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Desarrollo psíquico de los niños de preescolar





DESARROLLO

En el desarrollo por el que transitan los seres humanos ocupa un lugar importante la etapa preescolar, por la cantidad de rasgos o particularidades que se transforman, llegando muchos a poseer su periodo critico en esta etapa de la vida. Dicha etapa comienza desde el segundo año de vida y hasta los cuatro años.

En este período los niños continúan un progresivo estiramiento, llegando a aumentar desde 8 hasta 10 cm al año, ya para los tres años termina el brote de la primera dentición, lo que permite que la alimentación pueda ser más variada; aumenta la capacidad y el tamaño de los pulmones, lo que posibilita el aumento del volumen del intercambio de gases y el intercambio general del organismo. Continúa el perfeccionamiento anatómico y funcional del sistema nervioso; apreciándose en el niño de tres años un peso del cerebro que alcanza los 910 gramos aproximadamente, por su parte la constitución de sus células casi no se diferencia de las células del cerebro adulto. En este periodo se produce el desarrollo; el fortalecimiento del proceso de inhibición, lo que tiene una enorme importancia para la formación de la conciencia del niño.

Las posibilidades motoras del niño aumentan apresuradamente desde que entra en esta nueva etapa evolutiva, se aprecia que empieza a caminar solo, logra dejar la dependencia del adulto para valerse por sí solo y alcanzar aquellos objetos que llamen su atención, lo que influye grandemente en su posterior desarrollo psíquico, este aspecto se ve beneficiado por cierta mejoría de la coordinación de los movimiento de todo el cuerpo, aún lejos de su máximo nivel, lo que le va permitiendo ejecutar cada vez más acciones y más variadas con distintos objetos: les da rodeos desde diferentes lados a las cosas, las puede voltear, correr, lo que conduce al conocimiento de las distintas propiedades de las cosas y de su uso practico. El poder desplazarse por si mismo perfecciona rápidamente la percepción de las cosas en el espacio. Entre los dos y los tres años los niños se orientan libremente en el espacio más próximo.

Los niños de tres años comienzan a imitar a los adultos, sobre todo en sus funciones habituales, gustan de barrer, ayudar a mamá a enjuagar la ropa, a utilizar en sus juegos los roles de los adultos. A los dos, tres años el niño asimila los elementos más simples de la actividad laboral, comienza a comprender cómo hay que obrar y tratan de realizar correctamente las acciones. En la etapa comienza la formación del carácter voluntario de las acciones, lo que tributa a la formación de la disciplina y la independencia. Sobre el desarrollo de estas ejercen una gran influencia el resultado efectivo de las acciones.

En la edad preescolar el niño asimila vertiginosamente una serie de vocablos que le permiten dominar con rapidez el idioma materno. Hacia los tres años el vocabulario de los niños consta de una 1000 1200 palabras. En este caso la cantidad de palabras que comprende aumenta más rápidamente que las que pronuncia. Al asimilar las palabras que pronuncia, el niño va dominando los elementos de la gramática del idioma materno; a principio, pronuncia frases lacónicas, vinculadas a situaciones concretas, pero a finales de la edad preescolar las oraciones del niño incluyen dos y más palabras, aunque con frecuencia la concordancia entre estas resultan incorrectas.

En segundo año de vida la palabra deja de ser solo un estimulo del primer sistema de señales, muchas palabras adquieren una significación correspondiente al segundo sistema de señales, es decir se forma un cierto significado generalizador de la palabra, llegando una misma palabra a cubrir varias objetos, sobre todo por sus rasgos exteriores casuales, su desarrollo aún no le permite penetrar en la esencia de dichos objetos.

Junto al desarrollo del lenguaje, los niños de la edad preescolar también se les desarrollan los procesos lógicos del pensamiento. Al comenzar a moverse solo, el niño se enfrenta constantemente a situaciones de la vida en las que debe resolver tareas concretas. En el segundo año de vida, con el pensamiento activo comienza a desarrollarse el pensamiento verbal. El niño (en la forma más elemental) recurre al análisis, la síntesis, la comparación y la generalización mental.

El desarrollo de la percepción se manifiesta en el hecho que en el segundo año de vida el niño trata de separar los objetos conocidos de la situación concreta a la cual son percibidos. El niño de dos y tres años cuando percibe el objeto no solamente refleja los rasgos exteriores, sino también su designación práctica. Si el lactante percibía con más claridad los objetos de colores vivos, el niño de edad preescolar diferencia los objetos conocidos en primer lugar por su forma y tan solo percibir los objetos desconocidos se orienta por el color.

A esta edad se observan considerables cambios en las manifestaciones de la memoria. En los niños, junto al reconocimiento se forma también la reproducción, por ejemplo: un niño de dos años para tomar un juguete se aproxima a la caja donde este se encuentre. De este modo el reproduce la ubicación del juguete. En este periodo comienza el desarrollo de la memoria motriz, lo que esta relacionado con el andar, en cuyo proceso el niño asimila con rapidez una gran cantidad de movimiento. Desde segundo año de vida los niños se forman la memoria por imágenes: al conocer nuevos objetos, poco a poco el niño acumula representaciones sobre diferentes cosas, sobre su posición en el espacio sobre diferentes personas y sucesos. A esta edad también corresponde el desarrollo de la memoria verbal, es decir aquella para las palabras. Todos los procesos de la memoria a esta edad tienen un carácter involuntario. El niño por lo general recuerda aquello que le produce una fuerte impresión, lo que es interesante y está matizado emocionalmente.

La atención del preescolar tiene carácter involuntaria y provocada por estímulos móviles como vivos e insólitos; a un niño de tres años le resulta muy difícil concentrar la atención a un objeto, aún no puede distribuir la atención ni pasarla involuntariamente de un objeto a otro. El perfeccionamiento futuro de la atención se manifiesta en el desarrollo de la atención involuntaria. Su concentración, en los pequeños de tres años, durante una actividad atractiva puede conservarse sólo durante unos 8 y 10 minutos. Aumenta la duración de la atención al contenido del lenguaje del adulto, pero en general la atención a esta edad es muy inestable y se distrae con rapidez.

Las bases de las acciones volitivas comienzan a formarse en el segundo año de vida del niño donde empieza a comprender las palabras dirigidas a él y que lo motivan a la acción o lo detienen. Las acciones volitivas se forman bajo la influencia estable e insistente de los adultos. En este caso es importante que los adultos logren que el niño realice lo que se le exige. De lo contrario a las palabras "es necesario" y ?"no se puede" pierden su significado de señal y al adulto le resulta difícil controlar las acciones de los niños. Desde el segundo año de vida se forman en los niños muchos rasgos de la personalidad. En este periodo evolutivo se desarrollan los elementos de la autoconciencia, se forman las necesidades sociales. La necesidad natural de movimiento en el niño de dos años se hace más compleja, sobre su base se desarrolla la actividad cognoscitiva. La necesidad de comunicación con los adultos alcanza desarrollo posterior, se vuelve más variada y selectiva. La necesidad de comunicación con los coetáneos casi no se manifiesta a esta edad.

En este periodo tiene gran importancia para el ulterior desarrollo de la personalidad y en especial del carácter de los niños, la educación de costumbres positivas: los niños asimilan con rapidez algunos hábitos higiénicos, las costumbres de buena educación mas simples, cuya elaboración es posible solamente con una exigencia única y consecuente de los adultos.

BIBLIOGRAFÍA

- Bozhovich, L. I. (1976) La personalidad y su formación en la edad infantil. Ciudad de La Habana, Editorial Pueblo y Educación.
- Rudik, P. A. (1990) Psicología. Libro de texto. Moscú, Editorial Planeta.


Dr.C. Osmani Mena Rodríguez
FACULTAD DE CULTURA FÍSICA
UNIVERSIDAD DE CIENFUEGOS, CUBA


Autor:    Osmani Mena Rodríguez | Area:    Psicología
Título:    Desarrollo psíquico de los niños de preescolar | Fecha de publicación:    01/09/2006 17:57:14
Etiquetas:    Psicología infantil

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