No alcanzaron mis manos
a aprehenderte de nuevo
y mi voz sólo tuvo tiempo
para decirte el mismo "te amo"
distinto de siempre...
No alcanzaron mis manos
a cerrar la puerta
y mi voz te dejó ir
con el mismo dolor
distinto de siempre...
María del Socorro Gómez Estrada
masogo9@yahoo.com