Últimamente, parece que el papel de la tecnología en la gestión del conocimiento esta en horas bajas. Junto con la toma de conciencia sobre la importancia del conocimiento en la actividad de las organizaciones, el desarrollo tecnológico fue un elemento clave en el surgimiento de la preocupación por la gestión del conocimiento. La sensación hace unos pocos años era que las nuevas tecnologías permitirían construir sistemas capaces de capturar, almacenar y difundir el conocimiento de manera casi automática. Así, las empresas podrían controlar su acerbo de conocimiento y gestionarlo de manera óptima.
Aunque el desarrollo de la tecnología web y de las bases de datos ha permitido avances significativos en ese sentido, la naturaleza del problema se ha demostrado más compleja de lo previsto y las herramientas tecnológicas actuales han resultado insuficientes. Se ha visto la imperiosa necesidad de contar con factores alejados de lo tecnológico como la interacción social, la cultura organizativa o el conocimiento tácito de los individuos. Eso ha llevado al desarrollo de ideas y conceptos muy interesantes, algunos de los cuales ya hemos comentado en Know-Org: comunidades de práctica, el contexto social de la información, el capital social, entre otros.
Sin embargo, esta situación ha hecho que en ciertos sectores se extienda una postura tan escéptica con las tecnologías que se ha pasado al otro extremo: una gestión del conocimiento sin tecnología. Así, a veces, la gestión del conocimiento ha pasado a ser solamente un tema de diseño organizativo o de gestión de recursos humanos, dejando las herramientas tecnológicas completamente a un lado. Indudablemente, eso hacía más fácil para algunos subirse al "furgon de cola" e intentar rentabilizar viejos esquemas rebautizándolos con el termino de moda: gestión del conocimiento.
Lo que a primera vista parece sorprendente es que incluso compañías indudablemente tecnológicas como IBM dejen la tecnología en un segundo plano. Por ejemplo, observando los proyectos de investigación actuales del Institute for Knowledge Management (Institute for Knowledge Management) vemos que frente a varias líneas de investigación con nombres como "comunidades de practica", "estrategia del conocimiento", "intermediación y roles del conocimiento", "capital social", "alianzas estratégicas y gestión del conocimiento" e "historias para comunicar conocimiento tácito" solo hay una línea denominada "tecnologías del conocimiento".
Pero si profundizamos en una de esas líneas, por ejemplo la de la utilización de historias para comunicar conocimiento tácito (concepto que ya comentamos brevemente en Know-Org (Know-Org)vemos que el objetivo es "facilitar la captura, creación, organización, indización, búsqueda y utilización de historias" (IBM) Evidentemente, IBM considera la tecnología una herramienta potentísima para conseguir ese objetivo.
A mi modo de ver, esa es la postura más inteligente. Las carencias de las tecnologías nos han ayudado a detectar los problemas más importantes en la gestión del conocimiento. El desarrollo de nuevas tecnologías puede ayudarnos a solucionarlos. La tecnología es tan solo una herramienta, pero, como tal, puede sernos muy útil siempre que recordemos que el factor principal son las personas.
---
Alfredo Armando Aguirre
choloar@rocketmail.com
http://members.tripod.com/~choloar/choloar.html