INTRODUCCIÓN
La finalidad de este informe es presentar de manera resumida una primera aproximación respecto a las tendencias económicas y socio-políticas de América Latina y el Caribe luego del masivo ataque terrorista realizado contra Estados Unidos el 11 de septiembre pasado. Aún cuando se abordan condiciones mundiales y relacionadas con Estados Unidos, el énfasis se pone en América Latina y el Caribe (ALC).
I. ESCENARIOS GENERALES
Las acciones inmediatas, incluyendo aquellas anunciadas por Washington, se ubican en la perspectiva del fortalecimiento armamentista para responder con la fuerza. El desarrollo de represalias parece inminente y se anuncia prolongado. Un eje político que se impondrá es el de las alineaciones contra el terrorismo. Esto influirá poderosamente en la escena económica y la toma de decisiones de los gobiernos.
Dentro de esas determinantes generales, existen al menos tres grandes escenarios:
(i) La división bipolar asimétrica: se producirá si los enemigos mantienen en forma permanente niveles significativamente diferenciados de armamento, mecanismos de aprovisionamiento logístico, avituallamiento, tropas y métodos de ataque.
(ii) La búsqueda y agresión a las "sombras": existirá si las facciones terroristas, identificadas como enemigos políticos estructurales (1), continúan la escalada bélica por métodos altamente no convencionales. En este escenario no existe, además, un estado-nación plenamente identificado como enemigo y la respuesta a la represalia puede esperarse en los frentes más variados.
(iii) El empantanamiento bélico: esta situación puede producirse si se desarrolla un contexto de equilibrio dinámico, dentro de un probable énfasis geoestratégico, que refuerce los mecanismos de economía de guerra y la función de los estados en las modalidades del "keynesianismo militar".(2)
II. REPERCUSIONES GENERALES
El comportamiento de la economía estadounidense tiende a presentar un declive general en el aumento de su producción anual. La tendencia se acentúa en relación con la caída en los índices de confianza del consumidor. Este índice, con base de 100 puntos para 1966, se ubicaba en 84 puntos a inicios de septiembre, luego de haber estado, el pasado diciembre, en 105 puntos. El consumo interno en Estados Unidos tiene un peso de cerca de 2/3 partes del crecimiento de su producción.(3)
La caída inicial, luego del masivo ataque terrorista del 11 de septiembre, en los índices principales de la bolsa llegó a un promedio de 9 por ciento en la primera semana. De nuevo los indicadores de las industrias más generales y tradicionales (Dow Jones) muestran una menor volatilidad que las industrias de alta tecnología (NASDAQ). Aún así, el Dow Jones cayó en 846 puntos en los primeros 3 días luego del ataque.
El NASDAQ se ha derrumbado nuevamente. El 20 de marzo de 2000 llegó a su índice máximo en 5,000 puntos. Luego ocurrió un período de desplome en abril de 2000. Se consideraba que el nuevo piso financiero se ubicaba en un rango entre 1,900 y 2,100 puntos. El jueves 20 de septiembre el índice rondaba la marca de los 1,490 puntos.(4)
La producción industrial estadounidense continúa declinando. En agosto pasado, llegó a crecer menos del 4 por ciento. El ritmo de crecimiento anual se situaba en 6 por ciento a fines del verano del 2000. A esto se agrega que las ventas al por mayor están creciendo un 3.7 por ciento anual, luego de haber crecido 11 por ciento el verano pasado, lo que confirma la desconfianza de los consumidores y la contracción relativa de la demanda doméstica.
Mucho del gasto federal estadounidense se prevé como destinado al gasto militar. En general, esto reforzaría el casi 14 por ciento del presupuesto del gobierno central estadounidense que se destina a este fin. Se trata de una cantidad comparable con la destinada a cubrir los compromisos de la deuda de Estados Unidos.
En un esfuerzo por estimular la economía, el gobierno ha seguido una política expansiva en lo fiscal y monetario. En lo fiscal se estableció con carácter retroactivo, la disminución del pago de impuestos para el presente año fiscal. En lo monetario, la Reserva Federal ha aumentado la masa monetaria en el sistema económico y ha reducido la tasa de interés. El último nivel decretado luego del ataque terrorista ha sido de 3 por ciento. En enero pasado la tasa de interés fijada por el mismo organismo se ubicaba en 6.5 por ciento.
La desaceleración de la economía estadounidense ha pasado de una perspectiva de aumento de 2.8 por ciento a un nivel de incremento de 1.4 por ciento para el año 2001. Este decaimiento está acompañado de declives en las expectativas del comportamiento de producción anual de otras economías desarrolladas. Europa se espera que crezca un 1.9 por ciento y no el 3 por ciento pronosticado con anterioridad. En el caso japonés se han evaporado las esperanzas de un aumento del producto interno bruto de 2 por ciento. En la actualidad la tendencia es que la economía nipona cierre con una leve contracción económica: - 0.3 por ciento. Con ello, Japón no logra salir completamente de los problemas económicos que afectan a ese país desde hace casi una década.
Estas condiciones de las economías más desarrolladas acentúan la perspectiva de descensos en los precios de las principales exportaciones latinoamericanas y caribeñas. Muchas de las líneas de exportación han tendido a la declinación de sus precios en el mercado externo. Un caso importante ha sido el del café. La cotización de la libra de arábicas, por ejemplo, se encontraba en 43 centavos en agosto pasado, cuando en los mercados había llegado a ubicarse en 1.50 US$ por libra.
III. TENDENCIAS RESPECTO A AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE-ALC
1. Crecimiento Económico
De conformidad con datos últimos, el crecimiento de América Latina girará en torno al 1 por ciento y no al 3 por ciento previsto. El mayor peso en la disminución de expectativas pueden encontrarse en los efectos de desaceleración económica que está sufriendo México –directamente influida por las condiciones estadounidenses-, los persistentes problemas macroeconómicos de Argentina y la vulnerabilidad de Brasil. En este último país el real ha perdido un 27 por ciento, a 20 de septiembre del 2001, respecto del valor que tenía a principios de enero pasado. Otras naciones que estarían afectadas por la desaceleración serían especialmente Perú, Bolivia, Uruguay, Nicaragua y Guatemala.(5)
Además de lo ya indicado respecto al mercado de las exportaciones de la región, se espera que el precio del petróleo fluctúe inicialmente en una banda que va de 28 a 32 dólares por barril. Al comienzo la tendencia sería alcista, pero debe tenerse presente que Estados Unidos requiere de petróleo relativamente abundante, especialmente luego del otoño y ya en la entrada del próximo invierno. Políticamente no sería favorable para las autoridades estadounidenses que se tuvieran nuevos repuntes en los precios de los combustibles, cuando aún afectan las repercusiones de la situación alcista del pasado verano.
Un alza en los precios del crudo beneficiará a pocas economías de ALC, especialmente las de Venezuela, México y Ecuador. Sin embargo, de producirse, se crearán mayores presiones en las balanzas de pagos de los países consumidores, la mayor parte de las naciones de la región, al aumentar los costos de las facturas petroleras.
Con un crecimiento de tan sólo un 1 por ciento, no será posible disminuir la tendencia al aumento de la pobreza y marginalidad en la región. La demanda de los mercados domésticos tenderá a contraerse. Esto, unido a climas de inestabilidad por problemas de seguridad y confianza, puede favorecer la fuga de capitales y con ello presiones en los tipos de cambio y en las reservas de los países. Luego de un crecimiento económico de 3.8 por ciento en el año 2000, las condiciones de aumento del producto regional bruto retornan virtualmente a las del año 1999. En este último, el crecimiento fue de 0.2 por ciento.
2. Empleo
Una primera estimación indica que el rango de promedios no ponderados con los que cerrará el desempleo abierto regional, se ubicará entre 13 y 16 por ciento. El problema, no obstante, continúa siendo el subempleo. Se prevé un fortalecimiento de los mercados informales o de economías marginales. En muchos centros urbanos esta es una forma de subsistir de importantes conglomerados poblacionales, en particular en las grandes urbes de Brasil, Colombia, México, Perú y Venezuela.
3. Inflación
Se espera que la inflación regional se ubique en 6.2 por ciento. La tendencia aparece como bastante controlada. Sin embargo, la misma puede ser afectada al acentuarse las presiones sobre la balanza de pagos y la tentación de poder devaluar o depreciar monedas.(6)
4. Balanzas Comerciales y de Pagos
Una mejora en los precios petroleros significará, como se dijo, más ingresos para países petroleros, en particular Venezuela, México y Ecuador. Para los demás países la situación tenderá a ser negativa. Varias naciones se verán limitadas en la utilización, con mayor amplitud, de los mecanismos monetarios, toda vez que, para estabilizar sus economías han optado por establecer alguna forma de atadura de sus monedas al dólar (casos de Panamá, Argentina, Ecuador, El Salvador y Guatemala).
La condición de la balanza de pagos puede verse también restringida, como producto de la ausencia de mayores flujos de inversión. Es posible que, coyunturalmente, los inversionistas prefieran mayor liquidez, para buscar luego techos seguros para los fondos. Esto estaría relacionado con el relativo debilitamiento inicial del dólar y la apreciación del euro, fenómenos que se han producido luego de los ataques.
5. Flujos de Inversiones y Ayudas para el Desarrollo
Se espera que las inversiones sean relativamente restringidas y que afecten más a las naciones que se hallan más integradas dentro de los flujos financieros internacionales. Esa vulnerabilidad quedó demostrada ya en la región con el caso de los efectos de la crisis del sudeste asiático del verano de 1997. Brasil y Argentina parecen ser los casos más expuestos a esa vulnerabilidad. Las ayudas para el desarrollo podrían disminuir dentro de la nueva tónica de alineación y reforzamiento militar. De hecho, la ayuda para el desarrollo anual de unos 50,000 millones de dólares para todo el mundo ha venido sufriendo ya importantes recortes.
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Katty Salerno
ksalerno@sela.org
Secretaría Permanente
Sistema Económico Latinoamericano
Oficina de Prensa y Difusión
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(1) Contexto de la teoría de escenarios de Akoff.
(2) Existen al menos dos oportunidades anteriores en donde el impacto de este tipo de manejo económico ha repercutido favorablemente en Estados Unidos: (i) esta nación tuvo una recuperación completa luego de la Gran Depresión de fines de los años veinte, con los efectos multiplicadores en la producción y el consumo derivados de la participación en la Segunda Guerra Mundial;(ii) durante los años ochenta, uno de los factores de sustento para la aplicación económica del "crecimiento por el lado de la oferta" vino de la consolidación del Estado en gastos militares.
(3) Estados Unidos tiene una población de 280 millones de personas de conformidad con resultados del Censo de Población Estadounidense del 2000. Esa cantidad equivale al 4 por ciento de la población mundial. El país produce cerca de 10 millones de millones de dólares corrientes, lo que equivale al 24 por ciento del total de la producción del mundo. Estados Unidos es el "mercado natural" de la región del Gran Caribe (México-Centro América y Caribe).
(4) El índice NASDAQ representativo de las industrias de alta tecnología, brinda un indicador respecto al comportamiento de los sectores económicos con mayor valor agregado. De noviembre de 1999 a marzo de 2000, el indicador tuvo un incremento casi de 100 por ciento. Muchas familias norteamericanas, un 42 por ciento, alentadas por el buen comportamiento de la bolsa tienen fondos en bonos, acciones y fondos mancomunados. Una de las propuestas del Presidente George W. Bush, desde la campaña presidencial, ha estado influida por este fenómeno. Se ha propuesto que dentro de los esquemas de privatización parcial de los fondos de la seguridad social, se permita que los beneficiarios puedan colocar montos financieros en la bolsa.
(5) Los cuatro tipos de café –otros suaves, suaves colombianos, robustas brasileños y robustas africanos- en términos de promedio de precios internacionales se pueden dividir en dos grandes grupos: (i) arábicas, las dos primeras categorías antes mencionadas, han tenido por lo general unos 20 centavos de dólar de precio por libra, más alto que los robustas;(ii) los robustas ya sea brasileños o africanos tienden a tener menor cotización en precios internacionales. Uno de los factores últimos y decisivos en la caída de los precios internacionales ha sido no sólo la gran "masa flotante" del grano en los principales países consumidores, sino además, el ingreso de la masiva producción cafetera de Viet-Nam.
(6) Una devaluación o depreciación de moneda puede estimular la competitividad de las exportaciones, pero encarece las importaciones. Aunque la tendencia es a la mejora en la balanza comercial, esto puede repercutir en la "importación" de inflación, toda vez que muchos de los bienes comprados en el exterior están constituidos por equipos e insumos productivos. De esto puede derivarse todo un efecto multiplicador o en cascada que afectaría los precios en los mercados domésticos.