"El MNMMR es una organización popular no gubernamental, autónoma, fundada en 1985, y está compuesta por una red de educadores, activistas y colaboradores, todos básicamente voluntarios, y una red de programas de educación social que buscan, con la participación de los propios chico(as) de estratos populares, la conquista de la defensa de sus derechos. En un sentido más amplio, debe ser considerado como un movimiento popular de defensa de derechos humanos y de ciudadanía. Su principio fundamental de actuación es considerar a los niños(as) y a los adolescentes como seres humanos en una condición peculiar del desarrollo; ciudadanos, sujetos de derechos legítimos, que deben participar de las decisiones sobre su vida, de su comunidad y de la sociedad en general". (1)
Nos cuenta Moroni (2) que en 1978 fue creado el Centro Salesiano de Atendimento ao Menor (CESAM) en Belo Horizonte y el Movimiento de Defensa do Menor en Sao Paulo. En 1979 surgió la Pastoral do Menor. Todas estas organizaciones desarrollaban trabajos alternativos en diferentes puntos del país, con la preocupación específica de la atención a los niños(as) de alguna manera marginalizados. El MNMMR nació como la primera organización nacional que se planteó el objetivo de los derechos del niño(a) y del adolescente. Fue el resultado de la articulación de varios educadores e instituciones que venían involucrándose en proyectos alternativos, hasta entonces sin contactos con otros de la misma naturaleza.
Aspectos estadísticos de la realidad de los niños de la calle
Brasil es un país con una población de 143 millones de habitantes. Está entre las diez primeras potencias económicas mundiales, pero posee la peor distribución de renta del mundo. "En 1990 el 49% del total de la renta del país lo detentaba solamente el 10% de los brasileños más ricos. Mientras tanto, el 80% más pobre quedaba con un 33,9%. (3)
Del total de la población, 64,5 millones viven por debajo de la franja de la pobreza. Este país posee un 41% de la población en la franja de edad comprendida entre 0 y 18 años. (4) Hay más sesenta millones de niños (as) y adolescentes en Brasil, y de estos, 32 millones (53,5%) son miserables –pertenecen a familias cuya renta mensual no sobrepasa la mitad del salario mínimo. (5)
Datos oficiales registran alrededor de 7 millones de niños(as) viviendo en la calle en el Brasil. Son pequeños y pequeños que cuidad de su propia supervivencia y muchas veces también de la de su familia. En general están fuera de la Escuela y su desarrollo infantil y juvenil se resume en trabajar y defenderse de la violencia a que están sometidos.
Aunque la Ley prohíbe le trabajo infantil y admite el trabajo juvenil solamente en condiciones de aprendiz, datos de la Organización Internacional del Trabajo demuestran que en la década de los ochenta el 18% de los chicos(as) brasileños de diez a catorce años ya habían ingresado en el mercado del trabajo, pero de manera ilegal, ya que la gran mayoría no tienen contrato de trabajo, ganan salarios bajísimos (en promedio la mitad de lo que se paga a los adultos) y trabajan más de cuarenta horas semanales. Lo que equivale a decir que tres de cada diez jóvenes en está franja de edad ya trabajan (7,5 millones, según el IBGE). Entre los adolescentes de quince a diecisiete años, el 50% por ciento trabaja para su supervivencia, y muchas veces también para la de otros. (6) Cabe observar que en estos números no están incluidos los menores de diez años, lo que haría subir en varios millares las cifras presentadas.
Además de este tipo de violencia viven en la inseguridad constante de la calle junto con el rechazo de la gente en general, que les tienen asco o miedo. Muchos de manera concreta sufren malos tratos y abuso sexual por parte de su familia y de miembros de la policía. Además, estos últimos son autores de extorsiones y chantajes con los niños a cambio del mantenimiento de su libertad o su vida. Elementos policiales son responsables de niños junto con algunos comerciantes y hacendados, e incluso abogados y jueces. Profesionales de varias áreas están vinculados con el tráfico de niños a otros países, como ya denunció la Comissao Parlamentar de Inquerito de Brasil, en 1992.
Esta misma comisión apunta serios indicios (par hace la reserva de que no se pudo probar) de que existe una red de tráfico de órganos de niños de la cual Brasil forma parte. Las adopciones muchas veces darían un destino familiar a los niños, pero en otras los adoptantes los matarían para extraerles los órganos y mantenerla vida de otros más ricos.
Las violencias son muchas más. Este país potente exportador de alimentos tiene como principal cusa de muerte infantil la desnutrición. Cuando el niño(a) sobrevive no tiene tiempo de disfrutar su infancia. Es obligado a trabajar y se convierte en un adulto analfabeto, sin las posibilidades mínimas para disputar en situación de igualdad una plaza de empleo. En el caso de aprovechar la oportunidad a través del voto de escoger a los políticos que presentan propuestas de cambio en las políticas del país, y por lo tanto cambios en su situación, no dispone de la mentalidad suficientemente alfabetizada para relacionar su vida con un aspecto tan amplio. Vale decir que casi el 40% de los votantes era analfabeto. (7) De esta manera la ignorancia es parte activa de la legitimación de la pobreza y perpetua su condición de mayoría oprimida.
La concepción de niño
Los niños que viven en la calle seguramente no tienen la misma mentalidad que los niños que pasan la mayoría de su tiempo en la escuela, atendidos por profesionales de varias áreas, con alimentación y sitio para dormir garantizados. Estos son niños atendidos y protegidos por el medio social. Son niños de clase media y alta en Brasil, para quienes existen políticas de educación, salud, vivienda, salubridad.
La diferencia cotidiana hace que la constitución personal de cada uno se construya alimentada por diferentes estímulos. No es un problema natural en su esencia sino más bien de imposición social. Existen diferencias y existen cosas comunes entre éstos niños. Así el miedo de un niño de clase media puede ser el del hombre lobo y el de ser asaltado, (8) y el de un niño de la calle puede ser el del hombre lobo y el de recibir un tiro. (9. Los dos pueden desear usar unas bambas de las que se ven en los escaparates. Los sueños de los dos pueden coincidir en tener el futuro un trabajo que les permita vivir con dignidad, (10) pero sólo al pobre se presenta como la expectativa más inmediata de vida la muerte: "¿Creen que estaré vivo hasta entonces para ver mi foto en el libro?". (11)
EL MNMMR actúa en la concepción que se encuentra en la Ley Federal 8.069 de 1990, que considera niño(a) a la persona hasta doce años incompletos; y adolescente, a aquella entre doce dieciocho años de edad. Son sujetos de derechos, por lo tanto, ciudadanos.
Merecen protección integral porque se encuentran en condiciones especiales de desarrollo. Ellos tienen derecho "a la vida, a la alimentación, al deporte, al ocio, a la profesionalización y protección en el trabajo, a la cultura, a la dignidad, al respeto, a la libertad y a la convivencia familiar y comunitaria". (12)
Las líneas de acción del MNMMR
Las líneas de trabajo a través de las cuales actúa el MNMMR está descritas en varios de sus documentos.
La primera, Conquista y defensa de derechos, abarca el ámbito legal, las políticas públicas y la defensa contra las violaciones de derechos. Propone leyes y ejerce una vigilancia sobre el poder legislativo; participa de la formulación de políticas públicas y busca influir en el reordenamiento de las políticas gubernamentales y no gubernamentales de atención a la infancia apuntando a la mejora de los servicios prestados.
La Formación de educadores y agentes de defensa de derechos es otra línea de acción, y se desarrolla a través del Centro de Información y Apoyo a Educadores y Agentes Sociales de Defensa de Derechos del Niño(a) y Adolescente; Comprende le campo de la capacitación, estudios e investigaciones, asesoría y servicios a programas de atención. Posee también una red de formación en varias regiones del país.
En la línea de fortalecimiento y expansión, Existe la dedicación a la consolidación interna del Movimiento, a la descentralización de la capital y a la expansión al interior de Brasil. Busca alcanzar además alianzas tácticas y estratégicas con otros movimientos sociales, populares y sindicales con identidad de principios y filosofía.
La última, considerada la principal, Organización y formación de chicos y chicas, se concreta en los núcleos de base, que son espacios gestionados por los propios chicos y chicas donde ellos pueden debatir sobre la condición social de excluidos, adquirir conocimiento, conciencia de sus derechos y de los servicios públicos disponibles, además de elaborar soluciones alternativas para sus vidas.
El impacto social
Es imposible cuantificar los resultados de la acción del MNMMR, porque sus metas conducen muchas a cambios de aspectos subjetivos en individuos y en colectivos sociales. La profundidad y la amplitud exactas de las consecuencias del trabajo del Movimiento probablemente nunca serán conocidas, pero hay algunos indicios perceptibles de su actuación. A continuación, presento algunos datos evaluativos extraídos del documento 10 años del Movimiento Nacional de Meninos e Meninas de Rua-1985/1995.
En 1995 participan del MNMMR 3.000 chicos(as) de los núcleos de base como socios afiliados, 2000 educadores y 100 organizaciones no gubernamentales que trabajan con niños(as) y adolescentes. El movimiento está presente en 24 capitales y 70 ciudades del interior de los estados. Existe una cooperación técnico-financiera nacional e internacional en los campos gubernamental y no gubernamental. Las ONG europeas representan un 62% del total de este apoyo.
Referente al impacto en la vida personal, los registros indican que a partir del contacto con el Movimiento han salido alrededor de 5.000 niños(as) y adolescentes de la calle, 600 han dejado de usar drogas y más o menos 300 se han convertido en educadores o militantes / activistas del Movimiento cuando han alcanzado los dieciocho años. EL MNMMR han capacitado 25.848 educadores de programas de atención, agentes de defensa de los derechos y técnicos de instituciones oficiales, y han atendido básicamente a través de organizaciones no gubernamentales a más de 100.000 mil niños(as).
Por lo demás el Movimiento apunta como éxitos de la lucha los siguientes:
a) creación y mantenimiento de la primera red nacional de defensa de los derechos del niño(a) y del adolescente con la participación directa de los mismos.
b) Formación de chicos y chicas de los estratos populares para su ciudadanía.
c) puesto en cuestión el tema de los meninos e meninas de rua, movilización y organización de la sociedad para promover y defender sus derechos de ciudadanía.
d) contribución para la creación de nuevos actores en la conquista y defensa de los derechos de los niños(as) y adolescentes.
e) articulaciones con otros movimientos.
f) Evidencia nacional e internacional contra la violencia de los niños, principalmente de la que esta relacionada con el exterminio y en la contribución de la creación para cohibirla;
g) conquistas en el campo del derecho y de las leyes.
h) contribución de la política para niños(as) y adolescentes.
i) contribución para ampliar la producción del conocimiento al respeto de los meninos e meninas de rua y de pedagogía y metodologías de trabajo.
j) contribuciones para articulación, solidaridad y cooperación financiera internacional.
k) contribuciones para l democratización de la sociedad brasileña.
Entre los varios aspectos que componen la evaluación del impacto de diez años del Movimiento en la sociedad por medio de sus programas, se apunta también la consolidación de una concepción de crianza como sujeto político, sujeto de derechos y como segmento movilizable de la población. El MNMR es un marco histórico en la revocación del Código de Menores (que traía consigo el entendimiento de menor como infractor) y en la conquista de la concepción del niño como ciudadano garantizada en la ley.
Ahora, cuando se dice que la situación de los niños y niñas de la calle en Brasil es injusta, no se trata solamente de una cuestión ética, sino que es también una cuestión legal. El Estatuto de Crianza e do Adolescente (ECA) apunta los derechos de los mismos, prevé formas de control para su garantía y penalizaciones para quines los infrinjan. Pero la situación aún está muy lejos de ser considerada como justa. Para garantizar los derechos de los niños y adolescentes era preciso definirlos como ley para que el propio aparato del Estado estuviera implicado en el proceso de hacer justicia. Por otro lado, los niños y niñas, a partir del conocimiento de sí mismos como sujetos de derechos, pueden tanto individualmente como de forma colectiva reivindicar el cumplimiento de la ley. Es una conquista que incide tanto de una manera psicológica sobre la autoestima del chico ciudadano, como en otros aspectos sociales y de aprehensión y adaptación a la sociedad.
El trabajo del movimiento está interviniendo de forma contundente en la realidad brasileña, y el reconocimiento de su lucha en defensa de los derechos humanos y de los meninos y meninas de rua puede ser ilustrada, por ejemplo, como el recibimiento de los últimos premios (1994): el de Derechos Humanos, de Abogados por los Derechos Humanos de Minnesota (EUA); y el Príncipe de Asturias de la Concordia, de la Fundación Príncipe de Asturias de España.
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Verônica Müller
Profesora de la Universidad Estadual de Maringá
Miembro de la ONG Cooperación-Grupo Infancia Brasil
"Rambla 12"
Revista de l'Associació promotora del Treball social
www.arrakis.es/~rambla12
rambla12@arrakis.es
Fuentes Citadas
1. Moroni, José Antonio. Política de Protecao integral: da internacional até o estatuto da crianza e do adolescente. En ECA versus Menor. AMENCAR e FEAAC. Santa María: 1993.
2. Santos, Benedito Rodríguez dos. (Cord) 10 Anos de Movimiento Nacional de Meninos e Meninas de Rua -Construindo a Cidadania e a justica com o sonbo e alegria dos meninos e meninas do brasil- 1985/1995. Brasilia: MNMMR 1995.
3. Dimenstein, Gilberto. O cidadao de papel. A infancia, a adolescencia e os direitos humanos no Brasil. Sao Pablo: Ed. Ática, 5ª edición, pág. 55, 1994.
4. Dimenstein, Gilberto. Op. Cit. Pág. 52.
5. IBGE (Instituto Brasileiro de Greografía e Estadística), PNAD (Pesquisa Nacional por Amostra de Domicilios). Vol. 10, tomo 5, 1991.
6. Silva, Benedicta da. Violencia, extermínio: ¿para onde vao nossas criancas? Pronunciamentos feitos pela deputada federal Benedicta da Silva. Centro de Documentacao e informacao. Brasilia, 1992.
7. Dimenstein, Gilberto. Op. cit.
8. Dimenstein, Gilberto. Op. Cit.
9. Azevedo, Eliane. Eu acredito em min. En: Revista Veja, pág. 7-14. Brasil: junio de 1994.
10. Vídeo sobre el trabajo infantil en Brasil.
11. Es lo que pregunta un niño al autor de el libro cuando éste le dice que pretende publicar su foto en el mismo. Dimenstein, Gilberto. Los niños de la calle en Brasil. Madrid: Ed. Fundamentos, 1994, pág.14.
12. Etatuto da Crianza e do Adolescente. Ley Federal 8.069/1990 (artículos 1 al 69).
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