Las mujeres creen que cuando las cosas funcionan, aun podrían ir mejor. Mejorar las cosas forma parte de su naturaleza. Cuando una persona les importa, indican sin tapujes que es lo que se puede mejorar y sugieren la mejor manera de conseguirlo. Ofrecer consejos y criticas constructivas es un acto de amor.
Como decíamos en la sesión anterior, una de las diferencias mas grandes entre hombres y mujeres es la manera que tienen de hacer frente al estrés. Cuando la mujer está angoixada o preocupada por las tensiones del día, busca a otra persona en la que pueda confiar y le comenta detalladamente sus problemas. Las mujeres se sienten bien después de haber manifestado todos sus sentimientos.
Las mujeres consideran el hecho de compartir los problemas con otra persona un señal de afecto y confianza y no de una carga. Para las mujeres no es ninguna vergüenza tener problemas. Las mujeres se sienten bien después de haber manifestado abiertamiente sus sentimientos cuando se sienten saturada, confundidas o agotadas.
Cuando una mujer está aclaparada, tiene la necesidad de hablar de sus sentimientos y de todos los posibles problemas relacionados con estos. Habla sin dar prioridad a la importancia de ningún problema en particular. Está disgustada y lo está por todo, ya sea grande o pequeño. No tiene un interés inmediato en encontrar soluciones a sus problemas, sino que busca tranquilidad en el hecho de manifestarse y sentirse comprendida. Hablando al azar de sus problemas se disipa de su ansiedad.
Los hombres han de recordar que el hecho de que una mujer parezca disgustada y hable de sus problemas no quiere decir que este sea al mejor momento para ofrecerle soluciones; la mujer tan solo necesita que él la escuche, para, de una forma gradual sentirse mejor, de una forma natural.
Las mujeres se sienten heridas cuando en lugar de ser escuchadas, el hombre le ofrece soluciones o le expresa opiniones del estilo: "no te tendrías que preocupar tanto", "¿por que permites que la gente te trate así?", estas soluciones o comentarios invalidan o intentan explicar sentimientos heridos o bien soluciones destinadas a cambiar de golpe los sentimientos negativos de ella por otros de positivos.
Por tal de que la mujer se sienta querida, el hombre en primer lugar ha de dejar de hacer estos comentarios. Si el hombre comprende que es el momento y su manera de expresarse lo que ella rechaza, y no sus soluciones, el hombre podrá hacer sentir a la mujer que él la valora.
De la misma manera que un hombre aclaparat tiende a la expansión y a adjuntar todos los problemas, pasados, presentes y futuros, cuando mas hablan y exploran, mejor se sienten. Si los hombres esperasen y pidiesen de las mujeres otra cosa seria lo mismo que negar a las mujeres su sentido del yo.
De la misma manera que el hombre que está cerrado necesita problemas pequeños que lo distraigan, la mujer que no se siente escuchada, para encontrarse mejor necesita hablar de otros problemas menos inmediatos, de sus amistades, parientes, compañeros de trabajo. Con la finalidad de olvidar sus sentimientos dolorosos, es posible que se involucre emocionalmente en los problemas de los otros.
De la misma manera que para los hombres es una gran satisfacción examinar los complicados detalles que llevan a una solución, a la mujer le satisface comentar los detalles de sus problemas.
La medida de la incomprensión del hombre respecto a la mujer es la medida en que le opone resistencia cuando ella habla de problemas. Mientras el hombre aprende a satisfacer a la mujer y proporcionarle recolzamiento emocional, descubrirá que escuchar no es tan difícil. Es mas, si la mujer puede recordar al hombre que la única cosa que desea es hablar de sus problemas y que no hace falta que el los solucione, ayudará al hombre a relajarse y podrá escuchar con mayor interés.
Los hombres no acostumbran a ser conscientes de que se vuelven distantes de la mujer cuando se cierran. Su tancament puede afectar enormemente a la mujer. Al no comprender la validez de las reacciones de la mujer, el hombre acostumbra a defenderse. Generalmente, los hombres no se dan cuenta con cuenta rapidez y intensidad pueden pasar e mostrarse cálidos y sensibles a mostrarse insensibles y distantes.
Cuando los hombres han aprendido a escuchar, comprueban que escuchar a una mujer hablar de sus problemas puede en realidad ayudarlos a abrirse. Igualmente, a medida que los hombres aprenden a escuchar sin sentirse culpables o responsables, escuchar se hace mas fácil, escuchar puede ser una manera excelente de olvidar los problemas del día al mismo tiempo que proporcionará una gran satisfacción a su pareja.
Con tal de conseguir una mayor cooperación, tanto los hombres como las mujeres han de comprenderse mejor. Cuando el hombre no hace caso a la mujer, esta acostumbra a vivir como una cuestión personal (no me escuchas, tengo la sensación de que no estas aquí, no me quieres, me parece que no te importo, eres insensible).