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Delitos sexuales, y cultura

Este artículo me sirve para jugar con la discriminación que pueder tener una persona que no lleva un distinvo que surgió posiblemente como marca de identificación en hospitales, además de como seña de estatus y que no pasa desapercibido. Puede provocar daños en algunos casos como el sufrió una compañera a la que le rasgaron una oreja o unido a una profesión (cascos, altavoces o infecciones...). No es delito al no estar perseguido pero es una marca que puede provocar como he señalado discriminación. La tolerancia es buena y observar a las ancianas también pero observando el cambio de los tiempos y la cuestión laboral.



Recuerdo de las clases de medicina patológica la insistencia del profesor o por lo menos recomendación de comprar un libro llamado "Medicina legal y toxicología", un buen manual.

Con los años llegó a mis manos un manual de segunda mano y no he tenido todo el tiempo que me hubiera gustado por razones de tipo laboral. El famoso Calabuig.

La realidad es que recuerdo una oportunidad laboral, que bien casi es pura ironía del destino ya que al comentarle mi satisfacción por el empleo que le llegué a decir que si hubiera sido voluntariado lo aceptaba. Me dejó con la palabra en la boca y me llamó para decir que era de voluntaria. Me negué porque el hombre mantenía que no era broma y que era una equivocación. No indicaré la entidad pero como dicen me dolió en el alma o en todo el organismo, para no ser reduccionista como esta de moda.

Recuerdo que me pedían trabajo para sensibilizar a las mujeres de una región de Africa y a la población general que dejaran el uso de la ablación del clítoris. En aquella época era una persona idealista y la idea me cautivó, aunque duró escasamente diez o quince minutos. En aquel momento estaba enfrente de una tienda de fumadores pensando qué regalar a un hombre con el que había pasado unas noches de loco frenesí. Aunque el común de los mortales se pueda creer que aquello acabó como una descarga de varios cientos de voltios, la realidad fue buen distinta porque mi estómago fue pasto de algún tipo de mal que me dejó como en boxeo K.O.

Acabo de mirar en el manual y no aparece nada de lo que se explicó en clase sobre el tema que se comentó ese día. Si bien ese día hubo mucho alumnado frente a lo normal, comento que la clase me gustó. Era un recuerdo a los estudios antropológicos y sociales que se basan en el estudio de las costumbres de culturas.

Se habló de las mujeres jirafa que alargan su cuello para estar más bellas a los ojos de los demás ,y de diferentes culturas en las que la belleza está unida a prácticas algo de dudoso gusto para los ojos de un ciudadano de una cultura occidental. La ablación era una práctica como la castración de este estilo.

Recuerdo que entre las cuestiones que se plantearon era la poca higiene en que se realizaban y el sufrimiento de las personas que padecían dichas prácticas. En realidad pasé parte de la clase escuchando atentamente y apuntando algunas notas además de pensar en que como bien dicen algunas personas, tenemos un soberano ombligo.

Nuestro concepto de superioridad es bastante elevado. Independientemente del sufrimiento que puedan padecer mujeres con los pies enrollados en vendas para evitar el crecimiento y que no anden por las calles, o de los daños que puede sufrir una persona con el labio inferior taladrado en su mandíbula y dentadura, hoy pienso que nuestra cultura tampoco es tan cómoda.

Afortunadamente muchos de los hábitos pasan desapercibidos y están relacionados con temas de higiene con lo que el placer de que los demás nos aplaudan cuando los realizamos o nos castiguen al no hacerlo tiene un valor muy importante.

Un niño al nacer pasa por unos ritos, una niña también. A veces me río de haber estado 35 años sin llevar pendientes por una cuestión estúpida. No dio tiempo a llevarme a un hospital para nacer, al ser de madrugada y salvo un chico en Toledo nadie me insinuó que parecía un chico o tenía tendencias homosexuales. Mis amigas si hacían fijarse en ese detalle curiosamente. He redescubierto la hipnosis gracias este sistema lo malo es que en cada oreja debo tener seis a ocho agujeros y no tiene nada que ver con la anestesia o que lóbulos estén fresquitos.

Quizá si pensemos en la cantidad de partos que se atiende en una clínica y la posibilidad de confundirse a la hora de pensar en pañales podemos ver qué tiene cierto sentido. Si una persona no tiene que pasar por esa situación carece de sentido. Imagine que en el otro lugar del planeta hay una epidemia y que usted se pone una vacuna sin tener mayor contacto. Es algo estúpido.

Al final he caído, por decir algo, eso de aparentar ser más normal pensando cuáles eran mis problemas a la hora de que los chicos no se acercaran mucho. Ya he apuntado alguna razón, por eso se que la cuestión no ha variado. No era excesivamente fea y afortunadamente a las feas también se les acercan los hombres o ellas mismas toman la iniciativa, aunque muchos salgan corriendo. Hay un mito erótico que funciona hasta en las tertulias de los hombres, la famosa Betty.

Muchas mujeres tienen los agujeros cerrados porque se quejan de alergia o que les duele. Piense que si usted lleva cascos de música todo el día, o gafas le han de molestar a veces.

El rumor actúa y una de las cosas más curiosas es el hecho que se da a los pendientes como prueba de valor. No como foco de infecciones o riesgos de accidente. Una de mis antiguas amistades se divertía mucho con ese tema, y le sacaba verdadero jugo al cambio y forma de seducir con los pendientes y a su toqueteo. Eso les ponía, como otras razones porque la mujer era muy atractiva.

La cuestión es algo estúpida para muchas personas. Es un buen negocio tanto para joyeros y artesanos y parece que al hombre le seduce tener una mujer enjoyada. Además se ha desarrollado una cierta cultura protesta o vanguardista que une a los agujeros una forma de considerar la fortaleza del individuo ya sea hombre o mujer. En realidad mucha veces no duele o se usa anestésico, pero da esa imagen y se actúa de esa forma. Piense que los metales son conductores y además algunos pesan o se deforman con el uso y cierre de los mismos agujeros.

Se imagina la cantidad de veces que un bebé recibe carantoñas y le preguntan a la mamá si es nene o nena. La madre o la persona que lo lleva sabe que de esa forma le dirán lo bonito o bonita sin más problemas, y eso hace. A las mujeres les encanta que les digan lo guapas que son aunque no lo sean, y es que lo han estado oyendo siempre. Es un buen reclamo como el que antes se llevara un tipo de sombrero. Este protege del sol, del viento y de muchas cosas aunque a veces tape la cara.

Recordando a los piratas el hombre ha llevado pendientes. A veces me he preguntado si era más una señal de pertenencia a un señor o una dama, es decir una señal de esclavismo por lo menos en el hombre. Me refiero a que muchos piratas eran siervos que se escapaban. En realidad no lo sé y los tiempos cambian.

En las primeras civilizaciones se dió y aunque pueda haber errores hay muestras de que se han usado. Quizá el hombre desde un aspecto más práctico y por seguridad ha tenido que olvidar esa costumbre. Las peleas han sido frecuentes e incluso muchos descuidos o la falta de una higiene lo podrían desautorizar. Reconozco que son incómodos y que casi cada día hay que intentar abrir unos agujeros que dejan marca. Me falta costumbre y el sentido que hace que la gente se sienta orgullosa de llevar un abalorio que da muestras de coquetería.

Quizá pensar en que una persona occidental deba ir a otro país, para recomendar una práctica como la ablación es casi lo mismo que en el caso contrario viniera un personaje de otro país recomendando que dejemos de usar los pendientes por razón de higiene, problemas auditivos o accidentes. Seguramente es cierto que es importante recomendar la eliminación de ciertas prácticas poco higiénicas recordando la anatomía y el proceso que lo envuelve y las complicaciones que sufre tanto la persona como la comunidad aunque es mejor que lo conozca. En mi clase no se comentaron muchos y creo más bien que los apunto de haberlos oído en documentales (posibles abortos, infertilidad o abandono de una persona por la presión familiar o social). Viene a ser casi lo mismo, a un nivel quizá inferior por la zona anatómica afectada y por encontrarse muy relacionado con la posibilidad de que no puedan tener hijos en caso de no hacerse. Un poco como la famosa operación de fimosis.

Si en mi caso era más bien una razón de seguridad para mi persona, me he encontrado que según algunas personas era más bien un estigma. Sobre todo mujeres, pero es normal hasta cierto punto por el tema del descuento o la competición de quién los tiene más bonitos o llamativos.

Recuerdo la teoría que defendía una colega de que sin amor no se puede vivir. Es decir que si a una persona se le hace el vacío, se la lleva al abandono y es posible que desee morir y que se muera. En cierta medida hay que ser valiente para poder hacerlo y creo que es necesario también recordar que no es un tema sencillo. Supongo que las claves que debe tener son muchas. Una de ellas es el pleno convencimiento de que lo que está viendo no es una preparación al parto, porque entonces está provocando la separación de la persona del grupo. Hay que convencer de cuestiones más importantes como son el cuidado del cuerpo y no tanto que las mujeres ya no sentirán placer como se vende. Si una mujer sufre mucha intervenciones en buenas condiciones de asepsia, no suele pasar mucho sobre todo con buenos profesionales. El caso no es así, faltan medios y falta información.

Si una mujer tiene más posibilidades de morir por aborto o por un mal embarazo de esa forma es mejor venderlo así. Si hablamos de que es un castigo o que pierde el placer es fácil que el marido corra en busca de otra mujer o que el novio se vaya.

Imaginemos que mi grupo de amigos se empeñan en que yo debo llevar unos pendientes pero yo no lo creo, me puedo ver fuera del grupo aunque me empeñe en seguir con ellos. Soy una marimacho en potencia.

Debo convencer de otra forma que la masculinidad y la feminidad están en todo el cuerpo y también en la mente, a riesgo de tener pleno convencimiento de que los pendientes no me dan atractivo. Son bonitos en sí, estamos acostumbrados a llevarlos y posiblemente si le veo a un hombre con pendientes de esmeraldas y brillantes, me parecerá que no le favorecen.

Retomando a Freud, venimos de nuestro papá y mamá. A veces el destino hace que una mujer se parezca más a su padre que a su madre, pero no por ello deja de ser mujer. Lo mismo le pasa al hombre. Hay remedios y posibilidades de que la gente tenga mejor salud, aprovechémoslo. Y animo a que la quiera los lleve pero la que pase, se los quite. Sitios para lucir pedruscos hay muchos y no tiene que ver con el valor frente al embrazo como nos quieren hacer comulgar. El género no va unido con llevar peso en las orejas, como bien sabemos todos.


Mª Vega Funes Martínez
mfunes@psicologoalicante.com

Autor:    Mª Vega Funes Martínez | Area:    Psicología
Título:    Delitos sexuales, y cultura | Fecha de publicación:    19/04/2007 19:10:36
Etiquetas:    Delitos sexuales

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