Del 10 al 13 de junio se celebra en Roma otra Cumbre Mundial sobre Alimentación para evaluar los progresos logrados en relación con la Declaración de Roma sobre seguridad alimentaria; realizada en 1996. Para Ecologistas en Acción la promesa de acabar con el hambre en el mundo es todavía una intención: más de 800 millones de personas sufren malnutrición y hambre, a pesar de haberse alcanzado récords en la producción de alimentos. Por tanto, el problema no es la falta de alimentos, sino de voluntad política para establecer estrategias y mecanismos que faciliten los medios para que aquellos países sin los recursos necesarios puedan acceder a ellos.
Este hecho reduce a mero eslogan publicitario el principal argumento esgrimido por las grandes multinacionales de la agroalimentación que justifican el desarrollo de los cultivos modificados genéticamente para incrementar la producción de alimentos: no se trata de un problema de productividad, sino de distribución equitativa y justa. La verdadera motivación de estas compañías son los cuantiosos beneficios que esperan obtener a través del monopolio agroalimentario, y a los que no están ispuestas a renunciar después de las fuertes inversiones que requiere la investigación en estas tecnologías.
Por otra parte, como se reconoce en un informe de la FAO sobre los organismos modificados genéticamente (OMG) en Alimentación y Agricultura "¿Dónde estamos? ¿Adónde vamos?", de septiembre de 2001, son muchos los problemas asociados a estas nuevas tecnologías, y pocos los estudios disponibles sobre sus posibles efectos adversos sobre los ecosistemas, la salud, la biodiversidad, la sostenibilidad de la agricultura y la soberanía alimentaria.
Los resultados poco favorables de algunas investigaciones, unidos a la falta de transparencia de las compañías, ponen de manifiesto la necesidad de replantearse toda la política actual en relación con los OMG. Son muchas las cuestiones que requieren un profundo análisis y un amplio debate en la sociedad, la política desarrollada hasta ahora es para Ecologistas en Acción un atentado contra una serie de derechos de los ciudadanos que no podemos obviar, y sobre todo contra la libertad de elección.
Los agricultores tienen derecho a elegir las semillas que quieren plantar y la FAO no debe tolerar que las empresas intenten imponer restricciones a las prácticas que se llevan desarrollando durante siglos como la selección, almacenamiento e intercambio de semillas, de un año para otro, a través de contratos de licencia que ejercen control incluso sobre el pesticida que deben utilizar, y que casualmente fabrica la misma empresa que vende las semillas. Los ciudadanos tienen derecho a elegir los alimentos que quieren consumir y conocer cómo se han obtenido: es fundamental el etiquetado de los mismos.
Todas las culturas tienen derecho a acceder los recursos genéticos que son Patrimonio de la Humanidad, y las multinacionales no deben seguir limitando el acceso a estos recursos, principalmente a aquellos que han contribuido a su desarrollo a lo largo de generaciones, mediante las patentes sobre la vida.
Ecologistas en Acción insta a la FAO a frenar estas políticas basadas exclusivamente en los intereses económicos de un grupo, para tomar en consideración los intereses de los más desfavorecidos y de la sociedad en general. Hay que dar un paso más hacia la soberanía alimentaria, concepto que implica el derecho de los pueblos a elegir su estrategia de producción, distribución y consumo de alimentos, garantizando el derecho a la alimentación para toda la población. Los OMG no han demostrado ser el maná anunciado para acabar con el hambre en el mundo, por tanto, se impone el principio de precaución para evitar los riesgos potenciales sobre la biodiversidad y la salud de las personas, que están aún por determinar.
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Ecologistas en Acción
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