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Madres, un homenaje

A veces la vida da muchas vuelta y los hijos no se dan cuenta de la valía que tiene en su vida la figura de los pregenitores, sean biológicos o meramente sociales (padres adoptivos, tutores, abuelos,....Salir de casa puede una buena forma de reconciarse desde la madurez. Propongo ejemplos simples por no decir simplones, de la madre es algo más y está expuesta a riesgos no reconocidos. No sólo al maltrato que pueden dar algunos padres.

Desde aquí un homenaje, no a una mujer maltratada, si no a señora que ha sabido convivir con un buen padre. Un beso, mamá, la hija




Hace muchos años mi hermano y yo solíamos tener algunas discusiones, como pasa en algunas familias por el tema de la limpieza (únicamente nos tocaba barrer y limpiar el polvo). Se supone que una semana le tocaba a uno hacer una cosa y el otro hacía la otra. Todo lo demás quedaba en manos de mi madre, gran cocinera y con bastante buena mano para las faenas domésticas. Supongo que como casi todas las madres lo hacen, y lo hacen bien. No creo que haya sido su vocación, pero ella ha hecho todo por intentar sacarnos adelante como supongo hacen los padres.

Hasta me ha cosido ropa que he llevado con todo orgullo, aunque no haya sido de marca. En los colegios los niños valoran más la ropa de marca aunque dure dos días.

Las discusiones eran no tan frecuentes pero el tema era constante. Hasta que llegamos al acuerdo que el barrería y acababa antes, y yo pasaba el polvo. Estas minipeleas fraternales llegaron a oídos de la autoridad máxima, nuestra madre que se enfadaba mucho. Recuerdo de aquella época que éramos niños bastante serios y que entre algunas de mis travesuras era poner dos cucharadas de Cola Cao que llegaban a cubrir la mitad del vaso, quizá por el efecto de ver cómo se cocina y jugar un poco. No se podía disolver entre que la leche era fría y la cantidad del cacao, aunque resultaba delicioso. Sólo pudimos disfrutar en dos o tres veces ocasiones, porque la autoridad máxima de casa, mi madre, por lo menos en esas cuestiones se daba cuenta de que el contenido del bote menguaba a marchas forzadas. Mi madre siempre intentaba sorprendernos con novedades sabrosas y cocinaba muy bien desde siempre.

Hubo un día que mi hermano estaba de espaldas y decidí de forma impulsiva darle un pequeño susto, y le pegué con la pierna contraria. Estuve a punto de empotrarlo contra la estufa, un radiador de los grandes y creo que nuestra relación se deterioró hasta el punto de empezar a discutir con las escusas más absurdas. Mi madre ya me advirtió que el llegaría crecer hasta poder pegarme. A veces contribuye leyendas como las de la llegada del príncipe de la casa y los celos de niño destronado. Generalmente los niños suelen acoger con curiosidad a los nuevos hermanitos, yo recuerdo que estuve a punto de meterle un balón en la cuna para cuando creciera. La cuna no era tan pequeña para poder considerarse un atentado en toda regla.

Otro día le duche con cera de muebles en la cabeza, y el hombre también respondió a mis crueldades en la época del destape, quitándome la parte superior del bikini. Un cenicero roto creo que paró la cuestión en seco. Intentar buscar una solución entre los dos para evitar una purga general. Lógicamente nos queríamos o por lo menos creía yo, que pensaba que éramos muy parecidos. A mi hermano le gustaba resolver las cosas contando con otras personas y yo era más de resolverlas hablando o con mis padres de por medio. Cada uno es como es y no hay nadie perfecto. Éramos como Caín y Abel, pero por turnos afortunadamente, para nuestros padres.

Hoy en día y con la cabeza más fría, quizá por una dieta menos pesada y más sana. Alguna vez se llegó a pesar lo que era una ración normal de tarta y la balanza indicaba que una pesaba medio kilo o algo más. No entro a hablar del tamaño de las croquetas porque están deliciosas.

Esto tiene una explicación. Puedo decir que en es injusto que una madre tenga hijos tan vagos que no le ayuden en nada, y ya cansada de repetirlo nos excusara de esas simples faenas, con la idea de que los hijos son pequeños, no saben y pueden hacer una trastada. A veces hay madres que no saben motivar a niños díscolos o que tienen experiencias que les hayan decepcionado de antes. No puedo contar muchas diabluras afortunadamente, y creo que son las más relevantes que hemos tenido. Alguien me dirá que eso no es nada con las broma,s que por ejemplo Summer nos podía enseñar en sus películas. Hay que decir que afortunadamente, el director nos prevenía que no se debían repetir y creo que por eso, la cosa no llegó a mayores.

La idea de madurar supone aprender y el error es normal, aunque casi siempre hay que contar que el fallo sale algo más caro que si se hace desde un principio bien. Hay que dar un margen y tener cierta paciencia, para delegar invirtiendo en el futuro de todos. Un hijo que no aprende, no ayuda y no se ayuda. Mi madre en ese sentido tiene un lema que es muy interesante, las cosas bien hechas, bien hechas están. El discurso o la explicación es evidente. Si algo está bien no hay que arreglarlo de nuevo o simplemente repetirlo, se supone que da más satisfacción aunque cueste más en un principio. El hábito dará luego la facilidad que hace que una persona consiga el éxito deseado. Es una buena psicóloga, creo.

Recuerdo como el entrar en la cocina siempre era complicado. El miedo al fuego, a que se derrame algo o simplemente que la torpeza requiera más limpieza todavía. Los niños lo saben y a veces el humor no se entiende demasiado, cuando hay prisa de por medio.

A veces se une el tipo de niños, y creo que la mayoría somos inquietos, nos apetece estar con nuestra madre y disfrutar en equipo de haber las cosas bien. Tantas horas con el trasero pegado al asiento de clase lo obliga.

Un buen chocolate con churros en un sábado lluvioso, en familia suele ser algo muy tierno y que todo hijo suele agradecer, salvo que ya uno tenga veinte años y entradas para el fútbol o la cita con la persona de sus sueños o las amistades.

He visto lo difícil que es ser madre, ya que por lo complejas que resultan algunas recetas por el tamaño de la letra, las diferentes versiones de los libros que te hablan de seis huevos y medio litro de leche, o dos huevos y cinco litros de leche, o entre que las fotografías son muy bonitas y los ingredientes o son muy exóticos o resultan caros para andar experimentando. Hay que tener paciencia o mucho sentido común. Observar ayuda un poco y ser paciente o constante.

La persona que educa debe tener mucha calma para estar con gente menuda, que a veces, es casi más grande la propia madre y que no paran de preguntar, abrir botes, meter el dedo en sitios no debidos o moverse simplemente a ritmo de la emisora más cañera coreando frases sin sentido.

Siempre he creído que es interesante entrar en la cocina pronto y aprender a ser mayor y válida por una misma, o por uno mismo. Cada casa es un mundo y supongo que todos tenemos en mente los postres de mamá o de la abuela, y las veces que hemos intentado ayudar con la excusa de poder rebañar los bordes, o limpiar los fondos de las cazuelas, una costumbre bastante insana, pero que en zonas de secano ayuda a coger kilos, y ahorrar algunos centímetros cúbicos de agua evitando también que se atasquen cañerías. Imagino el inicio de muchas obesidades.

Ya mayor he podido disfrutar de mi soltería y de las faenas domésticas. Entiendo que muchas mujeres casadas entre el trabajo y que la escoba resulta algo pequeña acaban rendidas, y con un dolor de riñones, que a todo varón debe asustar. Además de frustrar muchas noches de sábado o el día que toque supongo, quizá el chiste de la aspirina se explica por una razón de tallas, tallas de escoba.

Pensando que a ciertas edades la mayoría de las mujeres y los hombres somos tallados y pesados, llevo unas semanas pensando en la prevención de riesgos laborales (exagero un poco) y que la civilización va creciendo por lo general y menguando en algunos casos excepcionales. Tengo una estatura media pensando en la edad, aunque he sido bastante baja respecto de ciertas amistades femeninas. Tengo la misma estura desde los diez años. La cuestión es muy simple, la gente crece y la China y otros países nos dan la razón de la dieta.

Si me planteo que me cuesta coger la escoba sin agacharme, no dudo que los jóvenes prefieran salir cuando han dado el estirón, esperando que la hermana o la mamá hagan lo que se considera tradicionalmente femenino. Si se hace una oficina, puede pasar desapercibido si la secretaria está en otro lugar.

Algunos al independizarse pueden contratar a señoras o chicas, pero todo el mundo no puede. Nunca he hablado de estos temas con gente conocida pero supongo que modelos, deportistas y gente que es alta y pueden pasarlo mal con cosas como la fregona, la escoba o agacharse a meter la ropa en la lavadora si no es de carga superior. He oído que alguna vez que deben tener alguna compensación ya que la sociedad les castiga a comprar ropa especial y casi todo debe ser a medida, la excusa de que es mejor que se lo hagan otras personas. Los bajitos con el sport tenemos mucha suerte, como nos pasa con la escoba. Imagino una ironía, no se si de un día en que servía de mesa de pie a una amiga de metro ochenta o más.

Alguna me diría que soy algo bruja por usar el símil que se hace de la mujer airada, harta de que los demás la tachen de que no sabe cocinar y está intentando envenenarlos. Hay hijos para todo, y que el carnicero o la pescatera se hayan equivocado puede hacer que varios miembros de la familia decidan irse al Burguer o la Pizzería.

Volviendo a los problemas que podemos tener la gente que somos algo más altos que la media, doy otro ejemplo clásico de prevención de riesgo no considerado laboral para el ama de casa, la taza del inodoro, o el lavabo. Pienso que muchos matrimonios, y muchos hijos empiezan a tener problemas por cuestiones como dejar huellas en el espejo con la pasta de dientes, o el consabido reguero de gotitas o ya un charco en el casi nadar.

Se que muchas de las cosas se modifican con el paso del tiempo, pero hay mucha gente que antes de abrir la boca y hacer el comentario, salvo que sea casi un jugador baloncesto, prefiera pasar el trago en la soledad, aguantando con un mueble bonito, pero poco funcional. A veces un pequeño escalón o elevar un poco un mueble es suficiente. Quizá en un futuro se hagan tallas grandes porque así lo demande la clientela. Supongo que una chica que supere el metro setenta cocinar en algunas casas puede ser todo un reto.

Entre los riesgos laborales, está el uso de substancias tóxicas con olores de todo tipo, (con alto contenido en alcoholes y productos peligrosos para la piel, los ojos, y que no resultan adecuados para respirar libremente). La cocina ha mejorado mucho con la famosa campana extractora, pero aún sigue habiendo riesgos de salpicaduras, derrames...que en todo cocinero, o casi todo está legislado como riesgo laboral.

Limpiar ventanas, encerar suelos y poder caer son posibilidades que dan al traste con la salud del ama de casa o de la persona que no le queda más remedio que compatibilizar actividades. El contacto con agua en temperaturas diferentes...Animo al hombre más acérrimo a la ayuda a que un día coja seis o siete cebollas y casi en ayunas las haga tan finas como pueda. A ser mejor trasparentes, verá que se parece muchísimo a un cocodrilo y si además tiene de fondo para tapar esa angustia que da la soledad la radio o la televisión, donde se emiten los amores y desamores tórridos de algún galán con alguna o varias amistades, verá cómo la vida de una mujer se hace bastante dura. Es normal que salga su esposa a recibirlo con las pantuflas presa de los celos o de la angustia de ver como Lupita ha sido estafada por Carlos Alberto.

Algunas cosen y lo visual se acaba resintiendo en cierta forma. Gafas para leer, las de cerca y gafas para lejos porque la mayor parte del día se está divisando lo que hay en la sartén, la televisión o las migas que el benjamín de la casa ha dejado después de despreciar el bocata de Nocilla. Otras dedican cierto tiempo al repaso de las asignaturas de sus hijos o a su propia carrera. Recuerdo haber tenido compañeras que desarrollaban un trabajo, o eran amas de casa ya bastante jóvenes.

Supongo que muchas familias bien organizadas podrían disfrutar de una mamá más juvenil y alegre, además de oír menos quejas, sobre lo cara que está la compra o el poco tiempo que se ha tenido para preparar una comida especial para cada uno. Afortunadamente en casa no ha pasado, pero simplemente viendo la diferencia a la hora de pedir un refresco que hay entre amigas que salen siempre, puedo imaginar lo problemas tiene una madre con hijos caprichosos. Digo que no ha pasado, pero podía haber pasado.

También es interesante comentar que mucha mujer disfruta del calor de los fogones o de la placa vitrocerámica y que puede compensar. No hay que luchar por llegar a tiempo al trabajo, aparcar o con un jefe que impone unos objetivos en un plazo más o menos justo. A veces un ama de casa puede alternar con mucha gente, desde las mamás de compañeros del niño, antiguas colegas de curso, de asociaciones, o simplemente ir a un gimnasio si no se pone el vídeo de la gimnasta de moda y la imita. El grupo une.

Hay cantidad de personas que pueden entablar amistades, entre sus vecinas y cuidando de sus hijos. El hablar con profesores, intercambio de recetas o simplemente en la propia escalera con la mujer de la limpieza o el portero. O con sus madres y suegras, esas suegras tan dispuestas.

Muchos maridos viven agradecidos de ese trabajo y de su dedicación al rol tradicional, en incluso a la capacidad de granjearse amistades de la esposa. Qué marido no disfruta invitando a la familia del compañero buscando la promoción o para ver el partido de fútbol en la tele, mientras su esposa demuestra su maestría con las tortillas o el gazpacho frío.

No es cuestión de todo o nada, hay épocas en las que puede desarrollar una actividad y la crianza de los hijos es una meta de muchas mujeres y de muchos hombres. El hombre está concienciado hoy bastante más, porque sabe que su pareja puede faltar (ha encontrado un trabajo, está ayudando a los padres o se ido de vacaciones con las amigas, por poner ejemplos positivos) o en su pasado hadebido valerse por sí mismo antes. Muchos jóvenes se han independizado sin pareja, en pisos de alquiler o a veces ayudados. Otros han sabido volar del nido.

No todas las parejas se ven dentro de ese tipo de vida, porque puede ser muy aburrido para uno de los miembros estar encerrado entre cuatro paredes sin que nadie agradezca la labor, la ?famosa esclavita del hogar?, con hijos que discuten a todo y con un marido que ni la mira porque prefiere leer el periódico. El famoso vídeo de Los Queen, retrata esta realidad tan cruel con mucho humor, con la tan conocida I want to be free.

El soltero sabe que no le queda remedio que aprender sobre cocina y para qué sirve el lavavajillas en caso de que funcione. Salvo tener un poder adquisitivo y caer en casa de la tía Enriqueta o contratar una chica para la limpieza del piso, muchos de los hijos empiezan a valorar a su madre cuando salen de casa.

El compartir piso puede ser una solución a ciertas edades que los padres sabrán disfrutar, si el hijo es normal y tiene suerte. Los padres pueden reencontrarse y ver cómo su labor no se ha ido corriente abajo. Algunas personas les gusta tener a alguien que les indique que han de hacer, si ponerse el vestido o el pantalón azul o el verde, o simplemente que les escuche sobre su gran amor por Juani y sus atribuladas noches de pasión. O hasta si la clase ha quedado clara o simplemente es más de lo mismo y con el libro tenemos demasiado. Muchos colegas aprovechan ese período para buscar un trabajo que les haga ganar un dinero y pagarse unos estudios.

En un piso puede pasar de todo, pero se nota que los hijos quieren a sus progenitores por temas como la nevera, el teléfono o que ya se ha acabado el dinero y lo más duro, la lucha por los lugares más emblemáticos de la casa, como el sofá, la cama de matrimonio por poner un ejemplo diferente al de la televisión, ese mueble que cobra vida propia a veces. Hay luchas por quién los enseña antes, me refiero a los padres, o quién prefiere saber todos los capítulos de la vida del vecino porque en casa se hablan por señas y a diez metros de distancia, o se está aprendiendo a ser maduro y los padres no son como los de las revistas de alta sociedad. Hay padres que han sido muy abnegados, pero que el hijo lo descubre cuando ya están criando malvas.

Recuerdo un libro que es muy instructivo, supongo extraído de experiencias y bromas entre amigos, que demuestran que el soltero es un ser peligroso en potencia. No hay que ser paranoico, son ejemplos muy difíciles de emular. Me lo prestó irónicamente mi hermano, y puedo decir que hay casas que parecen sacadas de la saga ?Como tener la casa como un cerdo?. Un libro que refleja la dureza de la vida del soltero y que puede ser inspirador de cómo los instintos maternales, pensando que así la candidata que superara dicha prueba de valor y fiereza, sería la ideal para soportar una vida en común de contínua lucha , o una forma de provocar la tercera guerra mundial en casa. Es de la Editorial Papagayo.

También esto pasa en pisos de alquiler según me han relatado donde unos aprovechan el virtuosismo de Anastasio en los fogones, o de Magnolia con los trapos de la limpieza. La excusa de una mudanza es una realidad, que puede considerarse muy madura y real. Todos no somos hechos por el mismo molde.

Algunas veces la familia desea una oportunidad de que se la invite y hay que contar con el apoyo de la otra persona. Tanto la pareja como en cualquier situación en la que varias personas deban compartir un mismo techo en común, la visita familiar supone un acto que supone una preparación para dar una imagen que no responde a la realidad. (?No le cuentes que me liado con Arturo, que José es un buen partido y mi madre se va a llevar un soponcio, la pobrecilla es muy antigua y tiene las mantelerías ya compradas?, o ?tiramos las bolsas de patatas fritas que se supone llevan desde el año pasado en la nevera y es el primer lugar que suele mirar, mamá. Creo que esta vez trae tres quesos, chorizos, y un jamón). Son ejemplos inventados. Es normal encontrarse con historias, pero la familia suele salir contenta bien cuando la llamada es un acto social y se no parece que un inspección de sanidad en la que hay que llevar máscaras de desinfección y llevar todo tipo de desinfectantes.

Recuerdo amistades que se paseaban por mi estudio de soltera como si hubieran vivido allí, mirando entre libros, cuando en mi casa las normas son otras. Estas cuestiones suelen ser un handicap entre algunos padres o hijos.

Puedo asegurar que la presión familiar favorece que el hijo no esté a gusto y por lo menos tenga la necesidad de escapar, tampoco es normal que haya hijos que deseen hacer lo mismo que les han hecho en otras personas. Las hay así. Mis padres no han sido en ese sentido los típicos perros guardianes que andar entre los bolsillos, mirar la correspondencia o vigilar si entre mi lencería estaba la colección de preservativos de sabores o colores. No la hubieran encontrado, pero les agradezco la forma de ser.

Hace años tuve un incidente en el extranjero. La gente le gusta robar cosas de lo más variopinto, me movía entre compañeras. Ellas podrán hablar de bromas supongo. De hecho desaparecieron mis famosas pinzas de depilación (llevaba tres)y tuve que recurrir a una máquina de afeitar, uno se sacó de la manga el chiste de la monja alférez. Hay gente muy maja y no sólo para posar para fotos, es una anécdota más de la vida. Quizá por eso alguna persona me habrá oído que hay gente con más psicología en la calle, que algunas profesionales con las que he compartido algo. Supongo que nadie es perfecto y siempre hay algún trapo sucio que sacar.

Si lo pienso, la frase que me une a mi madre es que es mucho más psicóloga que algunas personas, porque me conoce desde joven y como madre ha tenido una experiencia que está por encima de algunos estudios y consejos que podemos oír. No hablemos de temas de competencia, que la zancadilla está en todas las profesiones. El lector inteligente sabe desde el principio a lo que aludo. A veces es el mejor lugar para ver si puede hacerse un equipo.

Supongo que si a uno no le toca un grupo colaborador o amistoso, hablar con los padres de los compañeros, puede ser una batalla perdida porque las cosas de casa se arreglan allí o porque el querubín en el que están puestas las esperanzas, es incapaz de haber intentado quitar de en medio a una persona, o haberle hecho alguna jugarreta. Es un santo varón o una santa mujer. Es bueno preverlo y tener en cuenta los teléfonos de padres, amistades y no dejarse llevar por la sonrisa que supone la complicidad para firmar un contrato. Algunos saben sacar jugo al cariño que una persona le tiene a su papá y a su mamá. Lo digo porque me lo han comentado varias personas y a veces, la lucha puede ser muy parecida a una batalla.

Mamá y papá son un buen recurso, pero no la tabla de salvación. Hay más gente en nuestra sociedad y es bueno aprovechar las oportunidades, que muchas veces vienen de manos de amigos y conocidos de los propios padres. Otras veces es mejor la discrección, valor que a veces se estima ya a la edad de la jubilación.

Recuerdo las charlas de una conocida colega sobre los padres. Ella odiaba, comentaba cosa que no eran creíbles, que su padre eran reencarnación de Belcebú y su madre estaba más cercana a las arpías que al género humano, ella salía peor parada. Egoísta, caprichosa, estaba casada por conveniencia,... No lo decía en estos términos, pero las anécdotas lo reflejaban. Yo le insistía que hablar de los padres así era hacerles daño y ser injusta hasta con una misma. Con el tiempo corroboré un victimismo para lograr una posición, la joven era muy poco sincera y se valía de triquiñuelas logrando que la gente la tuviera lástima y ganar dinero pronto con el menor esfuerzo. Ella con ese sistema presumía que los profesores comían de la mano, hay mucho crédulo y muchos novios descubren que la damisela en apuros es más la reencarnación de la niña del exorcista.

Supongo que si los padres llegar a oír las historias lastimeras de la joven hubieran pensado que se refería a algunos de los casos que nos tocaban en clase. La comparación entre hermanos, lo difícil que era tener un novio, o un dinero y lo fácil que lo teníamos los demás. El egoísmo acampaba y tomaba posiciones en la casa familiar, curiosamente decía disfrutar de unos estudios que sólo se admiten en lo más granado de la sociedad, y sus padres eran gente pobre. Aquí plantear quién es el egoísta, ...no he contabilizado las horas de despellejo paterno pero superarán algunas de mis prácticas.

En resumen, para evitar que un hijo eche pestes de sus papás es bueno aleccionarle sobre lo justo y lo injusto, además de ayudarle a madurar, haciendo que pueda ser protagonista de su vida. Si una persona ha recibido educación hasta casi los treinta años, además afirma que se han gastado mucho dinero en ella el agradecimiento es lo mínimo, como darse cuenta que una ya vive en otro lugar y con que se supone con gente madura cerca. Recuerdo que intenté comentando buscando una equivalencia hablando de la labor de los míos en la propia educación y que así se diera cuenta de que la madurez y que gracias a ellos estaba hasta disfrutando de una beca. Supongo más bien una pose que duró algunas semanas o meses.

Los padres ayudan muchas veces quitándose cosas que son necesarias, hasta negándose tratamientos que son básicos de salud, vacaciones o hasta caprichos que pueden ser del tipo como comprarse un vestido nuevo o ese abrigo de piel que a ciertas edades puede ser la tabla de salvación cuando llegan las nieves o el frío. Una mujer muchas veces como poco, trabaja mucho y le gusta un estilo diferente de comida para estar bien.

La vida del ama de casa que está condicionada con el número de hijos, los metros cuadrados de la casa, la economía y la posibilidad de compatibilizar actividades, puede ser muy agradable como bastante sacrificada.

Recordemos que el alto número de horas expuestas a productos detergentes que afortunadamente van evolucionando, la elaboración de comidas y el constante contacto con alimentos crudos, congelados,...(a veces limpiar la pesca, cortar el pollo, pueden resultar complicado y frustrante), sacar al perro que la niña recibió como regalo,... El planchar las camisas llenas de puntillas y botoncitos, o lamparones de mostaza y keptsup son labores a los que toda ama de casa que no tenga apoyos debe enfrentarse.

Si el marido o los hijos reclaman que además debe parecerse a una de las modelos de la revista de moda más actual, vemos a la mujer con regalos tipo perfume embriagador, lencería cuatro tallas menos, perfumes empalagosos, (hay olores deliciosos, pero el desconociendo de los jóvenes a veces hace que una madre se pase todo el día de mal humor y con dolores de cabeza) o zapatos insufribles, que ya no pueden llevar por el esfuerzo diario. La madre recibe críticas, como yo misma le he hecho alguna vez a la mía, de que se compre ropa más juvenil. A veces es bueno lucir una imagen por ella misma y hasta por los demás, y no vestir con los clásicos marrones y negros que adelgazan, pero dan una imagen de viuda impenitente. No siempre es más caro y hay alegría en la ropa se refleja en estado de salud.

En resumen, las madres trabajan muchas veces en algo que han de aprender por sí mismas y los hombres tienen la ventaja de que trabajan en temas que han aprendido en clase o mediante cursos. Muchas mujeres modernas se han dado cuenta de que estar en casa es estar en una sensación de frustración constante. Se pide ser una señora de la limpieza, una cocinera de nivel, hacer gestiones, acompañar a los hijos, comprar ropa a los hijos que a veces tienen un horario muy largo por la cantidad de horas extraescolares que pueden llegar a tener, conocer a los profesores más motivados por la educación de los hijos, eso y más. Afortunadamente muchos hombres, además de trabajar en su especialización o no, han decidido echar una mano y no dedicarse al famoso coche o los amigos el resto del día, porque desean que el proyecto continué toda la vida.

Hay que homenajear cada día a la mano que te alimenta y que te viste, la madre es un importante valor en la vida del individuo. También es bueno aprovechar las fiestas esos días de calendario porque se reconoce que la persona es algo valioso en la sociedad y no es un mero capricho de comercios o forma de dar salida a un stock rápidamente y compensar el bache de las rebajas.

Desde los clásicos regalos como joyas como le gustaba a la madre de una compañera, las colonias y perfumes preferidos, unos bombones, un buen libro, un dibujo con la firma del artista de la casa, o hasta el vale que corresponde a limpiar las plantas todos los fines de semana, harán que la madre se sienta que su esfuerzo no es baldío.

No sé que regalarte. Un beso muy fuerte y que sigas siendo tan tú misma como siempre.

Mª Vega Funes Martínez
mfunes@psicologoalicante.com

Autor:    Mª Vega Funes Martínez | Area:    Madres y Padres
Título:    Madres, un homenaje | Fecha de publicación:    23/04/2007 18:21:43
Etiquetas:    Un homenaje a las madres

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