A veces ocurre que, por falta de información, las empresas implementan programas inadecuados. Aunque hay que saber diferenciar una propuesta seria de otra que no la es, el problema no siempre radica en la misma, sino que lo que es conveniente para una situación puede no serlo para otra.
Para ayudar en este tipo de decisiones, analizaremos a continuación dos variables que, más allá del contenido, atraviesan a todas las propuestas de capacitación y no siempre están explicitadas. Estas son:
1. Tipo de discurso
2. Modalidad de diseño
1. Con relación al tipo de discurso, distinguiremos dos tendencias:
Discurso asertivo
Discurso reflexivo
El discurso asertivo es el que se presenta a través de afirmaciones contundentes que intentan dar cuenta del saber de quien lo enuncia. Es el discurso del experto, producto de su experiencia o estudios. Resulta atractivo para quien lo escucha ya que transmite seguridad y garantía de saber. Suele ofrecer soluciones efectivas a modo de recetas a los problemas de cualquier organización.
El discurso reflexivo es el que se presenta a través de interrogantes que buscan construir un saber en torno a cada problema en particular. Es el discurso del analista organizacional, basado en su capacidad de observación y escucha así como en la posibilidad de construir (más que transmitir) conocimiento. Requiere mayor disposición para trabajar con la incertidumbre y los detalles del problema. Suele ofrecerse como la búsqueda de soluciones adecuadas a lo particular de cada situación.
Es deseable diferenciar los tipos de discurso que se ofrecen y conocer sus implicancias y limitaciones. Diferentes organizaciones podrán preferir uno a otro según su cultura, situación u objetivos. El discurso asertivo atrae, enseña, tranquiliza, ejerce poder. El discurso reflexivo profundiza, construye, innova, busca solucionar problemas.
2. En cuanto a las modalidades de diseño de las capacitaciones, encontramos:
Enlatados
Diseño a medida
En ocasiones se contratan programas prediseñados que las consultoras aplican en todas las empresas por igual y que se conocen con el nombre de "enlatados". El enlatado se presenta como un paquete cerrado, con un discurso asertivo y atractivo. Esto ahorra esfuerzo económico, físico y mental a la organización. Si el objetivo de la empresa es economizar, generar impacto o escuchar nuevas ideas, la elección podría ser la correcta. Si se quiere modificar actitudes o desarrollar habilidades, se está optando por el modelo equivocado, ya que el enlatado no se interioriza en lo que le pasa a los miembros de la organización y, por ende, no puede trabajar para mejorar esas variables. Si se es consciente de las limitaciones que presenta respecto a los resultados, puede considerarse una opción para ciertas ocasiones.
El diseño a medida se ajusta a las necesidades y dinámica de cada organización. Para ello, se realiza un diagnóstico y se diseña un programa original que responda a esas particularidades específicas. La efectividad del diseño a medida depende de la creatividad del diseñador y de la pertinencia para con el problema a trabajar. A medida se puede realizar un programa altamente motivador tanto como profundamente formador, se pueden elegir diferentes temáticas y modalidades que van desde la exposición conceptual indoor hasta juegos dinámicos outdoor.
Lo que nunca hay que perder de vista en el momento de elegir un programa de capacitación es que este se realiza en función de las necesidades específicas de cada organización para ayudarla a alcanzar objetivos deseables. Es responsabilidad tanto de la empresa como del consultor delimitar estas variables, así como visualizar resultados observables. La capacitación tiene sentido siempre y cuando agregue valor, haciendo que los participantes desarrollen capacidades y la empresa sea, por ende, más rentable.
Néstor Gutman dirige la consultora que lleva su nombre, dedicada a la capacitación de Mandos Medios y Personal de Contacto en Habilidades Comerciales y Conducción de Equipos. http://www.nestorgutman.com.ar