Como el poeta sin Virgilio,
llegue a la hoguera sin pensar,
Padres que abandonan, madres que castigan,
a todos vi pasar
"Almas sucias despiadadas,
que por una mala limpieza bucal,
deberán pagar todos sus pecados,
con la exodoncia mortal"
El taladro tras la puerta,
reclama venganza sobre mi molar
Adelante el barril de muelas,
cayó en mis ojos sin mirar
La sonrisa del verdugo
y las herramientas veo desenfundar
Reuniéndose como una vil orquesta,
dispuestos a matar
Admiración de una a,
al ver las armas sin santificar
Me sugiere la mirada,
que ocupe la silla de torturar
Con los dolores de mis pecados,
un grito tuve que ahogar
Ya que como héroe de revistas,
mi destino fui a enfrentar
El verdugo clava la estaca,
al centro del nervio maxilar
Me puse a pensar frío,
en una rápida forma de escapar
Un hueco donde hubo muela,
con el alicate de triturar
Con cutaperches me deshonra,
el fondo de la cavidad bucal.
¡Cobarde alquimista de amalgamas!,
me puse a exclamar.
Fue sin anestesia,
fingió una mueca para disimular
¿que has hecho con mi muela?,
le dije al momento de insultar
¡búscala!, y en los barriles de muelas,
me puse a navegar,
Perdido en el purgatorio,
a mi muela quería recobrar,
Pero el traficante de muelas,
ya la había hecho collar,
Gato tiñoso, ratón colilargo,
apesta tu humanidad,
Muelas por cuescos y conchas,
siempre en la basura te veo cambiar
Que por eso desde ahora,
y en cada feria artesanal
El poeta busca siempre su muela,
esa muela del juicio final.
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Patricio Espinoza C.
pespinoza@ccaqualitas.cl