adicción a Internet"6 . Las preguntas son las siguientes:

  1. Piensas constantemente en Internet cuando no estas conectado.


  2. Sientes una necesidad creciente de utilizar Internet para satisfacer tu necesidad.


  3. No puedes controlar el uso de Internet.


  4. Te sientes cansado o irritable cuando intentas reducir el uso de Internet o dejarlo definitivamente.


  5. Utilizas Internet para evadirte de tus problemas o aliviar tu mal estado de ánimo.


  6. Mientes a los miembros de tu familia o a tus amigos acerca de la intensidad de tu necesidad de conectarse a Internet.


  7. Estás poniendo en peligro una relación importante, tu trabajo o tus posibilidades de realizar unos estudios o una carrera debido a tu utilización en Internet.


  8. Vuelves cada vez aunque la vez anterior hayas gastado una cantidad excesiva de dinero en la conexión telefónica.


  9. Tienes síndrome de abstinencia cuando no estás conectado.


  10. Sueles permanecer conectado más tiempo del que pretendías en primer momento.

El término "trastorno de adicción a Internet" fue acuñado por el Doctor Ivan Goldberg psicofarmacólogo de Nueva York y creador del Grupo de Apoyo para la Adicción a Internet (IAD), para señalar que la adicción a Internet es un síntoma de algún otro trastorno psicológico oculto.

Por otro lado, para la Doctora Kimberly Young, psicóloga que dirige el Center for On Line Adiction en la Universidad de Pittsburg, la adicción por la Red equivale al alcoholismo o la ludopatía, bajo este enfoque los candidatos idóneos a desarrollar una obsesión son las mujeres de mediana edad así como hombres o mujeres que se encuentren desocupados. Esta última categoría incluye a minusválidos y personas en paro, por lo que a primera vista se concluye que uno de los factores más obvios, para que una persona caiga en el "vicio de la Internet" es la soledad que tiene que asumir ante la ausencia de trabajo o cuando por algún motivo esta imposibilitada para salir de su vivienda.

Otros terapeutas afirman que las personas obsesivas o con poco control sobre sus impulsos también son propensas a caer en la adicción por la Internet, ya que han sido adictas a otras cosas por lo que no es extraño que también tengan problemas con su pareja e incluso en su trabajo.

De igual modo, quienes han sido compradores compulsivos o se han tenido que enfrentar a trastornos alimenticios, adicciones al juego, al alcohol o a los fármacos, también son propensos a caer en la adicción por la Internet.

La depresión también puede conducir a un uso abusivo de Internet, sin embargo para algunas personas puede llegar a ser una experiencia terapéutica al huir de la depresión pensando en una nueva experiencia, más aún, algunos grupos de apoyo de Internet que sufren depresión pueden llegar a salvar vidas. Para quienes han desarrollado tendencias suicidas y a las tres de la madrugada se sientan desesperados la Internet es un recurso, que en un momento de crisis, puede llegar a representar la diferencia entre la vida y la muerte. Sin embargo un terapeuta debe tener muy presente y aclararlo así a su paciente, que los amigos virtuales no deben sustituir jamás a las amistades reales.


4. Dos productos de la era cibernética: los hackers y la generación Net

Hoy en día se ha llegado a saber bastante sobre la adicción a la Informática; se conoce por ejemplo que el foco luminoso de la pantalla posee cierta capacidad hipnótica y también que quienes han desarrollado la mayor adicción son los hackers y los miembros de la llamada generación Net.

La palabra hacker se deriva del verbo en inglés to hack, que significa cortar, acuchillar. En su sentido original el hacker es especialista en computación, sin embargo la idea general es que se trata de un terrorista informático de gran talento, que dedica sus increíbles habilidades a violar sistemas y bases de datos en forma ilegal.

Como la cuestión tiene mucho que ver con el deseo de notoriedad, generalmente el blanco de los ataques hacker son importantes y en apariencia inexpugnables sistemas, como por ejemplo la network de defensa nacional de los Estados Unidos, cuya debacle ocasiona daños de incalculable valor, y que por lo mismo, la fechoría adquiere resonancia internacional.

Una de las últimas proezas del hackerismo fue el asalto masivo de dos adolescentes a los ordenadores del Pentágono en febrero de 1998, y un ataque masivo en mayo de 1999 a las webs del FBI y del Senado de Estados Unidos que obligó a cancelarlas temporalmente. Otro ejemplo, es el del pirateo en junio de 1999 de la película Stars Wars, "la amenaza fantasma", para difundirla por Internet. Y quién se olvida de los estragos causados por el virus I love you, calculados entre 7 y 10 billones de dólares. En apariencia, I love you fue creado en mayo de 2000 por un estudiante filipino llamado Michale Buen, sin embargo investigadores del National Bureau of the Investigation (NBI) afirman que en su desarrollo debieron participar al menos 40 personas, incluido Buen.

Con motivo de los congresos de hackers y de las detenciones de algunos de ellos ha sido posible trazarse su perfil: casi siempre son jóvenes solteros, suelen llevar gafas por su gran dependencia a la pantalla, son pálidos por la falta de sol, son obesos por su asiduidad a la comida rápida y falta de ejercicio físico y sobre todo son sujetos asexuados porque han sublimado toda su energía libidinal en su único interés: el hacking.

La adicción Internet también está presente en la llamada generación Net, (como en su momento existió la generación baby boom de 1946 a 1963 y la generación X de 1964 a 1976); pero esta patología no ha sido adquirida por estos jóvenes, sino que les es inherente, "la generación Net lleva en sí misma el vicio de la web: Webholism o Webaholismo: vicio por la Web"7 , porque nacieron después de 1977 y crecieron junto a una computadora.

Estos jóvenes, prefieren la computadora que la televisión, están armados con literalidad digital que es una capacidad en otro nivel para descifrar las informaciones, son creativos, quieren competir para mostrar a otros su capacidades y conocimientos, son muy inteligentes, odian el estilo estereotipado, no resisten el sistema vertical del orden, ya que están acostumbrados a la horizontalidad de la red en donde todos son iguales, hacen los trabajos que ellos quieren y pasan de 5 a 10 horas trabajando en su computadora sin fijarse en el horario.

La generación Net ha encontrado nuevas formas de manifestar sus sentimientos a través del teclado de su computadora: los emoticons: emotion + icon, por ejemplo: -_- *_* :o) :o(. No envían ramos de rosas, envían flores virtuales acompañadas de fondo musical, tienen amigos y vecinos a través de la Internet, no les interesa tanto el que vive al lado de su casa como los amigos del espacio cibernético, se desvelan muy frecuentemente trabajando con la computadora, admiran a los héroes del cyberspace, por ejemplo los campeones de los torneos de juego, los hackers que manejan técnicas increíbles y hasta los crackers que realizan actividades ilegales en el mundo cibernético.

Estos jóvenes tienen un concepto muy diferente de lo que es el trabajo y apoyados en la revolución informática están creando nuevos estilos de vida, porque su ideal es trabajar en su propia casa, evitando aglomeramientos, tráfico intenso y perdida de tiempo en desplazarse. Muchos de ellos realizan la entrega de sus encomiendas a través de Internet y otros son el presidente y el único empleado de su propia compañía, manejando sin límite su capacidad creativa.

Desgraciadamente, muchos jóvenes de la generación Net están cayendo en el hakerismo, convirtiéndose en verdaderos delincuentes del ciberespacio por sus actividades ilegales. La mayoría de estos jóvenes solo quieren probar sus capacidades, pero dada su extremada juventud no posen mayor conciencia de lo que significan los valores de la sociedad y el respeto a las Instituciones, con el agravante que son personas muy solas, que carecen de consejo y apoyo.

En una ocasión la ciberpolicía de Corea arrestó a un joven de primero de secundaria por haber destruido parte del sistema de computación de su país con un virus que inventó. Sus padres, que no saben nada de computadoras, no sabían nada de lo que hacía su hijo. Pensaban que jugaba solamente con programas de Internet, sin embargo su hijo era un genio de la computación y solo quería probar su capacidad y obvio, ellos solo querían que el muchacho se entretuviera con sus cosas y no los interrumpiera de sus respectivas actividades profesionales.

En la mayoría de los países ya existen las unidades de ciber-cops (policía espacio cibernético) que se encarga de la delincuencia en el espacio de Internet, es decir, persiguen a los delincuentes, recolectan informaciones, frenan las actividades de los crackers (hackers extremadamente negativos), arrestan a los que inventan los virus y previenen el terrorismo que se puede producir a través de Internet.


5. Cosas de la modernidad: el amor en tiempos del chat

La doctora Gwinnell inicia su libro "Seduction on Line" de manera contundente:

"Puede ser tan adictivo como la cocaína y tan seductor como el más potente de los afrodisíacos. Sin embargo, sus efectos pueden ser tan sutiles que las víctimas no se dan cuenta de lo que está sucediendo...hasta que ya es demasiado tarde. ¿De que se trata? Del amor en Internet".8

El fenómeno del amor virtual es un tema que en los últimos tiempos a cobrado gran interés, en este sentido la Doctora Gwinnell comenta que en un principio los círculos psiquiátricos tomaron el asunto más con humor que con preocupación, enamorarse a través de una máquina parecía algo absurdo; sin embargo, a medida que pasaba el tiempo y los expedientes sobre casos relacionados con el amor virtual empezaron a crecer, los chistes cedieron paso a la preocupación y las cosas cambiaron.

Actualmente, todos hablan sobre el tema, hasta el Vaticano a tomado cartas en el asunto condenando al adulterio virtual por considerarlo igual o más pecaminoso que el real.

"El ciberadulterio ha entrado por la puerta grande en la categoría del pecado. Según la revista católica Famiglia Cristiana, el adulterio virtual es tan pecaminoso como el real, aunque no tan placentero, según parece. Una mujer escribió a la revista explicando que Internet permite enamorarse, coquetear y desear realmente a otra persona, lo cual conlleva al adulterio sin salir de casa, y pregunta si existe alguna diferencia entre eso y la cosa real. El padre Antonio Sciortino respondió a la mujer que para la Iglesia Católica no hay diferencia alguna entre lo real y lo virtual. Basado en un pasaje de los Evangelios apuntó que Jesús dice que un hombre que mira a una mujer con lujuria ya ha cometido adulterio en su corazón. Lo cierto es que la Red ha cambiado la manera de relacionarse de la gente. Pese a las severas advertencias de los grupos religiosos, el intercambio de cibersexo sigue siendo uno de los intereses fundamentales de los navegantes, ya sea en la Web o por los canales de conversación; nada podrá detenerlos. Sólo resta preguntarnos si la penitencia será real, o virtual o si será la misma, tanto para ciberpecadores como para aquellos que prefieran la realidad de un motel".9

En este mismo tenor, nos percatamos de que ya no es raro encontrar, en la prensa nacional o extranjera, notas (a veces rojas) relacionadas con ciberromances y menos lo es que alguna de nuestras amistades mantenga relaciones amorosas o de amistas con personas que no conocen físicamente, pero de las que saben más que ni su propia familia, porque si en un primer momento el ciberamor pareció una extravagancia únicamente posible en películas o en países remotos e industrializados, en la actualidad es un evento común y corriente que puede estar sucediendo a la vuelta de la esquina.

El formidable mercado potencial que se deriva de los ciberidilios no tardó en ser visualizado. En este momento, no solo es posible encontrar literatura alusiva, (todos los psicólogos quieren escribir un libro sobre el amor en línea que se les venda como pan caliente) sino que en la propia Red existen miles de Sitios Web consagrados al ciberamor: capillas virtuales para aquellos que desean formalizar su unión en el ciberespacio, ciberjuzgados para divorciar ciberparejas hartas de su convivencia virtual, detectives informáticos que rastrean a cónyuges descarriados y acumulan pruebas documentales de utilidad en caso de divorcio (por supuesto real), grupos de apoyo de cibernautas abandonados por sus ciberamantes y hasta empresas cibernéticas que se encargan de montar la parafernalia adecuada para que un cibernauta casado pueda consumar su romance virtual sin levantar sospechas. Obviamente, todos estos servicios se ofrecen por una módica suma de dinero pagadera con tarjeta de crédito, internacional por supuesto.

Pero el mayor negocio esta quedando en manos de la Industria de la Realidad Virtual. A través de su avanzada tecnología, lograda mediante millonarias inversiones en investigación y desarrollo, esta industria está logrando crear el efecto de que el ciberespacio es un sueño, una fantasía onírica, y puesto que existen los programas para RV compartida (entornos virtuales compartidos), estos sueños pueden ser "sueños acompañados", incluyendo naturalmente los sueños eróticos.

Por ejemplo, la empresa británica Air Muscle Ltd ha logrado crear el Teletact, que no es otra cosa que bolas neumáticas en la palma de la mano y en medio de las falanges, alimentadas por un compresor gobernado por un ordenador. Durante el encuentro con la superficie de objetos virtuales, las bolas se inflan y ofrecen la sensación de contacto táctil.

Por otro lado, también se han ensayado diversos tipos de ciberguantes con redes de vejigas de aire comprimido, para crear unos falsos músculos de aire que generan sensación de resistencia y solidez al asir o tocar un objeto virtual y aunque los intentos por fabricar censores de "piel artificial" o "piel inteligente" (smart skin) hasta ahora no han resultado exitosos, se ha conseguido desarrollar los cibertrajes basados en unidades de tacto artificial equivalentes a los píxeles visuales.

Los cibertrajes son una especie de conjunto sadomasoquista en cuero de los que penden infinidad de aparatos y cables conectados a un ordenador. Estos aparatos son emisores de vibradores, palpadores sensoriales y emisores de calor que intentan reproducir, las sensaciones que produce el contacto humano.


6. La era de la comunicación, la era de la soledad

En los últimos años, tan cargados de fuertes cambios sociales, económicos y tecnológicos, estos han sido tan rápidos que en ocasiones a sido difícil reconocer esta cambiante realidad y distinguirla de nuestros sueños más ambiciosos o nuestras peores pesadillas. Los medios de comunicación, en especial la Internet, han demostrado su eficacia para generar realidades artificiales, porque la artificialización ya no es cuestión de observación cultural o de preocupación intelectual, resulta que se ha vuelto ni más ni menos que real. Es por eso que la realidad ya no está segura, ya no es algo que se pueda dar por sentado.

Aunque todas las personas nos encontramos sometidas diariamente a un bombardeo de imágenes carentes de lógica que contribuyen a un alejamiento paulatino de la realidad, son las generaciones más jóvenes, incluyendo a los niños, quienes más expuestos se encuentran. Para ellos, Internet se ha transformado casi en una ampliación de su sistema nervioso. ¿Cuántos adolescentes prefieren navegar por la Red en vez de jugar a fútbol o salir a dar vueltas por los centros comerciales con sus amigos?. Más de los podríamos suponer o desear, la imagen de un jovencito solo, aislado y silencioso, tecleando mientras come una pizza, se va convirtiendo en un cuadro demasiado frecuente, en un icono de nuestra sociedad pos industrial. ¿Cómo lograr que esos jóvenes, a pesar de su exagerada convivencia con la simulación, no se conviertan en ermitaños, en montañeses desesperados y vigilantes? ¿ Cómo hacer para que en su futuro se vislumbre una vida real y plena, hilvanada por experiencias reales?. Sólo la convivencia con sus padres y la atención que estos les prodiguen, podrá responder a estas preguntas.

Es innegable que para la mayoría de los jóvenes, el uso de tan espléndida tecnología representa una experiencia extraordinaria, pero el costo de sumergirse de lleno en ella será pagadero en términos de soledad y marginación, o mejor dicho, a costa de las emociones humanas sacrificadas en aras de la desaparición del espacio físicas ("una definición de ciberespacio es que se refiere a la aniquilación del espacio físico, como si se hubiera contraído eléctricamente" 10 ).

Soy capaz de entrar a una habitación atravesando paredes que no existen, dice el héroe hacker de la novela "Cyberia", que se concibe a sí mismo como ciudadano excepcional de un cibermundo fantástico y que por lo mismo, desprecia a los de "afuera" por considerarlos seres en franca desventaja en comparación suya, porque ellos deben desplazarse, caminar, entrar por puertas de madera, tomar aviones, etcétera, no así el, que el ciberespacio y la informática le permiten los dones de la ubicuidad y la inmediatez.

Sin embargo, pese a la arrogancia demostrada por el súper tecnológico hombre pos industrial, el ser humano continúa siendo un animal emocional incapaz de prescindir de sus emociones para vivir, de hecho, la existencia de tales emociones es lo que permite a la industria de la Realidad Virtual explotar tan próspero mercado.

Son muchos los pensadores, filósofos y psicólogos preocupados por la implotación que parece sufrir el mundo, ya no queremos viajar a la luna y las estrellas, por el contrario, ahora deseamos contraernos dentro de nuestra mente, crear reinos electrónicos en el que seamos Dioses. De entre tales pensadores, destaca Benjamín Woolley, autor de "El Universo Virtual" (Virtual worlds), libro que ofrece un panorama bastante sugerente de los mundos virtuales y sus colonizadores. Desde la introducción Wolley plantea la pregunta:

"¿Puede seguir existiendo algún contacto con la realidad cuando la imitación se vuelve indistinguible e incluso más auténtica que el original, cuando las computadoras pueden crear mundos sintéticos que son más reales que el real, cuando la tecnología se burla de la naturaleza?" 11

Pesa a todo, en los umbrales del siglo XXI, es importante recordar y recalcar que vivir la vida significa interactuar con el mundo real y con las personas reales que nos rodean y no convivir con fantasmas que habitan en dentro de nuestra mente, ese es el destino cardinal del hombre y ninguna tecnología, por espléndida que parezca, debe tener el poder de trastocarlo.


  1. Wooley Benjamín, Internet: http://www.iztapalapa.uam.mx/iztapalapa.www/topodrilo/39/td39_04.html


  2. Daily News, "Ciber Cops to work with FBI", noviembre 22 de 2000. Fuente Internet. http://204.202.137.111/sections/tech/DailyNews/cybersecurity0227.html

  3. Idem, pag. 121

  4. http://www.drudgereport.com

  5. Gwinnel Esther "Seduction on line", Editorial Paidos, Buenos Aires, 1999

  6. Idem, pag. 202-203

  7. Fuente Internet: http://fuentes.csh.udg.mx/CUCSH/Sincronia/joon.htm

  8. Idem, pag.17

  9. Fuente Internet: http://www.cibersivo.com/pecado.htm

  10. Idem, pag.2

  11. Wooley Benjamín, "El Universo Virtual", Madrid, editorial Acento, 1999
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M.A. María Esther Espiricueto Islas
meespiri@dcf.pemex.com

Master en Administración de Empresas, por la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Ha publicado en revistas tales como Revista Labora y Administrate Hoy de la editorial SICCO www.sicco.com.mx. Actualmente se desempeña como Superintendente de Planeación y Evaluación en la Gerencia de Administración Financiera de Pemex Corporativo. Empresa Petróleos Mexicanos (PEMEX).


Autor:    María Esther Espiricueto Islas | Area:    Psicología
Título:    Implicaciones emocionales de la Internet en el individuo de la sociedad post industrial | Fecha de publicación:    09/10/2001 12:35:56
Etiquetas:    Ciberpsicología

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