La comarca del Baix Llobregat, ha observado un proceso de transformación considerable. De la agricultura a la industria; crecimiento significativo y posterior crisis. Y, actualmente, una cierta estabilidad.
La comarca, cuenta hoy con un sector industrial diversificado, que exporta con significativas empresas implantadas en el exterior. Un punto débil son los servicios, si bien hay programas que pueden propiciar una corrección.
Su futuro pasa por seguir el camino emprendido y hacer el mayor esfuerzo exportador.
Para asegurar el futuro de la economía española -de la que el Baix Llobregat es parte importante- será necesario lograr que la exportación de mercancías y servicios siga creciendo y obtenga un mayor peso dentro del PIB, a la vez, que un mayor número de empresas autóctonas consiguen avanzar por la vía de la internacionalización. Todo ello será un signo evidente de nuestra capacidad competitiva y de nuestra madurez organizativa. Lo contrario determinará el que vayamos perdiendo cuota en nuestro propio mercado, y la imposibilidad de mantener los puestos de trabajo actuales.
La exportación de mercancías y servicios significa exportar trabajo, y por tanto el conseguir que crezca hace mayor la posibilidad de que también lo haga el empleo, (problema gravísimo de la economía y de la sociedad española). Por el contrario, importar representa lo opuesto, lo que no significa que existan productos que por carecer España de ellos o por no ser competitivos los que aquí se fabrican, no deban de importarse.
Este objetivo precisa mucho más que palabras y declaraciones de intenciones, requiere actuaciones decididas, y todo ello, antes de que las amenazas que se adivinan sean una realidad. De lo contrario podemos encontrarnos con la necesidad de tener que efectuar una reacción tardía que nos lleve a tener que remontar situaciones comprometidas. Si ahora somos capaces de seguir incidiendo en mejorar y ampliamos los campos de actuación, tal vez seamos nosotros los que nos podamos transformar en un país puntero del concierto internacional.
¿Dónde estamos?
Desde 1950 hasta 1994 el volumen del comercio mundial de mercancías creció una media anual del 6%, y la producción mundial lo hizo al 4%, todo lo cual significó, que durante este período, el intercambio se multiplicó por 14 y la producción sólo por 55. Si tenemos en cuenta esta realidad, a sumar que el comercio tiende a liberarse, y que cada vez son más países los que abren sus puertas, queda claramente determinado que el intercambio mundial ha de seguir creciendo, y por tanto, exportar más es un objetivo con posibilidades de éxito.
Durante 1995 las exportaciones e importaciones de mercancías mundiales superaron los 10.000 miles de millones de $ USA, a lo que hay que sumar 2.000 miles de millones de $ USA más por intercambio de servicios.
España aporta aproximadamente el 2% de los intercambios comerciales, y el 25 de los de servicios.
En el Ranking mundial de países exportadores ocupamos el 15 y su monto significa el 164 del PIB español, si bien, hay que consignar que somos uno de los países europeos donde la exportación tiene un menor peso en el PIB de su país, (Alemania e Italia superan el 21% y Francia el 185%). Los países señalados a su vez tienen un PIB muy superior al nuestro (el que menos lo duplica), lo que determina que sus cifras absolutas sean significativamente superiores a las nuestras.
Nuestra exportación es diversificada, rica en matices y muy significativa en muchos sectores, con un amplio potencial aun no trabajado, si bien, también deben señalarse debilidades, por corresponder una parte importante de las cifras de ventas al exterior a sectores en manos de multinacionales extranjeras, más dadas a la deslocalización si los costes salariales unitarios dejan de ser interesantes.
La deslocalización de multinacionales españolas es otra historia, ya que sus centros de decisiones, investigaciones y sus factorías base, siguen operando en España. Este tema día a día ha de tener una mayor atención por parte de todos.
Los sectores más significativos son: De manera destacada vehículos automóviles, le sigue maquinaria y calderas, y máquinas y material eléctrico; y con menor peso, frutos comestibles junto con hierros y aceros. Estos cinco sectores significan el 48% de la exportación española y el primero por sí solo el 24%.
La balanza comercial española es crónicamente deficitaria y una fuente de preocupación para nuestra economía. Debilidad que debería tener una mayor atención por parte de nuestros poderes públicos.
Los servicios también tienden a crecer, y aunque con un peso inferior en nuestra economía, tienen grandes posibilidades de futuro.
Sin embargo, la historia de los intercambios no ha hecho más que empezar.
A principios de 1995, nos encontramos con la Organización Mundial de Comercio en marcha, con un Tratado de Libre Comercio (TLC: EE.UU., Canadá y México) que busca nuevos socios y negocia con Chile. Se amplía la Unión Europea a quince miembros, Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) va tomando cuerpo, la Federación de Rusia se recupera, la India inicia la liberalización, etc., y todo ello sin olvidar a Japón que junto a los países emergentes de Asia, con la R.P. China a la cabeza, son los que están consiguiendo las mayores tasas de crecimiento del comercio mundial a ritmos muy rápidos.
¿Con quién comerciamos?
Para poder ser más concretos en nuestras apreciaciones y para no estar haciendo acotaciones contínuamente, una vez indicada la importancia que tiene el intercambio de servicios, además de la necesidad de internacionalizar nuestras empresas y por tanto de invertir fuera, nos vamos a centrar en la balanza comercial española y muy concretamente en la necesidad de que crezcan nuestras exportaciones, ya que es el campo más amplio e inmediato donde trabajar.
Seguidamente señalamos las cinco áreas, que por motivos diversos, debemos prestarles una gran atención, y con las que además mantenemos un importantísimo comercio:
El área principal con toda claridad es la Unión Europea, (de entrada se encuentran nuestros cinco principales clientes), y debemos pensar que en circunstancias normales de demanda sostenida (en el camino hacia Maastricht es previsible se contraiga la demanda) la tendencia será como mínimo a mantenerse. La Unión día a día se irá transformando, de verdad, en un mercado interno, exento de trabas diversas, que aún existen, y con el que competimos no sólo dentro de la Unión, sino también fuera. En este área es donde se han producido nuestras mayores inversiones en el exterior.
Actualmente la UE absorbe un 72% de nuestras exportaciones, y a su vez nuestros catorce países socios nos venden un 65% de nuestras importaciones. Así y todo en muchos de estos países el grado de conocimiento de nuestra oferta exportable es muy bajo, y por tanto nuestra cuota de mercado insignificante.
La segunda área a considerar son los países que componen el Tratado de Libre Comercio TLC; nuestras exportaciones superan el 5% de las ventas e importamos cerca del 8% de nuestras compras (EE.UU. y México se encuentran entre los diez países a los que más vendemos). EE.UU. es el mayor importador del mundo, sin embargo es un mercado complejo y difícil donde se tiene una gran estima por los productos propios y la distribución de productos, en algunos casos ofrece dificultades.
México además de ser un gran cliente, presenta unas características muy interesantes para muchos de nuestros productos. De hecho si no fuera por sus debacles económicas que se producen casi cada sexenio, nos encontraríamos ante un gran país consolidado.
Pensamos que su entrada en el TLC ha de propiciar esta posibilidad.
La tercera área en importancia es el Continente Asiático, al que le compramos un 9% de nuestras importaciones y le vendemos más de un 5% de nuestras exportaciones.
A la hora de valorar esta zona, prácticamente hay que considerar por un igual a todos los países que la componen, ya que forman un fuerte conglomerado, al que día a día se incorporan nuevos países, con una fuerte vocación exportadora. A destacar que entre ellos el intercambio es muy significativo. Comenzaron fabricando y exportando artículos sencillos de baja calidad, pero día a día su campo de actuación se ha ampliado y su calidad ha mejorado, y los precios apenas se han modificado. En este basto grupo de países, nuestra presencia es muy poco significativa, sin embargo la suya en España y Europa no deja de crecer.
La cuarta área es el Continente Americano (aún separando México), países donde el intercambio es limitado en su conjunto, les vendemos un 5% de nuestras exportaciones y les compramos un 4% de nuestras importaciones. Es un área básica para muchos de nuestros sectores, siendo además una zona donde existe una parte significativa de la poca implantación industrial y servicios de nuestro país en el exterior, pero con tendencia a crecer, y más ahora después del fuerte desembarco de la banca española.
La quinta área es el Magreb (Argelia, Marruecos, Túnez y Mauritania), zona estratégica, a la que vendemos y compramos el 25% aproximadamente de nuestras exportaciones e importaciones, pero donde se encuentran dos países Argelia y Marruecos, con situaciones políticas muy distintas que hay que considerar. En Marruecos las inversiones españolas seguirán creciendo.
Además de ser estos dos países buenos clientes, es una zona natural de influencia que hay que potenciar. Argelia, pese a su complicada situación, se encuentra en los primeros lugares del Ranking de países no desarrollados compradores de productos españoles.
Estas cinco áreas, son las que mayoritariamente tenemos que tomar en consideración tanto desde un punto expansivo como de competencia, pero caeríamos en un error si olvidásemos otros países o conglomerados: India, países europeos no comunitarios, Federación Rusa, etc.
¿Quiénes son nuestros competidores?
Los países desarrollados son básicamente nuestros competidores. Estos países basan su éxito en la creación de nuevos y diferentes equipos y productos con una alta productividad, buena calidad, y apoyados por un buen servicio. Todo ello es debido a una buena organización y gestión, junto a lo que hay que consignar su larga tradición y capacidad asociativa, lo que además ha propiciado una inmejorable imagen de país industrial.
De los diez principales países que nos proveen, siete son de la UE, los otros tres son EE.UU., Japón y China, sólo este último no está en la línea de actuación de los anteriores.
A su vez nuestros diez principales clientes son prácticamente los mismos, si exceptuamos a China, que es sustituida por Suiza.
A los diez primeros les compramos el 70% de nuestras importaciones y les vendemos el 72% de nuestras exportaciones.
Nuestros principales sectores exportadores
España ha conseguido una elevada diversificación de sus exportaciones. Esto nos permite ser optimistas ante el futuro.
La oferta española está compuesta en grandes líneas por cuatro grandes grupos de sectores-empresas:
a) Automóviles y bienes industriales.
b) Productos agrícolas y alimentarios.
c) Productos manufacturados.
d) Productos químicos orgánicos.
En muchos sectores el peso de un número reducido de empresas es significativo, así y todo el sector es un elemento muy importante a considerar, sin el cual se agudizarían muchas de nuestras debilidades.
a) Automóviles y bienes industriales:
Este primer grupo es el más significativo, tiene un importante futuro. Sin embargo, tiene dos puntos que requieren una atención especial. La existencia de multinacionales con producciones susceptibles de deslocalización, y la existencia de sectores, productores de maquinaria y equipos industriales, con pérdida de masa crítica, debido a la propia globalización de los mercados, situación que ha producido una selección natural de las empresas, y por tanto la desaparición de muchas de ellas.
En España en muchos casos, el número de fabricantes por sector se ha reducido considerablemente, muchos equipos han dejado de fabricarse, y por tanto la oferta es limitada y en ocasiones incompleta. Hay que evitar la desindustrialización.
b) Productos agrícola y alimentarios:
Este segundo grupo, donde incomprensiblemente existen muchas multinacionales extranjeras, tiene por delante grandes expectativas y no existe con tanta facilidad el peligro de deslocalización. Sí encontramos problemas de distribución-comercialización.
c) Productos manufacturados:
Actualmente el tercer grupo de productos es el más amenazado por la oferta de los países menos desarrollados. Así y todo hay sectores y empresas que han superado la competencia con imaginación y diseño, pero se tendrá que estar muy atento a la competencia, sobre todo a la procedente de Asia.
d) Productos químicos orgánicos:
El cuarto grupo, está compuesto, por un lado por destacadas multinacionales, pero también por significativas empresas autóctonas, con un mercado propio aventajado y por tanto con tendencia a la estabilidad.
Existe un quinto grupo no visible, que son la empresas con capacidad de exportar que aún no lo hacen, más aquellos sectores que debido a una fuerte demanda interna, unido alguno de ellos a su joven existencia, ha propiciado que apenas algunas empresas operen en el campo de la exportación.
Política de la Administración
En esta presentación, nos falta ver cual ha sido el papel de la Administración Española, y cual podría ser su punto de partida.
En nuestro país casi nunca ha existido planificación. En consecuencia el Ministerio de Industria se ha dedicado más a regular sectores en crisis, y a gestionar y privatizar las empresas públicas, que a crear políticas coordinadas con comercio, para situar nuestra industria en el exterior. La mayoría de las veces, se han fomentado políticas horizontales, inconexas, se ha ignorado las posibilidades de los clusters, etc. Sólo comercio practica, con limitaciones presupuestarias, políticas sectoriales muy interesantes, que están dando buenos frutos y que permite la aglutinación de empresas, lo cual propicia que las inversiones en promoción comercial sean importantes y sigan creciendo. Así y todo, es poco lo que se ha realizado y mucho lo que queda por hacer.
También hay que consignar a favor la política de captación de inversiones extranjeras, que ha posibilitado la implantación de muchas empresas, entre las que destacan las correspondientes a los sectores del automóvil y químico, sin las cuales nuestro desarrollo industrial no existiría.
El Ministerio de Agricultura y Pesca tampoco se ha destacado en exceso en estos menesteres, básicamente ha tenido que estar inmerso y preocupado por los acuerdos con la UE que en muchos casos significaba nuestro ser o no ser.
Pensamos que hay un término medio entre la políticas de EE.UU. que apuesta más por la iniciativa privada y donde la precarización laboral sigue creciendo ( no hay que olvidar la toda poderosa presencia de EE.UU. en el mundo) y la política estratégica del legendario Ministerio de Industria y Comercio japonés, más conocido como el MITI, que fue quien planificó, junto a los grandes grupos japoneses, los sectores a desarrollar y posteriormente la promoción de sus exportaciones.
Factores exógenos que pueden limitar la exportación
En relación con ese término medio, deberíamos operar. Es aún tiempo de hacer una reflexión en profundidad.
Los hay y muchos y de distinto signo, de los cuales intentaremos desgranar los más significativos.
Es evidente que quién exporta son las empresas, pero existe una serie de factores exógenos a las mismas que propician o desaniman (los términos medios son más bien escasos) que sus esfuerzos se vean coronados por el éxito.
La industria española exportadora ha tenido que soportar en muchas ocasiones unas políticas no coincidentes con sus necesidades. Más bien, todo lo contrario, en ocasiones se ha mantenido hasta extremos excesivos una política monetarista de peseta fuerte, que ha castigado a nuestras empresas y ha facilitado las importaciones a muchos de nuestros competidores.
Acabamos de decir, que el hecho diferencial es la organización, la innovación, la calidad, etc., y por tanto parecería que el precio no es importante, pero no es menos cierto que son muchos los países que practican esta política, por tanto, al encontrarnos con competidores bien preparados y que ofertan prestaciones o novedades elevadas, arropados por una imagen de país industrial positiva, el precio vuelve a ser un factor significativo a considerar, y es por ello que ha de conseguirse que el cambio de la moneda sea neutral, de lo contrario estamos limitando nuestra competitividad.
Una vez situados en la moneda única europea, este problema desaparecerá a la hora de intercambiar productos con los otros catorce países de la Unión. En el entretanto este factor ha de tratarse con sumo cuidado, de lo contrario podemos llegar al 1999 con unas empresas descapitalizadas.
Otros factores no menos importantes son: proseguir con la reducción del déficit público, menor inflación, bajada de los tipos de interés y menor deuda pública.
Con la mirada puesta en Maastricht no hay que ampliar la importancia de estos puntos, pero si decir, que debemos valorarlos no partidariamente, y sí en su conjunto y con visión de futuro, y sobre todo en el convencimiento que una vez conseguidos los objetivos mínimos, sobre todo la inflación, hay que seguir trabajando para mejorar la media europea, de lo contrario por ahí las empresas pueden perder su competitividad. Ya no existirán devaluaciones competitivas que regulen nuestros desfases ni descapitalicen a nuestras empresas.
La entrada de España en la Unión Monetaria
Pienso que sobre la moneda única falta información y por tanto conocimiento, es por ello que antes de efectuar una serie de propuestas que hagan posible el crecimiento necesario de la exportación española, debemos de hacer un análisis sobre el camino a recorrer ante la deseada entrada de España en la Unión Monetaria.
A ciencia cierta la pertenencia a la Unión Monetaria no sabemos de que manera nos repercutirá, pero parece evidente que será bastante complicado, sobre todo debido a que la diferencia entre países es elevada.
¿Qué significa Unión Monetaria?
- Un sólo mercado, con moneda única: el Euro.
- Tipos de cambio internos fijos.
- Política Monetaria Común.
- Saneamiento de las Finanzas.
¿Qué ventajas nos aportará?
- Eliminación de los elevados costes de las transacciones intra-comunitarias (Comisiones por cambio de divisas, seguro de cambio, etc.)
- Eliminación de la incertidumbre en el terreno monetario, riesgo en el valor de los pagos y de los cobros en moneda comunitaria.
- Reducción de los costes de información, ya que se hará más fácil y sin riesgo de fluctuación, a la hora de comparar precios.
- Una moneda estable ante el dólar y el yen, menos vulnerable a las especulaciones de los mercados financieros.
- Menor necesidad de reservas, para defender los tipos de cambio, hasta ahora internos.
- Integración de los mercados financieros.
- Estabilidad de precios.
- Crecimiento económico sostenido.
Desventajas a considerar
- Disminución de soberanía, por la pérdida de instrumentos de política monetaria.
- Desaparece la posibilidad de equilibrar la competitividad con los catorce países comunitarios mediante la devaluación de la moneda.
Parece claro que el comercio entre los quince países que formamos la Unión Europea se va a ver muy afectado. Sobre todo para aquellos que no puedan acceder al euro. De cualquier manera el camino a recorrer por nuestro país es arduo y difícil, veamos los criterios.
Criterios de convergencia
- La tasa de inflación de cada uno de los estados miembros durante el año anterior (al examen) medida por el índice de precios al consumo sobre una base comparativa, no debe sobrepasar un 15% de los tres países con mejor comportamiento en materia de estabilidad de precios.
- Durante un período de un año (antes del examen) el tipo medio de interés a largo plazo no deberá exceder en más de un 2% al de los tres países del resto de los Estados miembros con una mayor estabilidad de precios.
- El déficit del presupuesto público no superará el 3% del PIB, a menos que esta proporción haya descendido substancialmente y contínuamente y haya llegado a un nivel que se acerque al valor de referencia; o que este valor sobrepase tan sólo excepcionalmente y temporalmente, y la proporción se mantenga de referencia.
- La deuda Pública del Estado no sobrepasará al 60% del PIB, a menos que la proporción disminuya suficientemente y se acerque a un ritmo satisfactorio al valor de referencia.
- Cada uno de los estados miembros deberá haber permanecido como mínimo dos años en la banda estrecha de fluctuación (225) del mecanismo de cambio del SME y no deberá haber sufrido devaluaciones, por iniciativa propia, de su tipocentral bilateral respecto a ningún otro miembro.
No nos vamos a extender en lo lejos que aún estamos de cumplir todos los criterios y de sus dificultades y del esfuerzo descomunal a efectuar, pero es evidente que parece que existe la voluntad del gobierno y de casi todos los partidos y sindicatos para conseguirlo.
El reto estriba en cómo acceder a la super liga, sin llegar con un equipo diezmado y cansado, y poder participar en ella en igualdad de condiciones, sin ocultar que en nuestro caso deberemos seguir esforzándonos para podernos mantenernos, el único consuelo es que no estaremos solos en esta situación.
Propuestas para conseguir que la exportación crezca
El nuevo siglo que está próximo a llegar, debe analizarse desde una amplia dinámica, que además se acelera de año en año.
- La liberalización del Comercio Mundial.
- Nueva revolución industrial o tecnológica.
- Unión Monetaria Europea.
- Peso importante de la comunicación.
Partiendo de esta realidad, la respuesta debe ser concreta. Caben más puntos, pero propongo cinco para empezar a trabajar.
1.- La exportación debe ser un proyecto nacional
Es necesario seguir trabajando para conseguir convertir a la Exportación en un Proyecto Nacional, debemos ser capaces de concienciarnos todos, llegar hasta la sociedad civil más allá del propio tejido económico, industrial y sindical, todo el mundo debe reaccionar, colaborando, aportando su buen hacer en el trabajo, en valorar al producto español en su justo término, y finalmente defenderlo.
Posiblemente este proyecto debería ser dinamizado y coordinado por la Administración, pero no con mensajes propagandísticos y grandilocuentes, sin continuidad y sí con acciones concretas, que tengan su reflejo en los presupuestos del estado y en una mejor capacidad de respuesta de los servicios públicos. Para exportar hay que invertir en mayor medida de la que estamos realizando.
2.- Mejora de la imagen de marca en España
Hay que solucionar los problemas existentes para conseguir que mayoritariamente todas las autonomías se sientan realmente integradas en este país, cosa que aún no ocurre, lo cual ha de posibilitar que todos seamos partícipes del mismo proyecto, sin reticencias. Que el MADE IN SPAIN, estén dispuesto a incluirlo todas las empresas y sectores en sus promociones y sus referencias.
A su vez Administración, sectores y empresas deberán conseguir mejorar la imagen de marca de nuestro país como un soporte fundamental en base a la mejor respuesta tecnológica de calidad y de servicio, operando con mayor presencia y profundidad en los países a los que exportamos.
3.- Mayor respuesta ante la necesidad de incrementar los niveles tecnológicos
Es evidente que la competitividad tiene dos componentes a considerar:
- Competitividad basada en el precio.
- Competitividad basada en el producto o servicio.
Entre los países europeos la diferencia en competitividad basada en los costes de producción no es significativa, y parece posible reducir sus diferencias, sin embargo la internacionalización del comercio mundial, y más en concreto con la incorporación de países asiáticos donde el coste global del factor trabajo es sumamente bajo, rompe esta tendencia.
Nadie discute que es necesario una reflexión de los costes unitarios del factor trabajo, pero no debido a la competencia que nos generan los países NICS (nuevos países en desarrollo) ya que las diferencias son abismales y por este lado no tiene solución.
La respuesta por tanto, es mejorar la competitividad basada en el producto y servicio partiendo de una política industrial y agrícola, que propicie nuevos campos de actuación, innovación tecnológicas productivas, calidad, etc.
4.- Organización, gestión y formación
Una amplia cuota de la exportación española, está realizada por pequeñas y medianas empresas.
Se habla mucho de costes, y sin embargo poco de la incidencia positiva que tiene en los mismos una buena gestión, en base a la mejor organización empresarial, y sabemos de las limitaciones en este campo de las medianas y pequeñas empresas españolas.
Pero además, ha quedado evidenciado que en las más avanzadas organizaciones, una buena estrategia consiste en incorporar e involucrar más a todo el personal en la marcha de la empresa, sin olvidar a los más importantes proveedores.
Para esta nueva forma de operar, se necesitan personas formadas, lo que determina que también hay que avanzar y dar respuesta en el campo de la formación.
5.- Reestructuración y crecimiento del asociacionismo empresarial
Nuestro país sufrió, debido al franquismo, un paro significativo en la evolución del asociacionismo empresarial, con la llegada de la democracia se ha mejorado, pero sigue siendo pobre.
En Europa son varios los modelos existentes y no voy a entrar ahora en cual es el mejor modelo o cual nos conviene más, y tampoco denunciar lo lejos que estamos de sus organizaciones y capacidad de respuesta, pero sí proclamar que para que mejore y crezca la exportación española se precisan entidades profesionales fuertes, con buena información, capaces de planificar, impulsar, aglutinar y organizar las mejores promociones en el exterior.
Debe mejorarse la mentalidad asociativa empresarial y la solidaridad, reducirse el individualismo, operar más en grupo, y sobre todo invertir a medio plazo.
Existen algunas buenas asociaciones especializadas en el campo de la exportación, pero son insuficientes, y no están vertebradas adecuadamente. Queda mucho más por hacer, además de lo que hasta ahora se ha realizado.
La Administración
Precisamos una reforma de la Administración que determine que ésta sea activa y que no compita con el sector privado.
- Que sea capaz de potenciar y adecuar los instrumentos existentes de información, promoción, financieros, fiscales, etc., a las necesidades del momento.
- Que nos acerque más a la compleja Administración Europea, para utilizar mejor los recursos financieros existentes y conseguir una mayor tasa de retorno de los fondos multilaterales y comunitarios.
- Que nuestras representaciones en el exterior tengan la mejor predisposición ante los temas económicos.
Finalmente es necesario ordenar el sector exportador, con el fin de que no existan excesivas duplicidades, básicamente horizontales: Administración Central, Comunidades Autónomas, Cámaras de Comercio y Asociaciones Sectoriales.
Amenazas
Antes de finalizar, no me parecería correcto silenciar una realidad que a medio o largo plazo pueda ser preocupante, (se que nado contra corriente), salvo que se estudien políticas para limitar la entrada de algunas de las producciones procedentes, principalmente, de los países asiáticos.
Por un lado, es evidente que la liberalización del comercio en Europa y en el Mundo ha propiciado el crecimiento de las economías de todos los países, pero a su vez ha generado en unas zonas concretas una fuerte industrialización sin normas, que regulen los derechos de los trabajadores, del comercio y del medio ambiente.
Por otro lado, en España y Europa, el paro seguirá siendo un grave problema a solucionar, formado en parte por personas expulsadas del sector manufacturero, o que podrían tener cabida en él, por ser posible su adaptación.
Y por último tengamos bien claro que no para todos los sectores en Europa se aplica la misma política liberalizadora, un ejemplo es el del todo poderoso sector del automóvil, ya que ello podría acarrear la desaparición de tan importante sector, con todo su efecto multiplicador.
Es decir, que pese a que la consigna es inequívoca sobre lo que tenemos que hacer: innovar, mayor productividad, máxima calidad, mejor servicio, etc., y no sabemos donde está el límite, tenemos que pensar que los países asiáticos seguirán mejorando sus capacidades productivas y de calidad, a un ritmo acelerado y siempre superior, a la mayor evolución en favor de los derechos del hombre y de la sociedad.
Nadie ignora la veloz transferencia que se está produciendo de las nuevas tecnologías, las facilidades y ampliación de los canales de comunicación y por último la multiplicación de la capacidad de transporte, con la consiguiente caída del precio. El crecimiento en base a la cultura y normativas existentes, ¿no tiene límite?
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Eduard Gisbert
Director General AMEC
(Asociación Multisectorial de Empresas)
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Revista cuatrimestral
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