41. RASTROS
Tú eres los pies
que en mí dejan huella,
yo soy el camino.
Tú eres la tierra,
en ti florece la vida,
yo soy la piedra.
Tú eres la fruta madura
que todos prohiben,
yo soy el árbol que te sostiene
y el que más te desea.
Tú eres la barca que se aleja;
yo, el marino que en tu playa sueña.
Tú eres el tren que ha partido,
yo soy la espera
en el andén de tu olvido.
Tú eres la que de mí se va,
yo soy el que se queda.
42. DESDE MI ALTURA
Cayendo voy y abajo lo veo:
mar inmenso, oscuro y sereno,
un lecho mudo de piel rizada,
en el cual descansa sólo el reflejo
del sol que a mi espalda
ya se despidió.
Esa gaviota que no me detuvo
de mi caída ni cuenta se dio;
cruzó volando segura y solitaria,
sólo su libertad me dijo: adiós.
Estoy cayendo, qué habrá pasado.
Ya no me interesa principio ni fin.
Esa inmensidad no me la imaginaba
ni siquiera sabiendo que viene de TI.
Sigo bajando,
ni vida ni muerte perturban mi viaje
lejano de ayeres, profundo de mares,
de cielo inundado, sin atardeceres.
Ahora, en silencio, ya he traspasado
barrera de azules en blanda caída
y quiero quedarme hasta ver la aurora
que un día me trajo a ver mi país.
43. DE LA PENA MÍA
Te deprime lo que escribo,
yo lo siento.
Por un momento, esa pena mía
es pena tuya;
yo... vivo con ella.
44. RECUERDOS DE LUNA A DESTIEMPO
Aquella noche de luna,
me despertó... SUEÑO DE LUNA.
Entraste por mi ventana, sueño de luna,
para ver quién me acompañaba
ahí en mi cama.
Iluminaste el nido de mis pasiones
cubriendo el cuerpo desnudo
de mi adorada.
Eran como dos lunas sus blancos pechos
que en un lecho de espuma
yo acariciaba.
Era sólo la luna la que sabía
que por tener su cuerpo
me desvelaba.
Sólo el sonido suave de su respiro
sabía de aquel amor
que yo le robaba.
Y al recorrer mis manos su cuerpo tibio
robaba el secreto de mil deseos
que confesaba.
Cuando en sueño de luna me despertaba,
quería besar tus labios, hacerte mía
y saberme dueño;
tomar tu pelo, besar tus pechos
y de mil maneras
bajar despacio por tu cintura
a tu caderas.
Quedarme luego con mi cabeza
sobre tu vientre
sintiendo el fuego de tu respiro
incandescente.
Entonces, quisiera entrar
por tu puerta abierta
y entregarte mi felicidad
dejarte contenta;
pero despiertas y me haces ver
que no tienes ganas,
mientras sueño de luna
se está burlando en mi ventana.
Sueño de luna, lo viste todo
desde tu espacio
y te reíste de mi tormento, de mi locura,
pero no sabes lo que es llorar
y reír despacio.
Jamás volverás a ver lo que has visto hoy...
No me dejes, Luna.
45. AUSENCIA
Tu poca presencia
hace que piense en ti.
Si sólo vinieras por pequeños ratos,
tantas veces,
mi mente no se llenaría de tu olvido,
mis ojos no sufrirían tu ausencia.
Y aunque yo calle este amor desubicado
piensa en mí como el que un día
en sus sueños te tuvo a ti
de compañera.
46. SUCEDE
Sucede que se me escapa la vida
y no tengo derecho
a reclamar por los días
que no has dormido en mi lecho.
Sucede que por las tardes
se hace más grande mi herida,
pues son muy largas mis noches
y mis mañanas muy frías.
Y yo aquí solo me quedo
pensando en el día que muere
y en la oscuridad que se acerca
que es como una tela que me envuelve.
Y aunque me pidas que no esté triste
las lágrimas surcan mi rostro
y se secan en mi almohada.
Un recuerdo lejano me arrulla
y me hace dormir profundamente
hasta cuando no haya futuro
ni haya presente.
47. CONCLUSIONES VAGAS
El amor...
cómo pasa y se nos queda
tan sólo en el recuerdo.
El amor, que quizás no fue amor
sino el querer ser amado
hasta sentir el clic de un ...
qué sé yo ...
que aún me tiene intrigado.
Y ahora qué voy a hacer
cuando alguien me pregunte
si me he enamorado.
Qué voy a hacer
cuando ya no me importe
decirte la verdad.;
cuando no discuta contigo,
cuando no te descubra,
ni te critique,
ni me respondas.
Cuando ya no llores tus tristezas,
allí habré perdido el amor,
el amor que yo te tuve.
48. COMO SE ESCRIBE UNA CANCIÓN DE AMOR
No sé cómo decirte que te quiero,
no sé cómo expresar mi sentimiento;
es algo que yo siento y que me duele
cuando estás a mi lado, indiferente.
Encuentras divertido el que te hable
y no tomas en cuenta lo que sufro,
me pasa por quererte demasiado
y darte lo que siempre tú has querido.
Yo que espero que me digas
que me quieres también,
que no hay ni una barrera
entre mi ser y tu ayer.
Cómo poder decirte con una canción
el verso exacto con sonido de amor
y las palabras que te dije una vez
en suaves besos se pudieran trocar.
Podría escribir con tanto amor
desde el principio hasta el fin
y si el cariño no llegara a surgir
en mil pedazos mi amor necio volaría de aquí.
49. A LOS PIES DE MI TIERRA
De ese mar que tranquilo te baña
puedo sacar nombres de amor:
mar de amar y de madre,
mar que lo da todo y no daña.
Mar que encandiló mis ojos de niño
cuando el sol multiplicado
sobre tus rizos montó.
Mar que esperas mi regreso
cuando de ti me alejo
en un barco puro sueño,
nave aún anclada en tu beso.
Tu abrazo mi consuelo
cuando en tu azul regazo
mi cuerpo aligeró su peso
siendo en tierra un poco lerdo.
Mar de las alturas,
del cochayuyo y el luche,
de las machas y el piure,
y del pescado que he comido.
Mar que ha sido sembrado
con algas, locos y erizos
donde pastan pecesitos
en sus montañas de agua.
Mar de Coquimbo, La Herradura,
Playa Changa y Guayacán,
el que está en Totoralillo
y el que está donde tu estás.
Sept.85-Dic.2000
50. LUZ Y SOMBRA
Ese hombre en su vida
tenía día y noche.
Con la luz él caminaba,
con la oscuridad dormía.
Ese otro en su vida
sólo tenía la noche
y avanzaba en la oscuridad
cuando una luz pequeñita,
en el fondo negro, alumbraba.
¡Pobre hombre, que caminas
sin ver el rumbo que sigues!
¡Quizás mucha luz te ciegue,
tal vez una poca te guíe!
51. CERRO GRANDE
Majestuoso te levantas
recortándote en la tarde
calmada de vientos
sosegada de sol;
como si de repente el tiempo
no sucediera
para pintarte en eterno
como mi pensamiento.
Las lomas que te acompañan
ya se han dormido
y dejan pastar los rebaños
que aún no han regresado.
Y con el atardecer
que es dulce, pero entristece
se muere el día para el trabajo
y nace el habla del campo:
¡Canta, grillo! ¡Canta, grillo!
Tus ojos, allá en la altura
son los últimos en despedir
este otro día que pasa
al otro lado del Pacífico.
52. PROMESA
Y seguiré escribiendo
hasta que el tiempo mío diga: ¡basta!
Sí, señor, aunque me parezca
que lo de ayer fue tontería
en su tiempo fue un hoy
cargado de sentimiento
inconcluso de amor.
Y seguiré soñando,
aunque de tantos sueños
unos fueron cumplidos
y otros truncados.
Aún así, seguiré viviendo,
porque en los versos está
mi verdadera vida
y mi falsa muerte.
Y cuando en ti
mi vida no esté presente,
me seguirás queriendo.
53. TU AMOR ES
Mi cielo, mi luna
mi tierra, mi mar,
mi sol, mi fortuna,
mi credo, mi paz.
La casa en que vivo,
el bien que recibo,
el amor amado,
mi hijo querido.
La historia que escribo
los sueños deshechos,
los bienes logrados
y todo lo que he hecho.
Son parte de ti,
de mi gran locura
son mínima dosis
de tu gran ternura.
lmj/oct.85.
54. EL PATIO DE MI CASA
El patio de mi casa
el tibio sol
el polvo en mis zapatos
el moscardón;
una abeja solitaria
mi soledad
un ladrido en la distancia
mi despertar.
La siesta de la tarde
tu trajinar
el sonido de los platos
mi adormecer
el chancletear de tus pasos
gorrión canción
la semilla germinada
mi admiración
el cajón destartalado
y la batea
donde lavas la semana
que ha terminado.
55. SIEMPRE ME RONDA EL MOSCARDÓN
Siempre me ronda el moscardón
cuando te estoy recordando
y se pasea alrededor
de las cosas de mi cuarto.
Por detrás de la cortina
entre el reloj y la lámpara,
en el verso que interrumpo
cuando en mi mano se planta.
Siempre me ronda el moscardón
y me recuerda la vida,
la cama del hospital
y mi primera salida.
La siesta de media tarde
y las sandías partidas
donde tomamos verano
con el sol que adormecía.
Yo no puedo comprender
por qué aborrezco su vuelo,
su presencia me enfurece
y no debiera de serlo.
Porque fuiste antes de irme
en despedirme el primero
y cuando la muerte me ronde
allí estarás, ya lo creo.
56. EN ESA EDAD
Yo, en esa edad
en que todas las cosas
se ven blancas como la nieve
y mis primeras canas,
cuando todo se perdona
hasta la maldad más cruel,
hasta la mentira más ruin
y hasta el dolor más amargo.
Yo, en esa edad
cuando los errores de los jóvenes
y sus ideales y sus amores
hagan sentir la vida
como si fuera toda mía.
En esa edad,
yo miraré las estrellas antes de verlas
y tomaré el sol cuando hace rato
haya salido... y estaré tranquilo.
En esa edad,
trasnocharé en mis sueños
y amaneceré en mi cama,
y mirando tu paz, en silencio
te diré: "ya estamos viejos".
57. RESPIRANDO EL DÍA
Quién le escribe versos a su amada
escondiendo las palabras
¿Para qué?...
Si apenas nacen los días,
si apenas hay alegrías,
hay que saberlas vivir.
Y aprovechar el momento
en que el corazón latiendo
se bebe el alma hasta el fin.
Despierta el día con sol
o está muy frío y nublado,
respira hondo y verás
que sólo con respirar
estás viviendo colmado.
Que para todo es igual
si hay que llegar al final
siempre hay que estar preparado.
Lloverá, saldrá el sol y despejará
las nubes que sienten pena;
cantará agradecida la tierra
porque han nacido en ella
por el llanto, vida nueva.
Bajarán del cielo, todas las aves
y sin tener miedo a nadie
comerán en tu jardín.
Y en la mañana, despierto,
yo cantaré a la madrugada
que me vio amaneciendo.
58. [OLVIDARE MI TIEMPO]
Olvidaré mi tiempo y mis problemas.
Olvidaré mis años y mis lamentos.
Saldré por la ventana
de mi cuarto, en la mañana,
y llevaré mi canto,
mi risa y mi guitarra.
Olvidaré que hay gente
por ahí que anda mirando
pendiente de nosotros
y qué estará pasando.
Vendré corriendo alegre
y estarás allí esperando
para irnos a la gloria
que tanto hemos soñado.
Olvidaré del mundo lo malo y lo pasado.
Será sólo presente, las flores y los prados.
Y cuando el sol se oculte
nos iremos abrazados
soñando con el hijo
que tanto hemos deseado.
Buscaremos abrigo
entre cuatro paredes
y en cada latido
sentirás mi amor ardiente.
Cuando me haya olvidado
de todos mis complejos
vendré a buscarte, vida,
para llevarte lejos.
59. EN UN RINCÓN
En un rincón de mi vida
hallé un recuerdo perdido
de tan perdido hoy lo hallé
¡ay! mi recuerdo dolido.
60. Y TU QUE OLVIDASTE
Y tú
que olvidaste el beso y la caricia
no sabrás
que más de algún poema
derramaste en la sien herida
del poeta triste,
para vagar por siempre
entre páginas ajadas.
Mas yo sí que sabré
que por brindarme el beso
y la caricia olvidada
me quedé pensativo y burlado
en el paradero del alba.
61. [YO NO ESCUCHE TUS RETOS]
Yo no escuche tus retos
ni tus lamentos
y abrí despacio la puerta,
despacio, lento.
Sentí la brisa allá afuera,
remordimiento,
de irme sin darte un beso
con descontento.
Yo fui apurando los pasos
sin darme cuenta
que al no haber pensado un momento
cerré tu puerta.
Por dónde vuelvo a mi casa
si no hay sendero;
a dónde vuelvo los ojos
si no hay regreso.
62. FERIADO
No es éste el modo, por cierto,
de escribir mi sentir, lo que siento
por obligación o de aburrido
sin saber que hacer, por pasar el tiempo.
No es éste el modo y te lo digo
escuchando la música que más me gusta
oyendo el respiro de los dormidos
el trajinar de autos trasnochados
viendo las sombras de la luz
sintiendo el susurro del silencio.
No es éste el modo, es incorrecto
torcer el rumbo de este lápiz
que por desplazarse hace ruido.
Pesados pasos sobre este camino
de tantos años míos repasados.
No es este el modo, pero lo hago
forzando la mano y mis ojos cansados
para no dejar en blanco este jueves
ni este viernes de mayo inesperado.
63. PENÍNSULA BRAVA
Yo que escribí de mí y del amor querido,
del qué del mal amor y el qué de la muerte.
Yo que hablé de ustedes y también de aquella;
que mostré mis sueños prohibidos entre letras.
Y aún no he escrito de ti, puerto querido,
y tengo todo en mí tu pueblo y tus cerros
tus calles y quebradas, tu gente brava,
orgullosa de su tierra, gente coquimbana.
Tu pueblo tiene espacio en la historia de Chile
y al mundo guarda secretos, cientos de miles.
Tienen recuerdos los niños
que han repasado tu suelo
con aventruras y sueños
de piratas y corsarios.
Tiene tesoros ocultos,
y eso no es puro cuento,
se ven brillar en los ojos
de los que son de este puerto...
Un palo en cruz era la espada
que nos salvaba del peligro
y ascendíamos por los riscos
huyendo de todo o de nada.
La cueva secreta es misterio
nadie jamás allí ha entrado.
¡A quién le toca ahora! es la orden
las piernas tiritan de miedo.
La boca ancha de la gruta
se abre esperando al valiente.
¡primero en la cama de piedra!
¡tumbarse en la tumba!... silentes.
(Dicen que un marinero dormía
esperando ver las sirenas,
dicen que un aventurero creía
que allí encontraría monedas).
Subimos por una orilla
como si fuera el oído de la tierra,
las piernas y manos se aferraban,
se nos resbalaban en la arena.
(Cuentan que allí alguien murió
que se despeñó cuando arrancaba
del mar que de pronto lo atrapó
cuando tranquilito él roncaba).
(Se puso a dormir el fulano
tranquilito ¡por las reputas!
en la camita que, recién le conté,
está en la entradita de la gruta).
La gruta se fue estrechando
más de uno no cabía
y de a uno en uno se fueron quedando
¡tenía que haber una salida!.
Reptando como lombriz
avanzaba hacia la salida
con los pies yo me empujaba,
con los brazos y la cerviz.
Si no fuera verdad este cuento
si lo que cuento es falsedad
yo le aseguro que es verdad
pues el que escribe no ha muerto.
64. G E N E S I S
Y he aquí tu amor programa
cargado y todo corriendo
desprovisto de patéticos virus
configurado de infinitas ternuras.
Todo comenzó sin más
y nuestras neuronas bit
se hicieron palabras.
Brotaron una a una
como regueros, bytes tras bytes,
hasta conectarnos en una sentencia
de caricias lógicas.
Nuestros sistemas se hicieron
cada vez más compatibles
desafiando a la raza
de ordenadores místicos.
Y depuramos la incongruencia
de versiones atrasadas
y avanzamos al cielo
ajeno de órdenes digitadas.
Y fuiste tú y fui yo
como pequeños floppy disk
de capacidades inconmesurables
y densidades eternas.
Y ambos no éramos más,
ni más grandes que un chip.
Éramos como el cerebro
de nuestros lejanos padres.
65. ORIGINAL
Nada es dos veces igual
todo es único, no hay par;
todo comienza en el principio,
todo termina en el final.
No hay copia idéntica,
toda copia es similar.
El ojo izquierdo con el derecho
nunca ver es como observar,
nunca sentir es como palpar
nunca querer es saber amar.
Nada es dos veces igual.
La vida del padre con la del hijo,
la muerte del pobre con la del rico,
nunca el perdón es como olvidar.
Nada es dos veces igual.
El amor primero con "todavía te quiero",
la fruta del árbol con la del frutero,
el viento en la caña es el mejor flautero.
66. YO TE PREGUNTO
¿Te diste cuenta ayer...
que yo buscaba tus ojos?
¿Notaste que al hablar...
te acariciaba los hombros?
¿Y sentiste que en los labios
quería ponerte un beso?
No, nada de eso.
Pero yo si que sentí
el roce casual de tu mano,
tu aliento cercano, casi un beso;
tu pelo travieso, aroma de tu cuello.
Todo eso sentí, todo eso.
¿Te diste cuenta ayer,
que entre suspiros callados
tu risa en mí se hizo silencio?.
67. MUSAS
Y entonces
me asaltan palabras
bellas, hermosas,
inconmensurables.
Y así,
tan sutilmente como llegan
fenecen en mí.
La voz
que en mi mente perece
hacia oscuros lares
ha emigrado,
pero sé que volverá.
68. ADIÓS DEL PADRE
Saliste por la mañana, temprano
quizás demasiado temprano, porque era noche
tal vez muy de noche o de madrugada.
Tus pasos enfilados al primer lugar
que encontraras
para beber tu muerte
innecesaria.
Y no pude saber si quedamos en paz
porque tu corazón dicen, que no dijo nada
nada dijeron tus amigos que tanto nombrabas
nada en la hora de tu muerte, todos sin voz.
Salí por la mañana, temprano,
quizás no tan temprano, porque era día
tal vez muy de día, demasiado tarde.
Mis pasos enfilados al primer bus
que encontrara
para volver y ver tu muerte innecesaria.
Y no puedo imaginarme que dirías ahora,
porque tu voz ahora no diría más que antes
cuando juntos reíamos y soñábamos
con el fuego fatuo y los visitantes.
69. APARIENCIAS
En el azul que no es
resplandecen las blancas
más bien, resaltan.
Y en el café que es con T
las verdes y amarillas
se mecen como chiquillas
cuando suspira el soplar.
Yo,
en el oscuro mirando
y ella,
en el claro paseando.
Y en el azul que se cubre
con las blancas que resaltan
me hace pensar que allí estuve
alguna vez galopando.
Es tal vez de esa edad
que yo te estoy observando.
70. QUE DEL POETA
Pretendo justificarte
alzándome a tu voz queda,
buscando el lazo que no ata
las distancias de ese tiempo
oriundo de ti.
No conozco el por qué
elegiste momentos silentes
rodeándote de mares,
ufano y doliente,
diríase acorde
al verso de amores.
71. DE MI MUERTE EN ACAPULCO
Yo viajé a lejanas tierras
a buscarte por doquiera
y en tu México querido
ahí tan lejos te fui a hallar.
Me dijeron que eras mala
que por ti muchos morían
sin embargo, yo te amaba
y aún así te iba a querer.
Una tarde decisiva
yo me entré por tu ventana
y como nunca me habías visto
te pusiste a cacarear.
Y entre tanto griterío
las vecinas se asomaron
me persiguieron los perros
y se me acabó el querer.
¡Ay! ¿qué voy a hacer ahora?
así yo no puedo volver.
72 SÍMBOLOS
Símbolos
Sin bolas
Sin viles.
Símbolos
Sin vales
Sin velos
Símbolos
Sin balas
Sin velas.
73. ANDANZAS
Sabes, yo siempre cuento los años
y cargo con ellos desde mi infancia
no he aprendido modales, ni elegancia
más si de envidias y engaño.
Fui cambiando el rumbo original
fui bajando el cerro, mi altura;
bebí siempre la vida en un dedal
pasé la vida con apremios, sin holgura.
Algo me quedó del amor antiguo
de la infancia, de la juventud;
se me incrustó en la quietud
lejos de la algarabía mundana.
Sabes que busco en antaño
placeres, juegos y ratos amenos;
de todos ellos me veo ajeno
como extranjero; un extraño.
La vida estoy acabando
que hice el resto de aquella
no la perdí en la botella
ni con mujeres pecando.
Como chicharra invernando
voy a volver algún día,
rechinando y rechinando
las alas del volador.
Ahora ya viejo, cantor;
antes tan niño y amargo.
74. ATADURAS
Y no vendré esta noche, le dije,
pues he visto otra luz afuera
del hueco de la puerta, oscuro
como el negro de los ojos de ella,
la que me espera.
Y quizás tampoco vendré mañana,
ni pasado, ni la próxima semana...
y me iré perdiendo tal vez,
perdiendo en el negro mirar
de sus ojos de negro cielo.
Y acomodé mis cosas,
las cosas propias,
las que nunca otro dueño tuvieron
y el espacio que dejaban
hacia doler el alma.
Me alegro que no estés triste, le dije,
y ella en silencio no me miraba,
no respondía, ni suspiraba,
sólo sus manos frotaba.
Le dije, ya es hora de irme
no me esperes
y crucé el abismo de la noche
sin más, sin despedirme.
Y en una orilla de mi vida
dejaba un corazón, el mío,
que desde hace mucho usaba,
y me fui alegremente triste
a buscar otro nuevo
con nueva luz que alumbrara.
Pero llegué tarde, casi tanto
que cuando quise usarlo
no encontré a nadie que lo abrigara
y aunque era nuevo, se me enfriaba.
Entonces, volví a casa
con mi corazón sin estreno
y vi mis cosas, cada una en su sitio
y en un rincón de la pieza,
mi corazón viejo.
Estás todavía despierta, le dije
y ella respondió con su silencio,
quizás me iré mañana, o pasado
o la próxima semana...
y me fui perdiendo en el oscuro decir
de su humilde silencio.
75. TROCURAS
Soy el desfase del tiempo
otra ocasión de templarme
la sana idea de cambiarme
la sesera polilla que tengo.
Acaso no tengo derecho
de trocar dinero por lujos,
los lujos por placeres,
los placeres por el cuco.
Soy más que el patio trasero
y más que la vida, el vivir,
leyendo más que escribir
y escribir más que vagando.
Paso la vida soñando
con ser la voz del que no habla
la luz del que no puede ver
los pies del que no camina.
Y tengo cansancio de nada
los pies me trajinan la sien
los sueños se me desgranan
como racimos, soy hiel.
76. SENDEROS
Voy por senderos, caminar
voy tempranito, caminar
pasando cercas, caminar
saltando pircas, caminar.
Pasan minutos, caminar
pasan las horas, caminar
ya voy llegando, caminar
voy a la escuela, caminar.
Subo los cerros, caminar
bajo quebradas, caminar
alzo la vista, caminar
y el sol me mira al caminar.
Busco la leña, caminar
traigo lormatas, caminar
ato a mi espalda, caminar,
calor y pan para mi hogar.
Tomo los ganchos, caminar
y un par de tarros, caminar
me voy p'al bajo, caminar
la sed del pozo a alimentar.
Me voy al pueblo, caminar
frutita fresca llevaré
quesito 'e cabra venderé
y unos pesitos quedarán.
Harina y sal yo compraré
un par de dulces traeré
para los niños y mamá
y sus carita alegraré.
Ya me voy yendo caminar
me voy al pueblo a trabajar
arriba 'e un poste cantaré
la del camino, caminar.
No me voy triste caminar
siempre yo a ti regresaré
si no voy yo irá mi grey,
pues siempre irse es regresar.
77. LABORES Y ENTUERTOS
Árbol, madera, tablas
clavos, tornillos, pernos,
fierro, molduras, sueldo,
lanas, hilado, tejo.
Del árbol saco madera
de la madera, tablas
clavo los clavos y entro,
pernos y tuercas, no salgan.
Sueldo minero, del cerro
hago molduras con fierros
voy recorriendo caminos
voy y me vengo en mi cama.
Hilada la lana tejo
telares, las telas cejo
la aguja que cose, entro
cerrando el dolor, creciendo.
Las telas que logro pinto
con tintes de espeso berro.
color de pastura y agua
espectro de amor y deseo.
La trama de lana hilada
quietita y moteada peino
con cardos secos del cerro
que hieren mis dedos lerdos.
Sus bordes ligeros cierro
con seda de nylon sarga,
limito mi gris razón
para que el corazón no salga.
De lino las blancas sábanas
de funda la burda almohada
en esta noche de luna
pienso y repienso en mi cama.
78. OJO 'E SAPO
Sapo, que mirai
corre la cortina no sabís sapear.
Mira, las vecinas qué conversarán
de brazos cruzados, sin un ademán.
Sapo, sapo, que mirai.
Sapo recurioso,
da vuelta al portón
estira la oreja
por si averiguai
hablan tan bajito
qué conversarán.
Sapo, sapo, sapo,
qué mirai
Sapo, estai metido
sale a saludar
puede que a lo tonto
te puedan contar
sale del empacho
que te va enfermar.
Sapo, sapo, sapo,
sapo, qué mirai.
Sapo, estai con cuello
no te resultó
y las vecinitas
no conversan más
se van ligerito
son tan ocupás.
Sapo, sapo, sapo,
sapo, sapo, qué mirai.
Sapito, sapote
sale a caminar
que el día esta lindo
bueno pa' cuentear
y empachar más sapos
de la vecindad.
Sapo, sapo, sapo
sapo, sapo, sapo.
79. CHIRIMOYA
La cara de la vida,
que harto cara me cuesta
la moda de la gente,
distinto al modo de vida
El costo de la vida,
que harto cuesta vivirla
vivir la vida prestada,
que a préstamos conseguirla.
Poner la primera piedra,
que ser primero en lanzarla
dar el diezmo a la iglesia,
que por impuestos pagarla.
Robarle de puro choro
lo que le falta a los pobres,
que a una pituca robarle
el puro choro y lo que le sobre.
No es lo mismo decir las cosas
y aunque parezca,
yo no creo que el flaco Chiri
o Moya estén en quiebra.
80. ADIÓS
Te dejo este recuerdo
para cuando yo me vaya
cuando estés mirando el cielo
que no está ya en mi mirada,
cuando busques mis papeles
que ocultaba bajo el sol.
Te dejo está canción
que no tuvo nunca oídos
que silbaba mi gorrión
cuando yo imitaba un trino,
que esperaba que cantara
algún día un soñador.
Pero qué cosas te dejo
si sólo eran puros cuentos
que afinaban fantasías
en las mentes de los cuerdos
que escapaban la memoria
secuestraban lo irreal.
Te dejo este recuerdo
para cuando yo me vaya
cuando estés mirando el cielo
solitaria allá en la playa
cuando busques en la arena
mis pisadas bajo el sol.
Te dejo esta canción
que no pude cantar nunca
pues no tuve quien la oyera
ni atendiera con cordura
que no tuve corazón
para hacerla más mejor.
Pero, una cosa te digo
y eso sí que no era cuento
yo esperaba en las mañanas
y en las noches, todo el tiempo
que vinieras cariñosa
y delicada como el viento.
Y sentía tus suspiros
matinando tempranito
y pasaba muchas horas
contemplándote, yosito.
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Luis Danilo Macaya Jiménez
LMacaya@hotmail.com
Técnico Programador de Computadores, Profesor de Educación Básica
www.angelfire.com/nj/poesia