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Universidad, Sociedad y extensión universitaria: apuntes para un análisis.





Resumen: El artículo aporta una visión de los nexos indisolubles entre la universidad y la sociedad y reflexiona sobre los nuevos paradigmas en que se asienta esta importante función y proceso universitario.


Introducción

La problemática extensionista ha pasado a ser uno de los temas que suscita mayor interés en el debate de la vida universitaria.
Sin embargo no se puede plantear que siempre exista consenso, ni que se trabaje en función de derrumbar los paradigmas que la rodean y estigmatizan su accionar.
Nuestro artículo pretende exponer los criterios que los autores sostienen sobre el particular y apunta hacia la necesidad de socializar los referentes teóricos y las prácticas más revolucionarias en función de este empeño.

Universidad y cultura: encuentros y desencuentros.

Colocar a la cultura en el centro de la actividad universitaria al decir del ecuatoriano Estrella Vintimilla (1994) " constituye el primer gran desafío, que implica un cambio esencial y radical … en la concepción de lo que debe ser la Universidad (…) en el siglo XXI. Se tiene que comprender que todas las actividades que realiza la universidad (docencia, investigación y extensión) son parte de su destino cultural, destino que debe abrir el cauce para una amplia participación democrática y en el que tiene fundamental importancia la calidad de las relaciones humanas en la vida individual y comunitaria." (1)

Es desde esta concepción que se asienta la más generalizada corriente de pensamiento en cuanto a la misión social de la universidad, la cual define que es esta institución la llamada a preservar, desarrollar y promover la cultura, como necesidad intrínseca de la sociedad.

Sin embargo, si bien alrededor de este particular se ha logrado consenso en la comunidad científica, la práctica universitaria no siempre ha permitido dejar claro el papel que le pertenece a cada una de las funciones en el cumplimiento de dicho encargo, considerándose por lo general que corresponde únicamente a la extensión universitaria articular el vínculo con la sociedad.

Este aspecto queda resuelto en los trabajos de González González (1996) al señalar que "el cumplimiento de este encargo social no corresponde a una función específica de la universidad, sino a la institución en su conjunto, ya que su satisfacción se concreta en la preservación, desarrollo y promoción de la cultura, que en su interrelación dialéctica son expresión de la integración docencia-investigación-extensión" (14). Independientemente de esto, coincidimos con Alarcón Ortíz (1994) en que la extensión universitaria puede considerarse como función rectora en el vínculo entre universidad y sociedad, al ser el elemento integrador y dinamizador que facilita el flujo cultural continuo entre la universidad y la sociedad que las enriquece mutuamente.

El análisis de este planteamiento requiere dejar resuelto un segundo problema en la esfera de la extensión, asociado al alcance del concepto de cultura para lo que según Fernández (1997) sería necesario "llenar el término de cultura de unos contenidos más amplios y diversificados, menos elitescos y conservadores. Saltar de una concepción estática, acabada, de cultura como producto, de cultura como resultado, a una de cultura como proceso, de cultura como actitud, de cultura como apertura, de cultura como energía" (2)

Una perspectiva amplia de cultura como la propuesta por este autor, coloca a la universidad como facilitadora para que la comunidad construya, elabore, reelabore, produzca, cree y se apropie de su propia cultura y se coloca a tono con la posición de otros autores como Hart Dávalos (1995), Rodríguez Rodríguez (1985), Guadarrama González (1989) y la UNESCO (1995) quienes han enunciado conceptos amplios de cultura, apropiados para comprender el alcance real de esta función universitaria.

Modelos actuantes en el ámbito de la Extensión Universitaria.

Otra problemática que ha ocupado el centro de los debates en la última etapa ha sido la relacionada con la existencia de diferentes conceptos o concepciones de extensión que se derivan de la asunción de posturas ideológicas predeterminadas y de la relación entre los interlocutores.

Partimos del criterio de que las distintas concepciones de la extensión implican relaciones diferentes de la universidad con la sociedad, sus organizaciones e instituciones, así como diferentes valoraciones en torno a la universidad, al saber y a la relación que se instaura entre ésta y los diferentes sectores sociales involucrados.

Las conclusiones (1997) del I Congreso Nacional de Extensión y el II Encuentro Latinoamericano de Extensión Universitaria, celebrado en la Universidad Nacional del Cuyo en Mendoza, Argentina, recogen con detenimiento este aspecto partiendo de la propuesta de Valsagna (1997) quien aportó tres concepciones: la elitista, la democratizadora y la economicista. El Congreso se pronunció por la identificación de cinco modelos añadiendo a la proposición de esta autora argentina, un modelo de extensión de enfoque comunicacional y otro de corte integracionista.

Desde nuestra perspectiva y a partir de la evaluación realizada de los modelos al uso en las universidades latinoamericanas, reconocemos el valor de estas propuestas que refuerzan la necesidad de consenso conceptual en el abordaje de esta problemática en las universidades, pero consideramos que son tres las concepciones que en mayor medida se manejan y aplican en las prácticas extensionistas:

Modelo tradicional de extensión. La extensión desde una universidad iluminista, que es fuente de conocimiento y saberes, y desde este lugar se vincula con algunos sectores con un carácter más bien de dador a receptor y de manera especialmente unidireccional. Relación del saber institucionalizado dirigiéndose a quien no lo posee.

Modelo economicista. La extensión desde una universidad que interactúa en el mercado como una empresa más en este entorno. La universidad adquiere el rol de soporte científico y técnico del sector productivo y el saber se organiza en función de la rentabilidad económica y de la oferta direccionalizada de la universidad hacia el mercado, en la que ésta se convierte en una estación de servicio. Se hace otro tipo de extensión que se orienta a la transferencia tecnológica y a la actualización y capacitación de los profesionales.

Modelo de desarrollo integral. La extensión desde una universidad democrática, crítica y creativa, que parte del concepto de la democratización del saber y asume la función social de contribuir a la mayor y mejor calidad de vida de la sociedad, desde un diálogo interactivo y multidireccional con los diferentes actores involucrados en la relación. La extensión desde una universidad que no solamente aporta al crecimiento cultural, sino también a la transformación social y económica y con ello a su propia transformación.

Nuestro planteamiento amplía el enfoque democratizador de Valsagna (1997) que restringe esta perspectiva a la apertura del saber hacia los sectores marginados retomando los ideales de Córdoba y nuclea alrededor del Modelo de desarrollo integral las concepciones integracionista y comunicacional del Congreso (1997) al reconocer la imposibilidad de establecer un diálogo de saberes al margen del desarrollo de nuestros países.

Tal consideración se manifiesta a tono con la formulación de Hart Dávalos (1996) quien enfoca la extensión como un elemento esencial para que las universidades se inserten en el desarrollo cultural de nuestras naciones interpretándolo como "la fuerza vitalizadora capaz de garantizar la satisfacción creciente y estable de las necesidades materiales y espirituales de la colectividad humana." (3)

La extensión universitaria es una función de la Universidad.

Todo lo anterior nos permite ratificar la proposición de González González (1996) al determinar cinco características esenciales de la extensión como función universitaria y exponer sus cualidades externas, su percepción fenoménica:

 La extensión universitaria se produce mediante la actividad y la comunicación.
 La extensión universitaria se orienta a la comunidad universitaria y a la población en general
 La extensión universitaria puede realizarse dentro y fuera de la universidad.
 La extensión universitaria es parte de las interacciones de la universidad y la sociedad.
 La extensión universitaria tiene como propósito promover cultura. (4)

La determinación de tales características nos permite comprender que la extensión como proceso de interacción humana redimensiona su consideración como resultado de la actividad y la comunicación. La extensión es actividad en tanto persigue como objetivo la transformación consciente del medio; de tal manera no solo contribuye a la transformación de los procesos en que interviene en la universidad, y de la universidad en sí misma, sino también a la transformación de la sociedad mediante su accionar en el desarrollo cultural.

Además, es comunicación en tanto mediante la interacción social, la extensión se realiza a través de símbolos y sistemas de mensajes. Esto permite el intercambio de información que hace consciente el proceso. En tal sentido, el desarrollo cultural es consecuencia también de la comunicación educativa de la cultura preservada y desarrollada.

Una segunda característica nos permite entender realmente la magnitud de la extensión universitaria, al tener en cuenta que cuando nos referimos a la comunidad la concebimos como "la agrupación organizada de personas que se perciben como unidad social, cuyos miembros participan de algún rasgo, interés, elemento, objetivo o función común, vinculados en muchas ocasiones a problemas de la vida cotidiana; con conciencia de pertenencia cuyo grado varía, situadas en una determinada área geográfica en la cual la pluralidad de personas interacciona más intensamente entre sí que en otro contexto y comparten un cierto sistema de orientaciones valorativas que tienden a homogeneizar o regular de manera semejante su conducta. Forma parte de un contexto, de una organización social mayor y está atravesada por múltiples determinaciones institucionales y de la sociedad en general" (5)

La definición acertada de la concepción de comunidad nos permite ratificar la perspectiva asumida por González González (1996), que considera que desde la extensión no se trata sólo de desarrollar culturalmente a la comunidad extrauniversitaria, sino también a la comunidad intrauniversitaria, que tiene como tal sus propias necesidades, referida esta última no únicamente a estudiantes y profesores, sino a toda la población universitaria. Tanto la extensión intra como extrauniversitaria deben desarrollarse a la vez, aunque la primera ha de consolidarse para potenciar el desarrollo pleno de la segunda.

La tercera característica nos ubica en el plano espacial de la extensión al demostrar que la acción extensionista, aún cuando sea intra o extrauniversitaria, se puede desarrollar en escenarios dentro o fuera de la universidad, teniendo en cuenta donde cumple mejor sus propósitos.

Una determinación esencial se deriva de la definición de que el encargo social de la universidad no queda satisfecho solo con la creación y preservación de la cultura, es necesario complementarlo con la promoción de esta para garantizar la satisfacción de las necesidades crecientes de la colectividad humana y con ello propiciar su desarrollo cultural. Aquí radica esencialmente su carácter de función, en tanto expresa la cualidad externa de este proceso universitario, o sea, la extensión promueve la cultura de la sociedad en correspondencia con sus necesidades de desarrollo cultural, en función de tributar a la elevación de su nivel cultural.

La extensión universitaria es una manifestación de la relación dialéctica entre la Universidad y la Sociedad, se da en el vínculo, pero no en todo vínculo, sino aquel cuyo fin es la promoción de la cultura; es decir, en el que se establece la relación, entre la cultura y la elevación del nivel cultural de la sociedad en general a través de la función extensionista. Así la promoción cultural en el ámbito universitario, en particular en la extensión, se asume como su metodología.

La definición de la promoción como metodología de la extensión universitaria constituye un elemento esencial para garantizar que la función extensionista pueda cumplirse y contribuir al cumplimiento de la misión de la universidad en su conjunto; a partir del desarrollo de acciones que se dirigen a la creación de valores culturales, la conservación de los valores creados, la difusión y el disfrute.

La extensión universitaria es un proceso formativo universitario.

Sin embargo, tal consideración resultaría incompleta por cuanto la extensión no puede ser vista únicamente en sus cualidades externas fenoménicas, pues como parte de la institución social universidad debe ser abordada en su condición de proceso, en su relación más esencial, como la consecutividad de etapas en que se van cambiando en el tiempo las relaciones de la estructura del objeto con vistas a cumplir el objetivo.

Entonces, si el encargo social de la universidad, descrito antes, es preservar la cultura que la precedió, desarrollarla y promoverla, esta se estructura en un sistema de procesos de producción, de servicios y de cultura, que se reflejan fundamentalmente en las actividades docentes, investigativas y extensionistas.

Según demuestra González González (1996) "en su enfoque dialéctico y sistémico en la extensión se cumplen las leyes que rigen los procesos conscientes y están presentes los componentes que integran los mismos, lo que permite afirmar que se está en presencia de un proceso universitario formativo".(6)

Sin embargo, no es hasta sus estudios posteriores conjuntos con González Fernández-Larrea (1999-2000) que llega a una concepción más esencial de extensión universitaria al definirla como: "el proceso que tiene como propósito promover la cultura en la comunidad intrauniversitaria y extrauniversitaria, para contribuir a su desarrollo cultural."(7)

Por medio de la extensión los problemas sociales (punto de partida de los procesos universitarios) se canalizan a la universidad y se reflejan en sus procesos de docencia e investigación, en los cuales se inserta, sirviendo de vía de comunicación en los dos sentidos universidad- sociedad y viceversa, lo que explica que cuando la universidad, mediante el proceso docente de pregrado o postgrado o el proceso investigativo, promueve el desarrollo cultural de la sociedad en las ramas técnica, científica, política, artística, deportiva, etc., eso es extensión universitaria.

El proceso extensionista es aquel, por tanto, que como resultado de las relaciones sociales que se dan entre los sujetos que en él participan está dirigido de un modo sistémico y eficiente, a la promoción de cultura para la comunidad intra y extrauniversitaria (objetivo), con vistas a la solución del (problema) social: necesidad de contribuir al desarrollo cultural de la comunidad, mediante la apropiación de la cultura que ha acumulado la sociedad en su desarrollo (contenido); a través de la participación activa de la comunidad universitaria y extrauniversitaria (método); planificada en el tiempo y observando ciertas estructuras organizativas (forma); con ayuda de ciertos objetos (medio); instrumentando indicadores que permitan medir la calidad (evaluación) y cuyo movimiento está determinado por las relaciones causales entre sus componentes y de ellos con la sociedad (leyes) que constituyen su esencia.

Por consiguiente, lo que distingue a la extensión de la docencia o la investigación, no es que cumple con mayor o menor grado una función social, sino cómo la cumple y con qué objetivo lo hace. La extensión es más ágil, más libre, más oportuna, más hecha a la medida de las necesidades sociales, por cuanto se asienta en la metodología del trabajo social, en la promoción cultural y parte de las necesidades sentidas de las comunidades que traducidas en problemas transitan desde su metodología al logro del objetivo: promover cultura a partir del desarrollo de acciones que se dirigen a potenciar la creación de valores culturales, la conservación de dichos valores, la difusión y el disfrute.

Eso fundamenta la integración de las funciones sustantivas o procesos principales de la universidad orientados a cumplir su encargo social.

De esta manera, con la consolidación de la extensión universitaria se refrenda el carácter público de la universidad, se ejercita la presencia de la institución en la sociedad; se valida su saber y se legitima su pertinencia académica–social en una relación dialógica con los diferentes actores sociales.

Pero para el logro de este objetivo es necesario que la extensión universitaria deje de ser privativa de un departamento o área de la universidad y se convierta en tarea de profesores, estudiantes, trabajadores e integrantes de la comunidad, quienes desde sus áreas de acción generen los cambios que respondan a las necesidades sociales. De tal manera, al decir de Fernández (1997) "un extensionista más que un experto es un asesor, un facilitador que acompaña a los actores sociales, a los individuos en el autodesarrollo y autoconocimiento" (9).

La realidad de nuestras universidades manifiesta la necesidad de transfigurar esta situación, pero para ello resulta esencial ante todo transformar la gestión de este proceso.

Citas Bibliográficas

(1) Estrella Vintimilla, Pablo (1994). Programas culturales en las universidades y escuelas politécnicas. En Universidad y Cultura. Quito. Ecuador.
(2) González González; Gil Ramón (1996). Un modelo de extensión universitaria para la extensión universitaria. Su aplicación a la Cultura Física y el Deporte. Tesis en opción al Grado Científico de Doctor en Ciencias Pedagógicas. Instituto Superior de Cultura Física "Manuel Fajardo". La Habana, Cuba.
(3)Fernández, Fernando. (1997) Extensión: tres binomios. Conferencia Congreso Latinoamericano de Extensión Universitaria. Revista Imágenes Vol. 4. No. 7. pags. 129-133. Costa Rica.
(4) Hart Dávalos, Armando. (1996) La extensión universitaria y la integración cultural. Conferencia. I Encuentro Latinoamericano de Extensión Universitaria. La Habana. Cuba.
(5) González González; Gil Ramón (1996). Un modelo de extensión universitaria para la extensión universitaria. Su aplicación a la Cultura Física y el Deporte. Tesis en opción al Grado Científico de Doctor en Ciencias Pedagógicas. Instituto Superior de Cultura Física "Manuel Fajardo". La Habana, Cuba.
(6) Ander Egg, Ezequiel (1982). Metodología y práctica del desarrollo de la comunidad. El Ateneo. México.
(7) González González; Gil Ramón (1996). Un modelo de extensión universitaria para la extensión universitaria. Su aplicación a la Cultura Física y el Deporte. Tesis en opción al Grado Científico de Doctor en Ciencias Pedagógicas. Instituto Superior de Cultura Física "Manuel Fajardo". La Habana, Cuba.
(8) González González, Gil Ramón y González Fdez-Larrea Mercedes.(2001). Programa Nacional de Extensión Universitaria. La Habana. Cuba.
(9) Fernández, Fernando. (1997) Extensión: tres binomios. Conferencia Congreso Latinoamericano de Extensión Universitaria. Revista Imágenes Vol. 4. No. 7. pags. 129-133. Costa Rica.

Dra. C. Mercedes González Fernández-Larrea.
Dr. C. Gil Ramón González González
mglez@vrect.upr.edu.cu
gil@rectoria.upr.edu.cu

Referencias sobre los autores:

Dra. C. Mercedes González Fernández-Larrea. (1958)
Doctora en Ciencias de la Educación. Master en Promoción Cultural. Investigadora del Centro de Estudios de Ciencias de la Educación Superior de la Universidad de Pinar del Río, Cuba. Su labor en el área de formación de promotores culturales, y su permanente acercamiento al ámbito de la extensión desde las diferentes esferas educacionales, le han permitido mantener una activa participación en eventos asociados a estos temas y realizar la publicación de diversos textos y materiales sobre esta problemática. Se ha desempeñado como profesor visitante en universidades y otras instituciones de Colombia, Bolivia, Venezuela y Antillas Nerlandesas.


Dr. C. Gil Ramón González González (1953)

Doctor en Ciencias Pedagógicas. Rector de la Universidad de Pinar del Río, Cuba e investigador del Centro de Estudios de Ciencias de la Educación de la propia Universidad. Su destacada labor en la gestión de la actividad extensionista en las universidades y en el ámbito deportivo en particular, le han permitido mantener una activa participación en organizaciones y eventos asociados a estos temas y realizar la publicación de diversos textos y materiales sobre esta problemática. Se ha desempeñado como profesor visitante en universidades y otras instituciones de América Latina y Europa.


Autor:    Mercedes González | Area:    Educadores
Título:    Universidad, Sociedad y extensión universitaria: apuntes para un análisis. | Fecha de publicación:    03/11/2003 14:03:04
Etiquetas:    La Educación y el Conocimiento

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