Entrar y recordar
fue todo uno
la noche se pobló
de mis sonrisas adolescentes
otro bar
conciertos de hace tiempo.
Después entró esa chica
que resultaste ser tú
tú después de tantos años
por eso no me viste
ni escuchaste mis risas.
La penumbra y el humo
me devolvían tus ojos
mientras los míos recordaban
la redondez de tu piel suave
qué flaca estás ahora de olvido.
Me reconociste de pronto
y se creó un segundo de ausencias
dos años de vida
concentrados en un garito
los recuerdos bailaban
por encima de los vasos.
Sentí por primera vez
el paso del tiempo
mil mariposas de colores
se posaron en el suelo
su ausencia llenó
mi alma de cenizas.
Me dejaste
hace ya doce años
nunca mi cuerpo fue tanto
a otro cuerpo como al tuyo
ni mi corazón volvió a sufrir tanto
como a tu lado.
No me dijiste nada
no te dije nada
el humo hablaba
nublando nuestras miradas.
Qué triste el tiempo
no te dije nada.
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Entrada al jardín, del Libro Amando Nubes
Francisco Cenamor
Amando Nubes
ELZENA@terra.es