Recientemente en la gran ciudad, fui a una tienda de discos y me impresionaron los precios. Los discos fluctuaban entre 150 y 350 pesos por cada disco compacto.
Al salir de la tienda vi en un puesto callejero, que se vendían los mismos discos en copias piratas a 50 pesos.
Especialmente Telvisa nos satura diariamente con la consigna de que reacechemos la piratería. Todos sabemos que esta tenebrosa empresa tiene acaparado el mercado musical a través de varias filiales.
Es ilegal que un desempleado o un "emprendedor callejero" copie los discos compactos con un quemador y los venda a 50 pesos. Pero resulta inmoral que las empresas tengan ganancias exageradas. En efecto, las empresas disqueras le pagan una bicoca de regalía a sus artistas por cada copia que venden carísima. ¿Quién se lleva la tajada del león? Sí un "emprendedor callejero" compra un disco compacto virgen y lo "quema" en una computadora, reproduce la portada, lo vende a 50 pesos y todavía tiene una ganancia...no cree usted que las empresas disqueras se atascan? ¿Quiénes son los modernos piratas de la globalización?
Sí uno encontrara los discos originales en setenta y cinco o cien pesos, seguramente los preferiría en vez de los piratas. Pero es la misma voracidad de las empresas disqueras, las empujan al ciudadano a comprar piratería. Pues aunque a usted le sobre el dinero, da coraje perderlo de esa manera o que unos coprófagos cínicamente se lo quiten de esa forma.
Y lo mismo se puede aplicar a muchos productos, especialmente los producidos por la tecnología de punta, sean electrónica, fármacos, cómputo, repuestos y accesorios. Un juego electrónico puede costar entre mil quinientos y dos mil quinientos pesos. El mismo que en la falluca se compra por menos de la mitad.
¿Quién puede regular la voracidad de los empresarios y los comerciantes?. Ahora, quien impone la ley en la sociedad es el Mercado, y el Estado sólo cumple tareas de policía. La piratería es una forma que tienen los de abajo, los del México profundo, los del sótano, de acercarse... aunque sea un poquito a la modernidad, el consumismo y la globalización. Aunque los ricos y poderosos se molesten y nos amenacen con "su diga no a la piratería".
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Guillermo Marín
gmomarin@prodigy.net.mx