A quienes fueron mis alumnos en la escuela, en el colegio y en la Universidad.
Hernán Saldarriaga A.
Correo de la ética.
Regalo con motivo de los seis años
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Me preguntáis ¿quien es Dios para mí?
Y yo os respondo,
en ésta, mi última lección:
Dios es polvo que se arrastra por el suelo
cuando mi coche pasa veloz
por la vereda.
Dios es sol que deslumbra mi mirada
cuando la lanzo al firmamento
despejado
o al que buscan, ansiosas,
las niñas de mis ojos
en el gris firmamento
que se enturbia.
Dios es agua que cae rumorosa
sobre el capó de mi carro cristal blanco
y que limpia mi bullicioso limpiabrisas.
Dios es sombra y es noche
que con amor me acunan.
Dios es llanto de tigre enjaulado, sediento por beberse las praderas.
Dios es grama que cruje pisoteada cuando todos dejamos el sendero.
Dios es burbuja en el pantano,
soledad inmensa que me cala
en el inmenso pinar cuando atardece.
Dios es nocturnal canto triste de búho
y alegre despertar de la emisora.
Dios es vacuna, aún no inventada,
contra el SIDA
y cáncer que corroe inmisericorde
las entrañas de Jaime,
mi amigo.
Dios es forma sutil de mi esperanza, cosida
al quehacer diario de mi propia vida.
Dios es angustia del que parte
y lágrimas amargas
del que, en la opuesta orilla,
espera esta resurrección
siempre invisible.
Dios es sonrisa de mi hijo hecho niño y mueca de dolor cuando está enfermo.
Dios es ráfaga, viento, céfiro
que impulsa mi barquilla o que detiene
el ímpetu voraz de mis remeros.
Dios es entrega dulce de mi amada
en aras de su amor, sin sacrificio.
Dios es "raíz" que me entrelaza
con toda la raíz universal de mi materia. Dios es
mi "florescencia"
en esa curva excepcional evolutiva
de mi claro destino.
Dios es polvo, sol, agua, sombra, noche, llanto, grama, burbuja,
soledad y canción
y despertares,
vacuna, cáncer y esperanza,
sonrisa, angustia,
y llanto y dolor,
ráfaga, viento, céfiro,
entrega, "raíz" y "florescencia".
Dios es la inteligencia y la materia, amasadas
con polvo, sol y lluvia
de todos los caminos;
con sonrisas, con llantos y esperanzas
de pretéritos pueblos
y presentes;
con dolor y con muerte de diferentes formas de la vida;
con sombras y esplendores
de grandes utopías y conquistas.
Me preguntáis ¿quién es Dios para mí?
Y yo os insisto, en mi última lección:
Dios es
la inmensa comunión de todo lo sencillo, lo noble, lo angustioso,
lo dulce y lo amargo,
lo eterno, temporal, omnipresente,
lo que "hoy es polvo
y mañana es espíritu"
lo que duele o alegra, lo que clama,
lo que, aparentemente, muere y resucita transformado en paisaje
o en nocturno o en lobo o en torcaza
o en árbol o en amigo o, quizás, simplemente, en maestro
que recita su última lección.
Pues, Dios es eso: La intensa comunión
de lo universo.
Medellín Rosales
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Hernán Saldarriaga Agudelo
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