Ella está atrapada en su propia red. Caza mayor
al filo de la noche... Un escalofrío la recorre,
dejando solo un incómodo silencio.
Intelectualizar los sentimientos es entrar en
un... laberinto... y yo no soy tu perro lazarillo, ni
un voyeur, ni un zopenco.
La palabras no alcanzan, y el unísono anuncia el
toque de queda, mientras ahora espero el
desgarro de la mediocridad de este "museo de
cera con pulso".
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Walter Christian Franchini
Poemas malditos
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