Como todo lo misterioso, lo inexplicable capta nuestra atención, es absurdo ignorar la existencia de un libro como éste. Teresa Gómez Trueba, con una prosa ágil y contundente, hace una suerte de inventario de todas aquellas obras de la Historia de la Literatura que han llegado a sus manos y se centran en el tema onírico.
Se nos presenta un sucinto comentario de cada una de ellas, donde analiza los temas, las estructuras, las conexiones que existen entre ellas? para tener pruebas convincentes que le concedan el privilegio de hablar del género de los sueños. Y no es una barbaridad poner esta etiqueta ya que, aunque existan múltiples confluencias con otros géneros ( entiéndase las utopías, los viajes imaginarios, etc.), se nos enumeran características que deslindan esta tradición: creando una línea independiente. La autora nos desnuda las fuentes literarias (clásicas, medievales y renacentistas) de las que ha bebido Quevedo y autores que, de alguna manera, han seguido la misma línea. Y no es que Quevedo aparezca como estandarte de dicha tradición, sino que, una vez más, es una figura fundamental.
En este caso, es esencial para la consolidación de las bases del género onírico dentro de nuestra literatura. Aunque respeta las fuentes, Quevedo introduce innovaciones que, posteriormente, serán imitadas: por ejemplo, la sátira siempre enmarcada en sus Sueños - en general, omnipresente en toda su obra -.
No satisfecha con una descripción exhaustiva, Gómez Trueba se permite el lujo de profundizar en la variedad temática, en la estructura, en la evolución del género, en las funciones del sueño y en el proceso de parodia y desmitificación que sufre durante los siglos XVII y XVIII. En definitiva, hace un análisis minucioso en todos los apartados que acaba por corroborar la idea que nos permite hablar del sueño como género literario. Así, se puede decir que estamos frente a un auténtico manual que pretende interpretar una recóndita parcela de la Literatura.
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Fernando González Lupiáñez
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