Ante la decisión de la Comisión Europea que fuerza a los miembros de la
Unión a fijar un emplazamiento para depositar los residuos radiactivos
antes de 2008, Ecologistas en Acción pide un debate y una decisión
global sobre la energía nuclear. La Comisión Europea ha optado por el
enterramiento de los residuos radiactivos, hurtando el debate técnico y
ciudadano sobre la forma de gestión menos mala para estas peligrosas
sustancias.
La Comisión Europea ha decidido forzar a los países miembros de la UE a
tomar una decisión sobre el emplazamiento definitivo para el
enterramiento de sus residuos nucleares antes de 2008. Esta decisión,
que opta por el enterramiento frente al almacenamiento en superficie,
viene a hurtar un debate necesario y una decisión global sobre la
energía nuclear y sus residuos en la UE. Los residuos nucleares de alta
actividad son una de las consecuencias indeseables de las centrales
nucleares. Son peligrosos durante cientos de miles de años y ningún país
del mundo tiene una solución satisfactoria para su gestión.
En España la gestión de estas peligrosas sustancias la realiza la
empresa pública ENRESA, financiada con cargo al recibo de la luz, que a
mediados de 1995 tenía identificadas 24 zonas favorables para la
instalación del cementerio de residuos de alta actividad. Durante estos
años, los estudios de ENRESA han continuado. Existe una decisión expresa
del Consejo de Ministros que aplaza la opción sobre la forma de gestión
hasta 2010. La decisión de la Comisión vendrá a acelerar tanto los
planes del Gobierno como de ENRESA y a actualizar los estudios
geológicos y sociales que se venían realizando a mediados de los 90.
El enterramiento tiene riesgos graves relacionados con la enorme vida de
los residuos radiactivos de alta actividad. Cientos de miles de años son
una eternidad y es imposible garantizar que ninguna construcción humana
vaya a resistir tanto tiempo. Además las formaciones geológicas también
pueden cambiar en esa escala de tiempo puesto que el clima y las
corrientes subterráneas de agua se modifican típicamente en decenas de
miles de años. Por otra parte, el emplazamiento definitivo de residuos
vendría a hipotecar el futuro de la zona donde se construya. Esto es
notoriamente injusto porque los habitantes de esa zona no han recibido
beneficio alguno del funcionamiento de las plantas nucleares y tendrán
que sufrir los efectos odiosos de vivir junto a una peligrosa
instalación durante toda su vida.
Dado que no existe ninguna solución satisfactoria para la gestión de los
residuos de alta actividad, lo más sensato es reducir el problema a su
expresión actual y proceder al cierre escalonado de las centrales
nucleares. Una vez que esta sensata decisión se haya tomado, deberá
abrirse un amplio debate técnico y social para optar por la solución
menos mala.
Para Ecologistas en Acción la decisión de proceder al enterramiento
directamente supone hurtar a los ciudadanos el importante debate sobre
el futuro de la energía nuclear y de los residuos de alta actividad, que
debe tratar simultáneamente estos dos factores.
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Paco Castro
639104233
Ecologistas en Acción
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