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Pensamiento, conocimiento y contexto

1. Pensamiento y contexto: pienso y existo porque pienso

Pienso, luego existo <<je pense, donc je suis, (cogito ergo sum)>>, expresó René Descartes hacia 1640; y así fundó el racionalismo y contribuyó a la ruptura definitiva con la escolástica medieval; estableciendo como principios básicos de su pensamiento, los fundamentos y argumentaciones derivados de las matemáticas, el cálculo, la geometría y la metodología científica. Además, decía, que para tener cierto grado de certeza respecto de lo que conocemos, es necesario no acertar como verdadero nada de lo que no se está seguro de que sea cierto; dudemos pues de lo que vemos y lo que conocemos; pero no paremos en el proceso de búsqueda de las partes que integran al todo.




Sin embargo, quiero añadir también que pienso porque existo; y de hecho, la existencia es en realidad una sucesión de pensamientos; así pues, que nadie diga que existe sin explorar su pensamiento; pero que tampoco nadie piense que existe sin dar algo de lo que posee para el beneficio de los demás. En mi caso, pienso, que mi mejor riqueza la constituyen mis ideas y mis pensamientos sobre la educación y la pedagogía; sobre los maestros y los niños. Y por eso, en los veinte años que tengo dedicado al posgrado en México he tratado de dar eso que poseo; mis ideas y mis palabras; nada más, y a cambio he recibido grandes muestras de afecto, de reconocimiento y de respeto; pero quizá lo que más he apreciado en la docencia es una franca sonrisa de un niño o una niña en edad preescolar cuando me preguntan.....¿y tú cómo te llamas?.... Antonio les digo...! y sonriendo me dicen.. yo me llamo Raúl... o Lupita... y desaparecen corriendo. Y con eso me siento recompensado por las horas de reflexión y de lectura que paso tratando de armar un ensayo, una ponencia o un artículo.

Pero, ¿cómo se conforman los pensamientos? En principio con vivencias, con experiencias de lo uno frente a lo otro; en la confrontación de la unidad con lo disperso; se conforman también partir de la polémica, la crítica y la reflexión; pero un pensamiento no surge de la nada; surge del contacto con el contexto; a través de la vista, de la palabra o del sonido. Así que el pensamiento tiene una base audiovisual, racional o subjetiva; pero también bioquímica y psicológica. Y aunque de esto me ocuparé en otros ensayos, quiero señalar que el pensamiento no es monolítico; es dinámico y multiverso; pero principalmente es un producto sociocultural. Es decir, un pensamiento no es sólo producto único de la actividad del sistema nervioso central; es producto del contacto de la conciencia (mente) con la realidad circundante al sujeto (su contexto).

2. Pensamiento y conocimiento: de lo micro a lo global

Pensar, por principio de cuentas, es una actividad cerebral que vincula atención con estímulo y objeto; es decir, a partir de un objeto estimulante del pensamiento generamos ideas, composiciones (descriptivas y analíticas) y elaboraciones conceptuales que hacen del sujeto, actor del proceso de conocer. Así que fijar nuestra atención sobre un objeto de estudio, obliga a nuestra conciencia a contactarse con las características del objeto de interés; pero, sin embargo, es importante señalar que no todo lo que cubre el interés de nuestra conciencia vale la pena estudiarlo; si así fuera, tendríamos sólo visiones panorámicas y planas sobre el objeto de nuestro interés. Por lo que requerimos afinar la visión y enfocar nuestra observación sólo en aspectos específicos del objeto de estudio. Y así, reduciendo los cuadros de la imagen, de kilómetros a metros y de metros a centímetros (o quizás milímetros) nuestra atención no se dispersa; no se desgasta en lo periférico; se enfoca a lo esencial.

Veamos por ejemplo, accediendo a la página digital www.googleearth.com localicemos un continente (Europa); luego bajemos la acotación a un país en particular (Francia); posteriormente, afinemos nuestros instrumentos de visión y localicemos una ciudad específica (Paris); y una vez ahí, si lo deseamos, ubiquemos una calle (Rivoli) y el bistrot-café de nuestra preferencia; y les aseguro que lo encontrarán acotado con calles adyacentes, farmacias y centros comerciales incluidos. Y como en este ejemplo, así procede nuestro cerebro para acercarse a los objetos de nuestro interés; sólo que lo hace cuando definimos nuestra intención y cuando aplicamos nuestros instrumentos perceptores.

En la actualidad lo que hace 20 años era ficción es realidad; y paradójicamente las realidades son posibles hoy día gracias al desarrollo de realidades virtuales; y nuestro cerebro ha tenido que adaptarse para comprender estos procesos de pensamiento; pues lo que antes sólo era abstracto, hoy es realidad concreta.

Por otra parte, es cierto que resulta altamente fascinante saber a ciencia cierta cómo pensamos y cómo elaboramos nuestras ideas; y más aún, cómo trasladamos esas ideas de nuestra conciencia a la mano escritora; o mejor dicho todavía, del lápiz al papel o del teclado a la pantalla de nuestra portátil; ah! porque esto que hoy les comparto lo estoy escribiendo en una toshiba sobre una mesa de café (expresso por supuesto; y claro que sin azúcar), disfrutando de una tarde nublada y una fina llovizna en una terraza con toldo, al aire libre, en mi querida ciudad colonial, Morelia.

Y aquí han desfilado muchas ideas; la mayoría se han rehusado a salir en un principio; pero un buen profesor ?como pretendo serlo- ha se ser un gran seductor de ideas; lo cual he aprendido de los niños, que son capaces de sacarle un hola o una sonrisa al más amargado de los maestros que conozco. Y estas ideas se han venido asomando, con timidez y con dificultad al mundo exterior; el de la crítica mordaz y la envidia corrosiva de los colegas que no escriben; pero que son expertos en menospreciar y descalificar lo que otros paren, con grandes esfuerzos intelectuales. Y también para ellos hay que escribir; no para convencerlos y que te lo reconozcan sino para que a escondidas y con sigilo (de uñita) tomen alguna idea tuya, la maquillen y la suelten en alguna clase o conferencia como propia; pero ni importa, bien saben que la idea es tuya y tú debes comprender y aceptar que una vez que publicas tus ideas ya no te pertenecen; son de la comunidad y forman parte ya del contexto sociocultural donde te desarrollas; pero que algunas de ellas te serán arrebatadas ante la escasez de ideas (y de ética) de tus detractores ?necesitados? de ellas.

3. Pensamiento y comunicación: de lo sintáctico a lo semántico

Se puede apuntar, de entrada, que el conocimiento es una serie de pensamientos sintácticos y semánticos; que es racional respecto de su estructura lógica y organizada; que es empírico por su vinculación con la contrastación fáctica, pero también que es subjetivo por su naturaleza sociocultural y humana. Y en lo que concierne a la proyección de los pensamientos, éstos pueden apuntar al pasado o al futuro, pero su concreción converge en la solución de un problema del presente; el cual, pudiendo ser originado en el pasado o pretendiendo resolver un problema del futuro, para el sujeto cognoscente es un problema del presente. Es un problema que rebasa el límite de lo ?vulgar? para posicionarse en el segundo nivel del conocimiento, el de la reflexión. Lo que necesariamente se sitúa en el nivel de contacto racional del sujeto con un objeto de conocimiento; es decir, se ha pasado de la indiferencia del espectador al asombro del actor; así, el sujeto cognoscente pasa de observador extraño a ser un sujeto implicado en el proceso de entendimiento y comprensión del problema.

Este proceso de conocer, proyectado al pasado y al futuro, pone al sujeto en posición de ser actor o espectador de los acontecimientos; es actor de lo que puede suceder en el futuro y espectador-consumidor de información de lo que sucedió en el pasado; pero en el presente es simultáneamente receptor de información y actor-constructor de esa información; recibe (estímulos), procesa (asimila) y organiza (acomoda) informaciones para construir nuevos conocimientos.

Superadas ya las dos etapas mencionadas, la de la pasividad indiferente y la de la implicación y asombro, se configura la de la emisión de hipótesis y juicios sobre las posibles soluciones al problema; y es a partir de aquí, de la racionalización del pensamiento y el lenguaje que los sujetos empezamos a tender el puente de la comunicación con los demás sujetos (por vía verbal o escrita) para que éstos recorran también las etapas señaladas.

El conocimiento requiere ser comunicado a partir de la segunda y tercera etapa; una vez que el sujeto-comunicador lo ha reflexionado; que lo ha pasado por el tamiz de la experiencia y de la complejidad de la elaboración conceptual. Y a partir de este momento se configura el compromiso de quien escribe con lo que expresa; con lo que crea verdaderamente; y no me refiero a lo que repite de los autores leídos; sino a lo que expresa como propio; a lo que es producto de la reflexión de la sistematización y de la afirmación.

En otros términos, el sujeto-docente recibe informaciones del medio donde interactúa; las percibe, las asimila ?mediante el análisis- las acomoda y las reconstruye para luego proyectarlas nuevamente al medio (sociocultural, áulico y profesional) en forma de ideas-puente para comunicarse con sus alumnos y colegas. Y aquí se configura efectivamente el proceso de la comunicación.

Ahora bien, si partimos de la afirmación de que el conocimiento no es estático, ni único, ni acabado, sino más bien en permanente enriquecimiento y transformación, entonces tampoco su comunicación docente puede ser estática ni constituir un traslado simple del libro al cuaderno de notas; y mucho menos merece sólo ser recitado por los maestros y ser escuchado con deleite o aburrimiento por los alumnos. No, el conocimiento que tenemos del medio y los sujetos no sólo es individual y subjetivo, sino temporal y con frecuencia provisional, por ser coyuntural y angular (o de perspectiva). Pero ello no le resta validez ni consistencia; lo cual veremos en el siguiente ensayo sobre la pedagogía y construcción del pensamiento pedagógico.


Dr. Antonio Alanis Huerta

Autor:    ANTONIO ALANIS HUERTA | Area:    Educadores
Título:    Pensamiento, conocimiento y contexto | Fecha de publicación:    20/10/2006 23:07:47
Etiquetas:    Educación y psicología

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