¡Apriétale la panza! ¡Pero no sé cómo, güey! ¡Arriba del ombligo! ¿Dónde tiene el ombligo? Pues búscaselo. Ya se está poniendo azul. Claro pendejo, ¿no ves que se está ahogando? No, pus es que se chingó un bocadote, yo lo vi. Ya deja de hablar y apriétale la panza. ¿Con el brazo o con la mano? Ah, pero si serás pendejo, apriétasela como puedas. No me pendejeés, soy mesero, no doctor. A ver, mejor le aprieto la panza yo, tu eres muy pendejo. ¡Jop! ¡Jop!, a la madre, pesa un chingo. No, pus ya pa' que se la aprieto, ya ni respira. Sí, es cierto, se me hace que ya se murió. Pus claro pendejo.
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Carlos Sánchez-Anaya
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