La solidaridad en la década de los ochenta
* Fue, para Catalunya, una década de surgimiento y expansión de la solidaridad, principalmente con Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Cuba, países que confrontaban situaciones conflictivas.
* Una gran diversidad de esfuerzos y de modalidades de organización en las bases. El comité como manifestación espontánea y local de la solidaridad.
* Un esfuerzo por recoger recursos desde la base, peseta a peseta, para movimientos revolucionarios en los casos de Guatemala y El Salvador y en concertación con los gobiernos en los casos de Nicaragua y Cuba.
* Un enfoque político centrado en la realidad de cada país, con una visión específica para cada caso. Cuba era Cuba, Nicaragua era Nicaragua, etc...
* Una tendencia a organizar movimientos federados (coordinadoras), a nivel de Catalunya y del Estado.
* Una relación bastante intensa con la calle: Fiestas del Treball y de l'Avant, Primeros de Mayo, etc., con fines económicos y políticos a la vez.
* En aquella década parecía clara la distinción entre países desarrollados y en desarrollo, entre nosotros y ellos, entre quienes ofrecían solidaridad y quienes la recibían.
* La campaña por el 0,7% era un objetivo no objetado del movimiento de solidaridad.
La solidaridad en la década de los noventa
* La solidaridad se hace más autocrítica, más reflexiva, más estable, más institucional (por ejemplo. la creación de la Casa de la Solidaridad).
* Se comienzan a percibir las posibilidades que las administraciones, vía subvenciones, ofrecen a la solidaridad. Aparecen los proyectos subsidiados. Enviamos menos cosas y más dinero.
* Creamos una ONG coherente con nuestra solidaridad, Entrepueblos.
* En algunos casos se mantienen los mecanismos de coordinación estatales, en otros desaparecen. En el caso de Nicaragua desaparece el mecanismo catalán por un tiempo y renace en la Assemblea per Nicaragua.
* Surgen varios nuevos componentes que dinamizan y renuevan la solidaridad, con características diferenciadas: Chiapas, el Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, más recientemente el huracán Mitch.
* Se mantiene el carácter popular del movimiento, a base de voluntariado; nuestras entidades no cuentan con empleados.
* En el caso de Nicaragua, perdemos el contacto con un gobierno afín, (como resultado de las elecciones de 1990) y la solidaridad mantiene relaciones con agrupamientos populares, alcaldías sandinistas y el propio FSLN como partido opositor.
* Cambian las condiciones en El Salvador y en Guatemala como resultado de los procesos de paz, así como las características de la solidaridad.
* El movimiento se hace más joven, se retiran algunos veteranos y surgen militantes y dirigentes jóvenes de ambos sexos.
* Se manifiesta una preocupación por la formación con vistas al trabajo solidario, en forma de cursillos para el público en general y específicos para brigadistas.
* Disminuye la relación con la calle. Las pancartas del movimiento de solidaridad no están en las manifestaciones.
* Cuestionamos el 0,7% como objetivo de la solidaridad. Nos parece traducir una visión insuficiente.
* Los hermanamientos entre municipios se mantienen, pero renuevan sus estrategias como resultado de elecciones de aquí y de allá.
La solidaridad en los albores de un nuevo siglo
* Nos encontramos en plena mundialización, globalización, imposición del modelo capitalista, reorganización de la sociedad en función del neoliberalismo, de las leyes del mercado y del pensamiento único. Es una concepción tentacular, que va impregnando todas las dimensiones de la sociedad.
* Tenemos conciencia de que esto impera a nivel mundial, que nos afecta tanto a nosotros como a ellos.
* Se produce una ruptura de la bipolaridad desarrollados/subdesarrollados y la desaparición de la bipolaridad Este/Oeste.
* Reconocemos que nuestra solidaridad material resulta de impacto insignificante, por muchos proyectos que promovamos.
* Se enuncian reservas a la labor de ciertas ONGs, principalmente las más fuertes, y señalamos la necesidad de vigilar que no nos convirtamos en cómplices del sistema.
* Todo ello coincide con la admisión del fracaso de la sociedad española como sociedad democrática y justa.
* También tenemos una mayor conciencia de algunas de nuestras culpas como sociedad invasora del Tercer Mundo y, como reacción, surgen ensayos con el comercio justo, el rescate de la deuda externa, etc..
* Surge una preocupación por la expansión financiera y económica de España en América Latina. Mientras una parte del pueblo español se muestra solidaria, otra resulta francamente neocolonialista (casos de Repsol, Telefónica, empresas de suministro de energía y agua, bancos, etc.)
* Adquirimos una mayor conciencia del papel de los Estados Unidos como potencia hegemónica. Los derechos humanos son evaluados desde los Estados Unidos, la OTAN es un instrumento de los Estados Unidos, los atropellos militares de los Estados Unidos en América Latina, Africa y Europa no son cuestionados. Al mismo tiempo, se produce un desbordamiento de los propios Estados Unidos por mecanismos anónimos y planetarios que manejan las finanzas, los medios de comunicación, los valores éticos.
* Sentimos una mezcla de impotencia y rabia. Existe un fuerte descrédito de los partidos políticos y de los gobiernos como vías de pluralidad política y de participación popular. Hay un paralelo descrédito de las Naciones Unidas.
* Admitimos cada vez más que lo distinto y más interesante que pasa se encuentra en las luchas de base, en los movimientos populares, en quienes introducen alternativas en la vida cotidiana.
* En resumen, gana espacio la creencia de que el mundo se va polarizando entre ricos y pobres y al mismo tiempo se va homogeneizando, para los ricos de una manera, para los pobres de otra. Un mundo globalizado, pero no un mundo justo ni civilizado.
Por consiguiente
* Pensamos en una solidaridad que no se constriña a la ayuda material y financiera (que, por otra parte, debe continuar) sino que procure identificar, en el actual marco de globalidad, objetivos comunes al Norte y al Sur. Cuando decimos de pueblo a pueblo no sólo nos estamos refiriendo al intercambio de bienes materiales y monetarios sino también a ideas, a valores, a problemas que compartimos ante la agresión de los poderes supranacionales que manejan el mundo.
* Necesitamos más que nunca una solidaridad lúcida, ilustrada, estudiosa, que conozca los problemas de hoy, que no viva engañada ni por la propaganda de la derecha ni por lemas no bien fundamentados de la izquierda.
*Es real la amenaza del desaliento y la confusión. No debemos permitirnos ni uno ni otra. El desaliento se combate con acciones cotidianas que apunten a cambiar el mundo; la confusión se combate estudiando los problemas y tomando posición razonada ante ellos.
* Mientras proseguimos con nuestras acciones solidarias (mucho más en función de lo que se nos proponga desde el Sur que por imposiciones bien intencionadas del Norte), debemos reflexionar sobre la necesidad y puesta en marcha de tres apoyos fundamentales.
1) Una escuela de formación, abierta, flexible, popular, donde nadie pague ni nadie cobre, que no dependa de subsidios gubernamentales, que no otorgue diplomas sino el necesario saber para mejor ubicarnos ante el dinámico y complejo mundo de hoy.
2) Medios alternativos de comunicación, que difundan información contrastada y sobre todo documentos básicos que apoyen aquella labor de formación. Organización de redes de comunicación. Mejor aprovechamiento de los recursos electrónicos.
3) Nuevos y mejores mecanismos de intercambio: cuando vamos a los países de América Latina procurar participar en sesiones de información y debate. Cuando somos visitados, invitar a nuestros visitantes a confrontar ideas. Reforzar los contactos entre Barcelona y el resto de Catalunya y entre Catalunya y el resto del Estado.
Avanzar en la concreción de estas ideas no significa paralizar nuestras actuales labores ni desmovilizarnos. No queremos resignarnos, ni achicarnos, sino crecer. Necesitamos dotarnos de instrumentos (como los propuestos y otros) para profundizar nuestro trabajo y para mejor hacer frente a los desafíos y dificultades de este momento.
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Miguel Soler Roca
de la Casa de Nicaragua
Notas para la charla en la Casa de la Solidaridad
de Barcelona (España) con motivo de la visita de René Vivas