Conozcamos la Homeopatía
Cómo enfermamos
Nacemos con un capital genético único e irrepetible. Salvo los gemelos univitelinos idénticos, no existe otra copia igual a nosotros en ninguno de los miles de millones de seres humanos del mundo.Somos materia y energía. Tenemos un cuerpo material que ocupa un lugar (espacio) y nos encontramos insertos en una inevitable progresión cronológica (tiempo).
Estamos además dotados de una armonía biológica natural automática, que en condiciones óptimas de normalidad nos permite experimentar una sensación de bienestar y plenitud, que conocemos con el nombre de salud. Este equilibrio tan deseable, requiere de la integridad de los órganos, pero sobre todo necesita de la existencia de un estado subyacente de ritmo y afinación sutil de la energía que anima al organismo. Esta energía vital (invisible) que generada en las células, especialmente en las funciones de las membranas protoplasmática y mitocondrial, se transmite a distancia a través de la conducción neuronal, y se integra DESDE la actividad del Sistema Nervioso Central (consciente, subconsciente y autónoma) y las secreciones endócrinas, HACIA el resto de la economía humana, sincronizando armoniosamente las funciones tróficas y fisiológicas del organismo, configurando un TODO como unidad vital, es decir un individuo.
El nivel normal de esta energía fisiológica puede ser excitado, deprimido o distorsionado por diversos estímulos externos o internos (psíquicos, ambientales, biológicos, tóxicos, medicamentosos). Si esa alteración es muy intensa, reiterada o duradera, causa un cambio persistente en la cantidad y/o calidad de la energía, rápidamente generalizado, extendido y sufrido por TODA la persona, aunque inicialmente sea un único órgano (el más vulnerable o susceptible en ese paciente) el que dé los primeros síntomas. Aquí comienza la enfermedad adquirida, que puede establecerse con distintos niveles de gravedad, en forma subclínica (incubación, latencia, asintomática), funcional (sintomática, sin daño de los órganos) o lesional (daño anatómico), tanto en forma de cuadro agudo como en estado crónico, y cumpliendo sucesivamente todas las etapas descriptas, o fijándose en alguna de ellas. La calidad de energía vital que trae el recién nacido, es determinada genética o hereditariamente, junto con los demás caracteres, estableciendo desde el seno materno lo saludable o enfermizo que será el niño. Biológicamente tenemos una capacidad limitada para corregir sin ayuda externa la distorsión del flujo energético alterado, que solo es capaz de autorregularse (auto curarse) en cuadros agudos potencialmente no mortales. Los esfuerzos defensivos del organismo para recuperar su propia dinámica energética vital (homeostasis), provocan trastornos y molestias (lo que llamamos enfermedad), que se traducen clínicamente por síntomas y signos, que cuando son apropiadamente reunidos y analizados por medio del saber científico, formarán un cuadro típico individualizante, que orientará al médico hacia el diagnóstico y la terapéutica más eficaz.
Cómo cura la Homeopatía
Una vez desarrollados los cambios Psicofísicos que generan enfermedad, las causas pueden organizarse en tres alternativas posibles:
- Si la enfermedad tiene causa mecánica (ej. hernia, cálculo, fractura), la solución es obviamente mecánica (cirugía).
- Si hipotéticamente la base de la enfermedad tuviera causa química, seguramente el tratamiento debería ser la indicación de medicamentos con actividad química (alopatía).
- Pero como realmente el fundamento de la enfermedad del Hombre, tiene base energética (ver apartado anterior), el tratamiento racional debe tener orientación análoga, es decir con métodos que demuestren una comprobada actividad biológica que influya previsiblemente sobre la energía vital.
La Homeopatía tiene la virtud de contar con sustancias medicamentosas que apropiadamente estudiadas (patogenesias), preparadas (dinamización), y administradas a un enfermo, modifican la energía vital, y por lo tanto poseen la capacidad de curar.
Sergio Capriotti