San Cristóbal a 02 de Febrero del 2001
La dicha de vivir no se puede comparar con nada. Vivir significa encontrarnos felices con lo que somos y tenemos y buscar por medio de las cosas buenas que nos fueron dadas, el bienestar de quienes amamos. Vivir no se puede comparar con nada por que la vida es lo único verdaderamente valioso que todos tenemos. Por lo tanto, dado esto, es necesario que a través de los medios que Dios nos ha entregado sea difundida esta noticia: todos con el hecho de estar aquí ya hemos triunfado.
Antes de presentarnos delante de toda la humanidad libramos una lucha ardua y fatigante, que solo a unos cuantos se nos dio el privilegio de vencer: Nuestra concepción. Hemos sido de entre tantos, aquellos seres que se han dispuesto para favorecer a la humanidad; ¡basta entonces de tener tantos miedos!, ¡basta entonces de dejarnos vencer por angustias pasajeras!, si hemos librado esa batalla ante tantos que buscaron estar donde nosotros estamos, dime: ¿qué es lo que te impide llegar más lejos?.
Quiero que sepas una cosa: Nosotros somos la diferencia entre lo que pensamos y lo que somos. Si Dios esta a nuestro favor desde el principio nada impedirá que realicemos todo aquello que nos ha encomendado. Somos la diferencia, entre lo que pensamos y lo que somos por que para hacer las cosas solo hace falta un paso: la voluntad. Ninguno de los seres humanos es mas que otro; todos tenemos un mismo origen y un mismo destino, la misma capacidad de alcanzar la felicidad por medio de la confianza en Dios, el trabajo, y en suma de nuestro buen proceder. Ahora es la humanidad la que necesita ayuda para descubrirse a sí misma, para descubrir que la vida es digna de ser vivida, por que para eso nos fue entregada: para aprender, para crecer, para apoyar a nuestros semejantes.
Todas las cosas que queremos cambien habrán de cambiar en tanto queremos, pero algo que es importante es tener confianza en nosotros mismos.
Así pues en verdad te digo: no importa cuantas veces se hayan dicho las mismas cosas: si tu las entiendes mejor, levanta la voz, ¡exprésate! No te inmunices ante la expresión de tus ideas, de todos tus sentimientos; puede que exista alguien que te entienda mejor a ti que a los demás, puede que exista alguien que necesite con verdadera urgencia escucharte. Además, quiero que sepas: las cosas, en la forma en que las expreses, siempre van a ser diferentes, nada de los triunfos que han logrado los demás, podrá ser igual a lo que tu realices, todo tendrá, desde el momento en que es concebido en tu memoria, tu propio estilo, tu propia esencia.
Te aseguro que hemos sido capacitados para realizarlo todo, y eso es por que de toda la creación que encontramos a nuestro alrededor, nosotros somos lo mas bello y lo mas grande, quien ha hecho todas las cosas, nos ha hecho dueños de ellas, pero a veces nosotros lo entendemos mal: es verdad que somos dueños de todo, pero no de todos, estamos aquí no para crecer y realizar nuestros sueños por encima de los demás, sino con los demás.
Todo esto que aquí te anuncio, lo entenderíamos mejor si nos respetáramos a nosotros mismos; el respeto a nosotros mismos es primordial si queremos ser grandes delante de Dios y delante de los hombres: al entender quienes somos y a que venimos, te aseguro que por mas enojados que estemos con nuestras circunstancias, o con alguna persona, jamás nos pasará por la cabeza la idea de hacer daño. Somos semejantes, vivimos en el mismo sitio y aunque seamos de diferentes nacionalidades y pueblos nuestro deber si somos seres honrados, será encontrarnos en la medida de nuestras posibilidades al servicio de los demás. Nuestro progreso, debe ser como cuando se edifica una casa: colocar como se debe los cimientos y sobre ellos construirla, los cimientos, siempre los pondrá Dios y los ladrillos nosotros somos quienes los conforman.
Lo que ha impedido, la realización de las personas, es que algunas de ellas, han construido su casa sobre la arena, se han afianzado fuertemente a la rama de la desconfianza, de la envidia, del orgullo y del rencor. A cada uno nos ha sido entregado un jardín que tenemos que cuidar, todas las plantas que dentro de el se encuentran crecen lentamente, cierto, pero cuando ya las vemos crecidas nos provocan gran felicidad. Esa es la grandeza de nuestro ser: el hecho de ser creadores y no destructores, de las cosas.
Por lo tanto, dados todos estos motivos, ninguno de nosotros puede decir que nuestra existencia esta vacía. Nuestro creador ha pensado en todo: antes de enviarnos, obsequió a cada uno un cofrecito que contiene virtudes, defectos, capacidades, habilidades y talentos, todo ello para nuestro bien: por medio de los defectos no nos olvidamos que Dios existe y que lo necesitamos, por medio de las virtudes, capacidades, habilidades y talentos nos hace autores de los mayores logros para su gloria.
Como podrás darte cuenta nada nos hace falta, todo lo tenemos, lo único que necesitamos es darnos cuenta de que las cosas que buscamos en el exterior están en nuestro interior y Dios las puso ahí por que sabe que es el sitio donde menos vamos a buscarlas. A ti te esta dando la oportunidad, con el hecho de vivir, de que no pasen desapercibidas, la decisión es tuya, por encontrar ayuda no te preocupes, aquí estamos nosotros, quienes te queremos, solamente tienes que hablar.
---
Juan Ricardo
fcograco@aol.com