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El Fondo de Comercio





Definición

El Plan General de Contabilidad incluye entre los inmovilizados inmateriales el concepto de fondo de comercio, al que define escuetamente como el "conjunto de bienes inmateriales, tales como la clientela, nombre o razón social y otros de naturaleza análoga que impliquen valor para la empresa. Esta cuenta sólo se abrirá en el caso de que el fondo de comercio haya sido adquirido a título oneroso". De esta definición pueden extraerse las principales características de este activo que se comenta a continuación:

Naturaleza Inmaterial

La primera característica del fondo de comercio es que los bienes que lo integran son de carácter intangible.

Como tal intangible, el concepto de fondo de comercio no comprende aquellos valores que fueran directamente imputables a activos tangibles o realizables (por ejemplo, plusvalías latentes en el inmovilizado material).

Asimismo, debe observarse que el fondo de comercio tiene carácter residual con respecto a otros activos intangibles, por lo que tampoco pueden clasificarse como fondo de comercio aquellos otros bienes intangibles para los que el plan haya previsto conceptos separados (gastos de establecimiento, de investigación y desarrollo, propiedad industrial, derechos de traspaso y aplicaciones informáticas).

A título meramente enunciativo, el plan recoge como ejemplos de los bienes que constituyen el fondo de comercio la clientela, el nombre y la razón social. No obstante, puede añadirse que existen muchos y muy variados factores adicionales para justificar un fondo de comercio, entre las que pueden citarse:

Localización geográfica.
Posición de primacía en el mercado con respecto a la competencia.
Facilidad de acceso a mercados cerrados.
Eficiencia en la producción.
Calidad del equipo directivo y humano en general.
Amplitud de la red de distribución.
Sector protegido o en expansión.
Reputación de calidad de los productos e imagen de la empresa.
Alta capacidad de desarrollo tecnológico.
Adecuada estructura financiera y de costes y gastos.

Como se infiere de los ejemplos expuestos, no puede hablarse propiamente de fondo de comercio por la compra de unos activos concretos si éstos no van expresa o tácitamente unidos a una adquisición de un negocio global. La única excepción aparente se presentaría en los casos poco frecuentes en que la compra se refiera única y específicamente a conceptos incluidos entre los factores que justifican un fondo de comercio, pero aún en estos casos debe entenderse que el comprador no adquiere tales intangibles por sí mismos, sino por su capacidad de aportar beneficios como parte de un negocio.

Valor para la empresa

Esta característica significa que los bienes que integran el fondo de comercio han de contribuir a la obtención de ingresos para la empresa. Todos los ejemplos anteriormente indicados apuntan a una capacidad de la empresa de producir beneficios, única razón por la que en condiciones normales de mercado un tercero estaría dispuesto a pagar por una empresa o negocio un precio superior al valor real del resto de sus activos identificables.

Adquisición a título oneroso

La mencionada capacidad de obtención de ingresos puede haber sido generada internamente en la empresa o haber sido adquirida de terceros, gratuitamente, y de acuerdo con los principios de precio de adquisición y de prudencia, el plan sólo permite contabilizar el fondo de comercio como un activo cuando haya mediado un proceso en virtud de una adquisición a título oneroso.

Como resumen de las tres características expuestas, puede concluirse que para el Plan General de Contabilidad el fondo de comercio es el conjunto de bienes de naturaleza intangibles, no adscribibles a otros activos tangibles o intangibles identificados, que contribuyen a la obtención de un beneficio de un negocio y que únicamente tiene reconocimiento contable cuando se pone de manifiesto con ocasión de la adquisición del citado negocio.

Criterios generales de valoración

A continuación se exponen los criterios de valoración con respecto al coste y la amortización del fondo de comercio:

a) Coste

Como el resto de los inmovilizados inmateriales, el fondo de comercio debe contabilizarse por el coste de adquisición que resulte de la transacción. Este coste permanecerá inalterable o hasta que se produjera su amortización o saneamiento total e irreversible, en cuyo momento se daría de baja del balance de situación.

Para la aplicación práctica de este principio se seguirán los siguientes pasos:

Comprobación del precio pagado con el valor contable de los activos netos del negocio adquiridos en la fecha de al transacción.
Asignación de la parte de esta diferencia que fuera, en su caso, directamente imputable a epígrafes concretos del balance del negocio adquirido. Estas diferencias asignables surgen al comparar el valor del mercado de los activos y el valor real de los pasivos con el valor neto contable de estos bienes u obligaciones en la contabilidad del vendedor a la fecha de la transacción. En la práctica, estas imputaciones corresponderán normalmente a plusvalías en inmovilizados materiales identificadas mediante peritaciones y a la infravaloración de pasivos y provisiones.

El diferencial no directamente imputable a otros epígrafes del balance corresponderá al coste de adquisición del conjunto de bienes inmateriales que constituyen el fondo de comercio.

Según se mencionaba anteriormente, no puede existir fondo de comercio por una mera adquisición de activos tangibles, intangibles identificados o realizables que no fuera unida a la adquisición del negocio vinculado a los mismos. En estos casos, todo el precio satisfecho constituye un mayor coste de adquisición de los activos concretos adquiridos.

b) Amortización

El plan establece la necesidad de amortizar el fondo de comercio de modo sistemático, no pudiendo exceder el plazo de amortización del período durante el cual dicho fondo contribuya a la obtención de ingresos, con el límite máximo de diez años. Cuando dicho período exceda de cinco años deberá justificarse en la memoria la ampliación del plazo, siempre con el límite máximo de diez años. Naturalmente, si entre tanto se evidenciara una pérdida de valor del fondo de comercio, se procedería a su saneamiento.

La postura del plan es coherente con el principio básico de prudencia, en atención a la naturaleza intrínsecamente volátil de estos intangibles en un horizonte relativamente lejano. Igualmente, esta postura se apoya en el principio de correlación de ingresos y gastos, desde el momento en que el adquirente del negocio al que pertenecen los tangibles habrá contemplado, con mayor o menor rigor, los beneficios a obtener del negocio en los ejercicios futuros. Por último, no debe olvidarse que la gestión del nuevo propietario hará evolucionar día a día la situación de los intangibles adquiridos, sustituyéndolos (en circunstancias favorables) por los generados internamente en la empresa con sus nuevas actuaciones y que, como se ha indicado, no podrían tener reflejo contable hasta que fueran enajenados.

Aunque los criterios generales de valoración enunciados en el apartado 2 anterior son válidos para los distintos supuestos de fondo de comercio, su aplicación concreta difiere según la partida del balance en que se encuentre recogido.

3. Incidencia contable de la clasificación del fondo de comercio.

En efecto, en la práctica se dará con mayor frecuencia el caso de que el fondo de comercio pagado no aparezca separado en ninguno de los epígrafes o partidas del balance de situación. Este caso común se presenta en las cuentas individuales de las empresas que hayan adquirido participaciones en el capital de empresas del grupo o asociadas en las que, como norma general, el importe total del precio pagado por la inversión (incluido el fondo de comercio) figura como una sola cifra entre las inmovilizaciones financieras de la empresa. Ello sin perjuicio de que en el proceso de separación de cuentas consolidadas se reclasifique a una partida separada el valor contable del fondo de comercio satisfecho por las participaciones en las empresas del grupo y asociadas.

Con menor frecuencias se presentarán las ocasiones en que el fondo de comercio figure recogido con esta denominación entre los inmovilizados inmateriales del balance de la empresa. Ejemplos de las circunstancias que dan lugar a la presentación separada del fondo de comercio son los siguientes:

Disolución o absorción de una empresa participada por la que se había pagado un fondo de comercio, manteniendo no obstante el negocio adquirido (y los correspondientes activos intangibles que constituían el fondo).

Adquisición de un negocio mediante compra de activos netos (no participaciones en el capital) por un precio superior a su valor real.

Compra exclusivamente de inmovilizaciones intangibles que tengan la naturaleza de fondo de comercio.

La preparación de balances consolidados.
Cuando el fondo de comercio figura como una partida separada de los inmovilizados inmateriales, son íntegramente aplicables los criterios generales de valoración expuestos previamente en el apartado 2 con respecto al coste y a la correspondiente amortización.

Por el contrario, surgen peculiaridades con respecto al tratamiento contable, a nivel de cuentas individuales, de la amortización de los fondos de comercio integrados en el precio de adquisición de empresas participadas. La diferencia de tratamiento contable viene originada por el principio de correlación de ingresos y gastos, como se expone a continuación:

En las cuentas individuales de una empresa, las participaciones financieras se contabilizan por su precio de adquisición (que, en su caso, incluye el fondo de comercio pagado).

Esto significa que, con carácter general, no se reconocen ingresos por los beneficios obtenidos por las participaciones hasta que se reciben dividendos o se enajena la participación. Bajo este criterio, supondría un 0tratamiento asimétrico y opuesto al principio de correlación de ingresos y gastos al exigir la dotación de una amortización del fondo de comercio cuando existieran beneficios no reconocidos de mayor importe en el valor de las participaciones.

En consecuencia, para las participaciones de carácter permanente en el capital de empresas no cotizadas en un mercado secundario (o cotizadas en las que se participe al menos en el 3 por ciento del capital) procederá reducir su valor contable, mediante la oportuna provisión por depreciación, cuando el precio de adquisición fuera superior al valor de mercado. A efectos de determinar el valor de mercado, el plan establece que se tomará el valor teórico contable de las participaciones a la fecha de preparación de las cuentas, corregido en el importe de las plusvalías tácitas existentes en el momento de la adquisición y que subsistan en el de la valoración posterior.

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Paco mahon
pacomahon@yaonline.es
Pacomahon.net


Autor:    Paco Mahon | Area:    Contabilidad y Finanzas
Título:    El Fondo de Comercio | Fecha de publicación:    17/08/2001 10:28:57
Etiquetas:    Organismos

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